No Odies al Jugador, Entra en el Juego

August 30, 2021
Columna
por:
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Emre keshavarz

Las redes sociales se han convertido en una herramienta fundamental en la vida de las personas, sí fundamental. Digo esto porque pasaron de ser un espacio de ocio a convertirse en un negocio digital  y una manera de monetización para un gran número de personas, no únicamente los negocios que venden a través de ellas, ni los portales de noticias,  sino también personas a las que hoy en día conocemos como “influenciadores”. 


Las marcas vieron el potencial y prácticamente la publicidad y el marketing migraron a digital. Para nadie es un secreto que una de las mayores fuentes de dinero hoy en día es la tecnología, atrás quedaron esas épocas en que las familias exigían a sus hijos estudiar una carrera brillante porque “eso es lo que da dinero”. Hoy día, una gran parte de la generación millennial y centennial busca realizarse profesionalmente en un campo que le apasione. 


Sí, aún existen quienes crecieron con las normas impuestas en su familia donde se debe estudiar una carrera, obtener otro título, aferrarse a una empresa de por vida, casarse, tener hijos, comprar una casa y lograr la pensión en la vejez. Totalmente respetable esa decisión y cada quien vive la vida como la quiera vivir. 


Sin embargo, de un tiempo para acá se ha puesto sobre la mesa el debate de los títulos profesionales y la educación; pues es bien sabido que personajes de la talla como Steve Jobs o Mark Zuckerberg abandonaron sus estudios y construyeron emporios. Claro que tenían otro nivel de educación, se capacitaron en otras cosas, conocieron mentores en el camino de quienes se apoyaron, cometieron errores, etc, etc.Nada diferente a una persona con un título profesional y que haya decidido crear empresa. 


Son muchas las historias de personas a lo largo de los años que han sabido crear un negocio exitoso sin tener estudios universitarios, les bastó con tener astucia, entender al cliente y entrar en el juego del momento. Hoy día, el juego no es diferente, solo que migró y ahora aunque no parezca hay infinidad de formas para hacer dinero, distintas a las que nos enseñaron, algunas pueden llegar a generar malestar moral y social. 


Entre esas maneras de hacer dinero están estos personajes que han desatado odios y amores entre sus seguidores, no todos los que los siguen los quieren, incluso los denominados “haters” siguen a estas personas aunque les disgustan sus publicaciones.  Algunas celebridades que no necesitan presentación y ya son una marca reconocida entre sus fans, otros que han crecido a lo largo del tiempo creando todo tipo de contenido y algunos que simplemente se viralizaron porque generaron una polémica. 


Claro que nadie crece sus seguidores tan fácilmente, no de manera orgánica y hay muchos de estos personajes que compran seguidores y obtienen likes falsos, pero eso no viene al caso. Hay que saber contar historias y a eso se han dedicado estos personajes, a entretener con sus ocurrencias, a enseñar en algunos casos, pero también hay quienes se dedican a la burla y a mofarse de otras personas. Algo que se ha hecho muy notorio en estas redes es el clasismo, pues evidentemente cada uno de estos influenciadores tiene un público objetivo que seguramente ellos desconocen inicialmente. 


Es el caso de influenciadores como Epa Colombia y La Liendra que han generado toda clase de comentarios por su aspecto físico, su manera de vestir, de hablar, su contexto socioeconómico y cultural. Donde una cantidad de personas critican su falta de estudios, como si un título hiciera educada a una persona, pero no siempre es así. 


Hemos visto personas ocupando cargos públicos donde debe tener como mínimo un pregrado y algunos no lo tienen, otros casos en que han falsificado sus diplomas y aún así ocuparon esos cargos, sin embargo, cuando una persona carece de un título profesional y viene de una clase social baja, como en el caso de estos influenciadores genera un profundo resentimiento entre personas de mayor estatus social. 


