Profanación Innombrable: La Ruptura entre el Sagrado Límite de la Moralidad y la Inmoralidad Pública

June 10, 2019
Columna
por:
Foto: DDP on Unsplash

SI ES NECESARIO…

[…] Que de las silentes órdenes se desate el abstruso y el cíclope iracundo.

Que estalle en su furia las masas oprimidas.

Que caigan las columnas del templo erigido en donde se dominan –minusválidas– las almas.

Que emerjan los esclavos de entre los socavones.

(Alexander Monroy Cárdenas)

El COMIENZO DE LA PROFANACIÓN: “CUANDO LA CAJA DE PANDORA FUE ROBADA POR MANOS PERVERSAS”

Esta columna es la voz de una mujer, una ciudadana, una defensora de la vida, que tiene fe en la esperanza que reposa en medio de los males de la caja de Pandora desatados por “manos perversas”. Pandora, un símbolo femenino, la primera mujer creada por Hefestos, al casarse con Epimeteo, recibió como obsequio una tinaja que contenía todos los males del mundo, sólo en el fondo reposaba “Elpis o el espíritu de la esperanza” de ahí el dicho popular, “la esperanza es lo último que perdemos”. Este antiguo mito griego se encuentra presente en la historia reciente de Colombia, pareciera que “manos perversas” hubieran robado la caja de Pandora para desatar males de todo tipo y además robar la esperanza, no como el resultado de una inocente curiosidad sino de una maquinación cruel.

Ya el recordado Jaime Garzón lo había vaticinado: El surgimiento de las Cooperativas de Vigilancia y Seguridad Privada para la Autodefensa Agraria conocidas como “las CONVIVIR”, no eran más que una semilla para la germinación de grupos paramilitares, cuánta razón tenía Garzón al alertar a la ciudadanía sobre las implicaciones socio políticas del principal antecedente del paramilitarismo en Colombia, incluso él fue una de sus lamentables víctimas. Claro está sin desconocer la historia de violencia de nuestro país y sus múltiples actores.

Sin duda, el paramilitarismo fue uno de los males de la caja de pandora que conllevaron a una tragedia humana signada por masacres, torturas, exacerbación de la violencia, incremento de las violencias contra las mujeres y otros crímenes horribles; una época de ensañamiento contra las mujeres rurales, violencia sexual, tristeza, lamentos, muerte y oscuridad. Nuestra problemática de actores como la guerrilla fue el pretexto utilizado para crear un mal peor: El paramilitarismo. Más grave aún, toda esta maquinaria causó la ruptura entre los límites de la moralidad y la inmoralidad públicas.

La ruptura profanó todos los ámbitos, se instaló en la sociedad colombiana volviéndose una especie de virus incontrolable, que se sumó a nuestra experiencia de violencia.  En el ámbito público contagió todos los sectores; la política, la salud, la educación, la cultura, el trabajo, la seguridad. Los males desatados se introdujeron como un parásito social dispuesto a acabar con la moralidad pública.

LA RUPTURA ENTRE EL SAGRADO LÍMITE DE LA MORALIDAD Y LA INMORALIDAD PÚBLICA

La moralidad pública es un bien sagrado que nos pertenece a todos y todas, la componen principios conexos con la idea de Estado Social y Democrático de Derecho: La dignidad humana, la búsqueda de la paz, el pluralismo, la equidad de género y la tolerancia. Todos ellos, profanados por lo que representa en la actualidad el aparato administrativo, un dispositivo de control que atrapó a la sociedad en la trama orquestada por la idea de una falsa seguridad, en un país golpeado históricamente por la violencia.

Con el propósito de atacar la moralidad pública se pusieron en marcha estrategias de manipulación, como las descritas por Noam Chomsky: Generar distractores, crear problemas y luego ofrecer soluciones, aplicar gradualmente la estrategia hasta normalizarla, sembrar la discordia y dividir, dirigirse a la población como “infantes”, avivar la emocionalidad, aprovechar la ignorancia, reforzar la autoculpabilidad, y ejercer un control sobre los individuos mayor que el de ellos sobre sí mismos.

En este contexto, abrir la caja de Pandora con la intencionalidad de liberar oscuras fuerzas, males y desgracias en la sociedad colombiana, ES UNA PROFANACIÓN QUE DESHONRA LOS SAGRADOS DERECHOS A:

LA VIDA, una era de “falsos positivos”, asesinatos selectivos, desapariciones, desplazamientos forzados y masacres, hechos victimizantes que continúan hasta el día de hoy con el asesinato sistemático de líderes y lideresas sociales, defensoras y defensores de Derechos Humanos (DDHH), el último caso conocido fue la denuncia de la lideresa social Francia Márquez, ganadora del premio Goldman por la defensa de su región de la minería ilegal, durante una reunión en el Cauca fue atacada con armas y granadas por un grupo de hombres, ella salió ilesa, dos de sus escoltas heridos.  

