No items found.
Becca McHaffie en Unsplash

Es el susurro constante del miedo, es la culminación perfecta del siniestro anunciado, producto de la desarticulación social, de un sistema capitalista que apuesta sin tregua al individualismo. Ahora es el miedo un sentimiento individual que se hace colectivo. Ante la invasión constante del cuerpo de otras mujeres que sin pensarlo se hace propia, en el momento en el que aún la empatía persiste.

Así las calles se han convertido en los escenarios que albergan la rabia y el dolor de las desaparecidas. De norte a sur, el Estado Mexicano ha mostrado su incapacidad institucional para brindar acciones que contrarresten la violencia que vivimos las mujeres. La alerta de violencia de género se convirtió en un instrumento maniqueo de juego político que poco o nada ha mostrado su capacidad de respuesta.

Así este país colapsa y el miedo se imbrica en e l discurso popular, ahora se hace presente en las incipientes redes y alianzas de cuidado mutuo entre mujeres, la frase - “avísame cuando llegues”- que ha cobrado un significado especial, porque representa la delgada línea entre la tranquilidad y el desespero.

Nada justifica y sin embargo todo duele, es un dolor social que apuesta por la indignación, la resignación no es suficiente, la indiferencia no es el camino, cuando diariamente las noticias están plagadas de compañeras que fueron privadas de la vida, sin escrúpulos, usando sus cuerpos, vulnerando su existencia.

“Ni una menos” gritamos, como una exigencia, como un llanto ahogado por la impotencia, nos unimos, estamos presentes y seguiremos protestando, porque al momento es la forma de saber que no estamos solas.

Así cada acción que se levanta desde la sociedad civil marca un reloj de arena para que los gobiernos activen sus políticas públicas y generen las estrategias necesarias para brindar a la población el mínimo necesario de seguridad, que entre otras cosas implica, el saber que al salir regresara a casa.

Es urgente por lo tanto incorporar en toda acción de seguridad la perspectiva de género como una metodología que de atención inmediata y necesaria desde una visión diferente a las políticas obsoletas que hasta hoy se han implementado.

 

Para decir ni una menos requerimos una articulación real, de sociedad y gobierno, requerimos de voluntad y valor.


Quebranto

November 15, 2019
Columna
por:
No items found.

Galería

No items found.
Becca McHaffie en Unsplash

Es el susurro constante del miedo, es la culminación perfecta del siniestro anunciado, producto de la desarticulación social, de un sistema capitalista que apuesta sin tregua al individualismo. Ahora es el miedo un sentimiento individual que se hace colectivo. Ante la invasión constante del cuerpo de otras mujeres que sin pensarlo se hace propia, en el momento en el que aún la empatía persiste.

Así las calles se han convertido en los escenarios que albergan la rabia y el dolor de las desaparecidas. De norte a sur, el Estado Mexicano ha mostrado su incapacidad institucional para brindar acciones que contrarresten la violencia que vivimos las mujeres. La alerta de violencia de género se convirtió en un instrumento maniqueo de juego político que poco o nada ha mostrado su capacidad de respuesta.

Así este país colapsa y el miedo se imbrica en e l discurso popular, ahora se hace presente en las incipientes redes y alianzas de cuidado mutuo entre mujeres, la frase - “avísame cuando llegues”- que ha cobrado un significado especial, porque representa la delgada línea entre la tranquilidad y el desespero.

Nada justifica y sin embargo todo duele, es un dolor social que apuesta por la indignación, la resignación no es suficiente, la indiferencia no es el camino, cuando diariamente las noticias están plagadas de compañeras que fueron privadas de la vida, sin escrúpulos, usando sus cuerpos, vulnerando su existencia.

“Ni una menos” gritamos, como una exigencia, como un llanto ahogado por la impotencia, nos unimos, estamos presentes y seguiremos protestando, porque al momento es la forma de saber que no estamos solas.

Así cada acción que se levanta desde la sociedad civil marca un reloj de arena para que los gobiernos activen sus políticas públicas y generen las estrategias necesarias para brindar a la población el mínimo necesario de seguridad, que entre otras cosas implica, el saber que al salir regresara a casa.

Es urgente por lo tanto incorporar en toda acción de seguridad la perspectiva de género como una metodología que de atención inmediata y necesaria desde una visión diferente a las políticas obsoletas que hasta hoy se han implementado.

 

Para decir ni una menos requerimos una articulación real, de sociedad y gobierno, requerimos de voluntad y valor.


Prohibida su reproducción parcial o total, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su autor y Revista Level.

COPYRIGHT © 2019 RevistaLevel.com.co

Lo mejor de Revista Level enviado a tu email

Inscríbete para obtener los mejores contenidos sobre género, feminismo y comunidad LGBT

¡Gracias por inscribirte!

Te enviaremos a tu correo
nuestras publicaciones.

¡Ups! Algo salió mal, intenta de nuevo.

Al inscribirte a este correo electrónico, aceptas recibir noticias, ofertas e información de Revista Level Human Rights. Haz clic aquí para visitar nuestra Política de Datos. En cada correo electrónico se proporcionan enlaces para cancelar tu suscripción.

Arriba