Personas que los critican porque no ganan la misma cantidad de dinero teniendo una carrera universitaria y ejerciendo un rol más productivo en la sociedad, alegando que el mundo está cayendo en la perdición por seguir personajes como estos, que la juventud en un futuro no va a querer ocupar cargos importantes y careceremos de profesionales de la salud, abogados, economistas, gente realmente importante dentro del status quo. 


El mundo ha cambiado y debemos replantear el sistema de educación, si bien estos influenciadores pueden no parecernos un ejemplo a seguir o simplemente su contenido no es acorde a lo que buscamos, la variedad es magnífica, así que pueden deleitarse buscando el tema que quieran en internet y si no lo encuentran comiencen a crearlo. Finalmente todos somos consumidores de contenido ya sean videos, blogs o podcasts. El contenido digital es una de las tantas formas de monetización en internet y es clave para el engagement. 


 La tecnología está mandando la parada en estos momentos, todas las industrias se digitalizaron, la educación no basta con ser virtual o con poner a los estudiantes a ver tutoriales en YouTube, hay plataformas educativas como Platzi que han tenido un crecimiento exponencial en los últimos años ya que los estudiantes  se sienten satisfechos con los resultados de su experiencia,  además que si queremos un futuro de personas innovadoras y un país verdaderamente capaz de competir con Silicon Valley, necesitamos  un sistema educativo que enseñe a pensar, a replantearse lo que hasta ahora hemos aprendido, a tener criterio para entender toda la información que se puede encontrar en la red. 


Las redes sociales son maravillosas, nos entregaron la opción de cuestionar todo lo que observamos, aprender a leer imágenes y a no quedarnos únicamente con el título de la noticia. Un país donde el nivel de lectura es tan bajo y el acceso a internet es casi nulo en las zonas rurales e incluso en algunas urbanas, necesita con urgencia un nuevo modelo educativo, fuera de enseñar religión y a pensar como borregos, necesitamos gente disruptiva y revolucionaria, capaz de cambiar este país y todo lo que hasta ahora no ha funcionado en él. 


No Odies al Jugador, Entra en el Juego

Columna
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August 30, 2021

Galería

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Emre keshavarz

Las redes sociales se han convertido en una herramienta fundamental en la vida de las personas, sí fundamental. Digo esto porque pasaron de ser un espacio de ocio a convertirse en un negocio digital  y una manera de monetización para un gran número de personas, no únicamente los negocios que venden a través de ellas, ni los portales de noticias,  sino también personas a las que hoy en día conocemos como “influenciadores”. 


Las marcas vieron el potencial y prácticamente la publicidad y el marketing migraron a digital. Para nadie es un secreto que una de las mayores fuentes de dinero hoy en día es la tecnología, atrás quedaron esas épocas en que las familias exigían a sus hijos estudiar una carrera brillante porque “eso es lo que da dinero”. Hoy día, una gran parte de la generación millennial y centennial busca realizarse profesionalmente en un campo que le apasione. 


Sí, aún existen quienes crecieron con las normas impuestas en su familia donde se debe estudiar una carrera, obtener otro título, aferrarse a una empresa de por vida, casarse, tener hijos, comprar una casa y lograr la pensión en la vejez. Totalmente respetable esa decisión y cada quien vive la vida como la quiera vivir. 


Sin embargo, de un tiempo para acá se ha puesto sobre la mesa el debate de los títulos profesionales y la educación; pues es bien sabido que personajes de la talla como Steve Jobs o Mark Zuckerberg abandonaron sus estudios y construyeron emporios. Claro que tenían otro nivel de educación, se capacitaron en otras cosas, conocieron mentores en el camino de quienes se apoyaron, cometieron errores, etc, etc.Nada diferente a una persona con un título profesional y que haya decidido crear empresa. 


Son muchas las historias de personas a lo largo de los años que han sabido crear un negocio exitoso sin tener estudios universitarios, les bastó con tener astucia, entender al cliente y entrar en el juego del momento. Hoy día, el juego no es diferente, solo que migró y ahora aunque no parezca hay infinidad de formas para hacer dinero, distintas a las que nos enseñaron, algunas pueden llegar a generar malestar moral y social. 