La necesidad de ejercer poder sobre la población bajo la idea de la falsa seguridad profanó el Derecho a la Vida de los más vulnerables, en un porcentaje significativo las mujeres fueron víctimas de Violencias Basadas en Género (VBG) en el marco del conflicto armado interno, la guerra quedó escrita en sus cuerpos. Hoy, la consigna es “Paz sin impunidad” Una expresión utilizada con un contrasentido para acabar con el acuerdo de paz.

LA PAZ, alentar los discursos de la guerra, exacerbar la violencia, fomentar el odio hacia quien es diferente, maquinar estrategias de desprestigio a lideresas y líderes políticos y sociales, manipular a la opinión pública con campañas negras como la que aconteció durante el plebiscito para la paz durante el año 2016, y como la que continúa atacando la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), es una profanación que fractura el tejido social, los Derechos de las Víctimas a la Verdad, Justicia, Reparación y Garantías de No Repetición.

Es una deshonra pretender equiparar a quienes defendemos la paz con enemigos y enemigas de la institucionalidad y peor aún convertir en objetivo de los violentos a quienes ejercemos actividades sociales o comunitarias sólo con el propósito de ocultar la VERDAD a la sociedad; en la JEP sin duda saldrían a la luz crímenes que hoy están en la impunidad y que se relacionan en un porcentaje significativo con las madres de los mal llamados “falsos positivos”.

EL BIENESTAR COMÚN, la poderosa estrategia de manipulación política basada en la idea de un estado protector y de unas fuerzas militares al servicio del pueblo, se convirtieron en distractores para que un buen número de colombianos y colombianas, entre ellos inocentes trabajadores y trabajadoras creyeran en la existencia de un salvador de enemigos inventados y representados en la izquierda colombiana. Odio acentuado por la historia de violencia protagonizada por las guerrillas. Mientras esta estrategia se instaló en el pensamiento de la sociedad, se ejecutaron acciones para acabar con la seguridad social de la población, y minar sus derechos laborales, durante esta era los sindicalistas, entre ellos, las mujeres fueron tratados y tratadas como redes de subversión. Hoy, gracias a esta política tenemos menos derechos laborales y los niveles de desempleo son altos.

Actualmente la política anti socialista continúa, el desgobierno de hoy es una extensión del desgobierno del pasado, mientras se anuncia la panacea de la economía naranja, contradictoriamente se incluyen en el Plan Nacional de Desarrollo puntos que deterioran de manera significativa el desarrollo social y comunitario, es una profanación al bienestar social, favorecer a unos pocos mientras muchos continúan en condiciones de extrema pobreza, uno de los grupos más vulnerables son las madres cabeza de familia.

LA EDUCACIÓN, Hoy el sistema educativo es calificado como escenario de promoción de ideologías de izquierda, una peligrosa afirmación que pone en riesgo a las y los docentes de los establecimientos educativos especialmente públicos; estas estrategias de desprestigio generan eco en la sociedad, coartan la libertad de expresión y la libertad de cátedra de las y los educadores. Es una profanación a la moralidad pública tratar de pervertir la educación y peor aún tratar de irrumpir en la escena educativa con oscuros propósitos.

LA EQUIDAD, es una inmoralidad inventar falsas ideologías para destruir la esperanza en otros caminos diferentes a la guerra, y hacerlo con discursos de odio y discriminación hacia los militantes de izquierda, las minorías étnicas, las lideresas y líderes sociales y comunitarios y la población con identidad de género diversa. No podemos olvidar la invención casi macabra de “la ideología de género” o “la ideología castrochavista”, utilizadas hasta hoy como mecanismos de control sobre las masas. El odio contra estas supuestas “ideologías” fue la bandera política con la que se mantiene la manipulación sobre la sociedad colombiana, al demonizar a las minorías y convertirlas en un enemigo imaginario sobre el cual la población vuelca todo su inconformismo. Adicionalmente, el actual Plan Nacional de Desarrollo si bien incluye el componente de género, no es clara su forma de ejecución, pareciera que es solamente un aspecto nominal que excluye a la población con identidad de género diversa.

“Pandora seguro está llorando porque “la esperanza” que salvaguarda en su tinaja corre un grave riesgo, las manos perversas no contentas con desatar toda clase de males también quieren destruir “La elpis o el espíritu de la esperanza”. Lo único que nos queda como sociedad es tratar de salvarla”.

Profanación Innombrable: La Ruptura entre el Sagrado Límite de la Moralidad y la Inmoralidad Pública

May 14, 2019
Columna
por:
Foto: DDP on Unsplash

SI ES NECESARIO…

[…] Que de las silentes órdenes se desate el abstruso y el cíclope iracundo.

Que estalle en su furia las masas oprimidas.

Que caigan las columnas del templo erigido en donde se dominan –minusválidas– las almas.

Que emerjan los esclavos de entre los socavones.

(Alexander Monroy Cárdenas)

El COMIENZO DE LA PROFANACIÓN: “CUANDO LA CAJA DE PANDORA FUE ROBADA POR MANOS PERVERSAS”

Esta columna es la voz de una mujer, una ciudadana, una defensora de la vida, que tiene fe en la esperanza que reposa en medio de los males de la caja de Pandora desatados por “manos perversas”. Pandora, un símbolo femenino, la primera mujer creada por Hefestos, al casarse con Epimeteo, recibió como obsequio una tinaja que contenía todos los males del mundo, sólo en el fondo reposaba “Elpis o el espíritu de la esperanza” de ahí el dicho popular, “la esperanza es lo último que perdemos”. Este antiguo mito griego se encuentra presente en la historia reciente de Colombia, pareciera que “manos perversas” hubieran robado la caja de Pandora para desatar males de todo tipo y además robar la esperanza, no como el resultado de una inocente curiosidad sino de una maquinación cruel.

Ya el recordado Jaime Garzón lo había vaticinado: El surgimiento de las Cooperativas de Vigilancia y Seguridad Privada para la Autodefensa Agraria conocidas como “las CONVIVIR”, no eran más que una semilla para la germinación de grupos paramilitares, cuánta razón tenía Garzón al alertar a la ciudadanía sobre las implicaciones socio políticas del principal antecedente del paramilitarismo en Colombia, incluso él fue una de sus lamentables víctimas. Claro está sin desconocer la historia de violencia de nuestro país y sus múltiples actores.

Sin duda, el paramilitarismo fue uno de los males de la caja de pandora que conllevaron a una tragedia humana signada por masacres, torturas, exacerbación de la violencia, incremento de las violencias contra las mujeres y otros crímenes horribles; una época de ensañamiento contra las mujeres rurales, violencia sexual, tristeza, lamentos, muerte y oscuridad. Nuestra problemática de actores como la guerrilla fue el pretexto utilizado para crear un mal peor: El paramilitarismo. Más grave aún, toda esta maquinaria causó la ruptura entre los límites de la moralidad y la inmoralidad públicas.

La ruptura profanó todos los ámbitos, se instaló en la sociedad colombiana volviéndose una especie de virus incontrolable, que se sumó a nuestra experiencia de violencia.  En el ámbito público contagió todos los sectores; la política, la salud, la educación, la cultura, el trabajo, la seguridad. Los males desatados se introdujeron como un parásito social dispuesto a acabar con la moralidad pública.

LA RUPTURA ENTRE EL SAGRADO LÍMITE DE LA MORALIDAD Y LA INMORALIDAD PÚBLICA

La moralidad pública es un bien sagrado que nos pertenece a todos y todas, la componen principios conexos con la idea de Estado Social y Democrático de Derecho: La dignidad humana, la búsqueda de la paz, el pluralismo, la equidad de género y la tolerancia. Todos ellos, profanados por lo que representa en la actualidad el aparato administrativo, un dispositivo de control que atrapó a la sociedad en la trama orquestada por la idea de una falsa seguridad, en un país golpeado históricamente por la violencia.

Con el propósito de atacar la moralidad pública se pusieron en marcha estrategias de manipulación, como las descritas por Noam Chomsky: Generar distractores, crear problemas y luego ofrecer soluciones, aplicar gradualmente la estrategia hasta normalizarla, sembrar la discordia y dividir, dirigirse a la población como “infantes”, avivar la emocionalidad, aprovechar la ignorancia, reforzar la autoculpabilidad, y ejercer un control sobre los individuos mayor que el de ellos sobre sí mismos.

En este contexto, abrir la caja de Pandora con la intencionalidad de liberar oscuras fuerzas, males y desgracias en la sociedad colombiana, ES UNA PROFANACIÓN QUE DESHONRA LOS SAGRADOS DERECHOS A:

LA VIDA, una era de “falsos positivos”, asesinatos selectivos, desapariciones, desplazamientos forzados y masacres, hechos victimizantes que continúan hasta el día de hoy con el asesinato sistemático de líderes y lideresas sociales, defensoras y defensores de Derechos Humanos (DDHH), el último caso conocido fue la denuncia de la lideresa social Francia Márquez, ganadora del premio Goldman por la defensa de su región de la minería ilegal, durante una reunión en el Cauca fue atacada con armas y granadas por un grupo de hombres, ella salió ilesa, dos de sus escoltas heridos.  