Entre esas maneras de hacer dinero están estos personajes que han desatado odios y amores entre sus seguidores, no todos los que los siguen los quieren, incluso los denominados “haters” siguen a estas personas aunque les disgustan sus publicaciones.  Algunas celebridades que no necesitan presentación y ya son una marca reconocida entre sus fans, otros que han crecido a lo largo del tiempo creando todo tipo de contenido y algunos que simplemente se viralizaron porque generaron una polémica. 


Claro que nadie crece sus seguidores tan fácilmente, no de manera orgánica y hay muchos de estos personajes que compran seguidores y obtienen likes falsos, pero eso no viene al caso. Hay que saber contar historias y a eso se han dedicado estos personajes, a entretener con sus ocurrencias, a enseñar en algunos casos, pero también hay quienes se dedican a la burla y a mofarse de otras personas. Algo que se ha hecho muy notorio en estas redes es el clasismo, pues evidentemente cada uno de estos influenciadores tiene un público objetivo que seguramente ellos desconocen inicialmente. 


Es el caso de influenciadores como Epa Colombia y La Liendra que han generado toda clase de comentarios por su aspecto físico, su manera de vestir, de hablar, su contexto socioeconómico y cultural. Donde una cantidad de personas critican su falta de estudios, como si un título hiciera educada a una persona, pero no siempre es así. 


Hemos visto personas ocupando cargos públicos donde debe tener como mínimo un pregrado y algunos no lo tienen, otros casos en que han falsificado sus diplomas y aún así ocuparon esos cargos, sin embargo, cuando una persona carece de un título profesional y viene de una clase social baja, como en el caso de estos influenciadores genera un profundo resentimiento entre personas de mayor estatus social. 


Personas que los critican porque no ganan la misma cantidad de dinero teniendo una carrera universitaria y ejerciendo un rol más productivo en la sociedad, alegando que el mundo está cayendo en la perdición por seguir personajes como estos, que la juventud en un futuro no va a querer ocupar cargos importantes y careceremos de profesionales de la salud, abogados, economistas, gente realmente importante dentro del status quo. 


El mundo ha cambiado y debemos replantear el sistema de educación, si bien estos influenciadores pueden no parecernos un ejemplo a seguir o simplemente su contenido no es acorde a lo que buscamos, la variedad es magnífica, así que pueden deleitarse buscando el tema que quieran en internet y si no lo encuentran comiencen a crearlo. Finalmente todos somos consumidores de contenido ya sean videos, blogs o podcasts. El contenido digital es una de las tantas formas de monetización en internet y es clave para el engagement. 


 La tecnología está mandando la parada en estos momentos, todas las industrias se digitalizaron, la educación no basta con ser virtual o con poner a los estudiantes a ver tutoriales en YouTube, hay plataformas educativas como Platzi que han tenido un crecimiento exponencial en los últimos años ya que los estudiantes  se sienten satisfechos con los resultados de su experiencia,  además que si queremos un futuro de personas innovadoras y un país verdaderamente capaz de competir con Silicon Valley, necesitamos  un sistema educativo que enseñe a pensar, a replantearse lo que hasta ahora hemos aprendido, a tener criterio para entender toda la información que se puede encontrar en la red. 


Las redes sociales son maravillosas, nos entregaron la opción de cuestionar todo lo que observamos, aprender a leer imágenes y a no quedarnos únicamente con el título de la noticia. Un país donde el nivel de lectura es tan bajo y el acceso a internet es casi nulo en las zonas rurales e incluso en algunas urbanas, necesita con urgencia un nuevo modelo educativo, fuera de enseñar religión y a pensar como borregos, necesitamos gente disruptiva y revolucionaria, capaz de cambiar este país y todo lo que hasta ahora no ha funcionado en él. 


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