La necesidad de ejercer poder sobre la población bajo la idea de la falsa seguridad profanó el Derecho a la Vida de los más vulnerables, en un porcentaje significativo las mujeres fueron víctimas de Violencias Basadas en Género (VBG) en el marco del conflicto armado interno, la guerra quedó escrita en sus cuerpos. Hoy, la consigna es “Paz sin impunidad” Una expresión utilizada con un contrasentido para acabar con el acuerdo de paz.

LA PAZ, alentar los discursos de la guerra, exacerbar la violencia, fomentar el odio hacia quien es diferente, maquinar estrategias de desprestigio a lideresas y líderes políticos y sociales, manipular a la opinión pública con campañas negras como la que aconteció durante el plebiscito para la paz durante el año 2016, y como la que continúa atacando la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), es una profanación que fractura el tejido social, los Derechos de las Víctimas a la Verdad, Justicia, Reparación y Garantías de No Repetición.

Es una deshonra pretender equiparar a quienes defendemos la paz con enemigos y enemigas de la institucionalidad y peor aún convertir en objetivo de los violentos a quienes ejercemos actividades sociales o comunitarias sólo con el propósito de ocultar la VERDAD a la sociedad; en la JEP sin duda saldrían a la luz crímenes que hoy están en la impunidad y que se relacionan en un porcentaje significativo con las madres de los mal llamados “falsos positivos”.

EL BIENESTAR COMÚN, la poderosa estrategia de manipulación política basada en la idea de un estado protector y de unas fuerzas militares al servicio del pueblo, se convirtieron en distractores para que un buen número de colombianos y colombianas, entre ellos inocentes trabajadores y trabajadoras creyeran en la existencia de un salvador de enemigos inventados y representados en la izquierda colombiana. Odio acentuado por la historia de violencia protagonizada por las guerrillas. Mientras esta estrategia se instaló en el pensamiento de la sociedad, se ejecutaron acciones para acabar con la seguridad social de la población, y minar sus derechos laborales, durante esta era los sindicalistas, entre ellos, las mujeres fueron tratados y tratadas como redes de subversión. Hoy, gracias a esta política tenemos menos derechos laborales y los niveles de desempleo son altos.

Actualmente la política anti socialista continúa, el desgobierno de hoy es una extensión del desgobierno del pasado, mientras se anuncia la panacea de la economía naranja, contradictoriamente se incluyen en el Plan Nacional de Desarrollo puntos que deterioran de manera significativa el desarrollo social y comunitario, es una profanación al bienestar social, favorecer a unos pocos mientras muchos continúan en condiciones de extrema pobreza, uno de los grupos más vulnerables son las madres cabeza de familia.

LA EDUCACIÓN, Hoy el sistema educativo es calificado como escenario de promoción de ideologías de izquierda, una peligrosa afirmación que pone en riesgo a las y los docentes de los establecimientos educativos especialmente públicos; estas estrategias de desprestigio generan eco en la sociedad, coartan la libertad de expresión y la libertad de cátedra de las y los educadores. Es una profanación a la moralidad pública tratar de pervertir la educación y peor aún tratar de irrumpir en la escena educativa con oscuros propósitos.

LA EQUIDAD, es una inmoralidad inventar falsas ideologías para destruir la esperanza en otros caminos diferentes a la guerra, y hacerlo con discursos de odio y discriminación hacia los militantes de izquierda, las minorías étnicas, las lideresas y líderes sociales y comunitarios y la población con identidad de género diversa. No podemos olvidar la invención casi macabra de “la ideología de género” o “la ideología castrochavista”, utilizadas hasta hoy como mecanismos de control sobre las masas. El odio contra estas supuestas “ideologías” fue la bandera política con la que se mantiene la manipulación sobre la sociedad colombiana, al demonizar a las minorías y convertirlas en un enemigo imaginario sobre el cual la población vuelca todo su inconformismo. Adicionalmente, el actual Plan Nacional de Desarrollo si bien incluye el componente de género, no es clara su forma de ejecución, pareciera que es solamente un aspecto nominal que excluye a la población con identidad de género diversa.

“Pandora seguro está llorando porque “la esperanza” que salvaguarda en su tinaja corre un grave riesgo, las manos perversas no contentas con desatar toda clase de males también quieren destruir “La elpis o el espíritu de la esperanza”. Lo único que nos queda como sociedad es tratar de salvarla”.

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