Sin Ideales, Sin Prototipos, Ni Estereotipos, Soy la Mujer que Soy

November 30, 2020
Columna
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amor propio mujer revista level
Foto de Ketut Subiyanto

A lo largo de la historia hemos visto diferentes prototipos de mujeres o modelos a seguir; algunas impuestas por la cultura de consumo y otras que se hicieron un lugar en la historia dejando una huella. De una u otra manera, estos modelos de  mujeres han significado  cumplir con la expectativa de alguien, de un hombre, de una sociedad, de sus admiradores, etc. 


Tenemos una cultura cada vez más sexualizada, la música, el cine e incluso la literatura vende más si incluye sexo. Si las mujeres muestran ciertas partes de su cuerpo, si estas mujeres son altamente sexuales, los bailes son cada vez más lujuriosos, resulta más atractivo para la sociedad. 


Tanto hombres como mujeres han caído en la nueva tendencia de verse siempre “perfectos”, de compartir fotos en sus redes sociales mostrando lo hermosos e impactantes que pueden llegar a ser y claramente desconocemos la verdad detrás de esas imágenes. La gran mayoría de personas sufren de inseguridades y complejos con sus cuerpos infundados por las comparaciones y los estereotipos. En muchos casos las mujeres creen no ser suficientes para sus parejas ya que el sistema patriarcal presiona para que se parezca a cierta celebridad. 


Y, aunque parezca absurdo y podría llegarse a pensar que es una simple tontería, la verdad es que parte de los celos y la inseguridad radican en los estereotipos y prototipos de mujeres que buscan los hombres. 


Cada mujer es un mundo aparte, tenemos similitudes y concordamos en muchas cosas pero no somos idénticas, ni somos millones de reproducciones de una misma. Se han creado diferentes prototipos de “mujeres ideales” que los hombres buscan, o seguramente es lo que nos han hecho creer. Y aunque pensemos que eso hace parte del pasado, cuando a las mujeres las educaban para conseguir esposo, esta presión hoy día existe, de pronto de una manera distinta,  las mujeres ya no se educan para ser la esposa perfecta pero sí para ser la mujer más deseada y obtener mayor cantidad de likes. 


Los reinados de belleza que han sido tan criticados en los últimos años, son una prueba de ello. Las concursantes por lo general son mujeres jóvenes, estudiantes de universidad o profesionales recién egresadas que ven un reinado como una plataforma para ganar dinero y fama, en la mayoría de los casos no ejercen la profesión que estudiaron, en otros se convierten en el trofeo de algún hombre que tiene por expectativa casarse con una mujer bonita que pueda presentar en sociedad, si es eso lo que ellas quieren, está perfecto, no se trata de juzgar los sueños de nadie sino de reflexionar realmente qué buscamos como mujeres y qué queremos aportar a la sociedad. 


Las mujeres debemos cumplir constantemente con las expectativas de alguien en los diferentes roles, en el trabajo y  en el hogar. A las mujeres nos exigen cumplir en un cien por ciento con todas las versiones de mujer que debemos ser: esposa, madre, hija, hermana, empleada, jefe, amante, amiga. Sin errores, como si existiese un manual de “la mujer perfecta.” 


Por el contrario, nosotras como mujeres no buscamos el hombre perfecto, así se hayan encargado de difamar nuestro género diciendo que buscamos un hombre con ciertas características o parecido al estereotipo de revista que nos han intentado vender. En eso, nosotras entendimos que el “hombre perfecto” no existe. Somos seres humanos y como tal tenemos defectos, sin embargo, en el fondo buscamos encajar y ser la persona ideal de alguien, seguramente en esto tienen mucho que ver los cuentos de hadas. 


Hay dos prototipos de “mujer ideal” que nos han vendido: Jackie Kennedy Onassis y Diana Spencer o más conocida como La Princesa de Gales. Estas mujeres deslumbraban clase y educación, eran admiradas tanto por hombres como mujeres, el interés que despertaban cada a una a los medios de comunicación y por ende a la multitud, que las enaltecieron y convirtieron en mujeres ideales o perfectas y que en realidad vivían en función de un hombre y que además fueron parte fundamental de las carreras de sus esposos, no por ellas, ni para ellas, sino por el hombre y para el hombre. 


Las educaron para ser las esposas perfectas de hombres  poderosos, esa era la misión que debían cumplir y posiblemente en el fondo así lo quisieron, sin embargo tuvieron que pasar por muchas desventuras en la relación, porque además en el caso de Jackie, estaba mal visto que se divorciara  porque iba a quedar desamparada sin la figura del proveedor  y en el caso de  Diana, iba en contra de las normas de la realeza. 


Para Jackie Kennedy, el desenlace fue  hasta que la muerte los separó, en el caso de   Diana, ella pudo alzar su voz y efectuar  el divoricio. Hoy día, muchas mujeres pasan por la misma situación que pasaron ellas, pero por cumplir con las expectativas de la sociedad, el esposo, la familia y los hijos continúan en este tipo de relaciones tormentosas que acaban poco a poco  su vida y en algunos casos literalmente les quitan la vida. 


Cada mujer es diferente y no tenemos que cumplir con las expectativas de nadie, sin importar cuál sea el  sueño de cada una, está perfecto si quiere casarse y tener hijos, si quiere ser madre soltera, si no quiere ser mamá, o si no quiere casarse nunca. Lo importante es que entendamos que se trata de cumplir nuestros sueños, de encontrar lo que realmente queremos y que la felicidad es parte del proceso, no se trata nunca de  hacer feliz a alguien, lo interesante es ser feliz con o sin alguien. En el caso de la vida en pareja, es fundamental que se trate de una relación para construir  y nunca, una relación que poco a poco destruya la integridad de las mujeres. 


Sigamos nuestros propios sueños, reflexionemos profundo frente a lo que queremos y porqué lo queremos, trabajemos fuerte por ser leales a lo que nos hace sentir  realizadas, a lo que nos rete, a los que nos permita crecer y disfrutar,  que la única expectativa que cumplamos sea la nuestra. 


Sin Ideales, Sin Prototipos, Ni Estereotipos, Soy la Mujer que Soy

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Foto de Ketut Subiyanto

A lo largo de la historia hemos visto diferentes prototipos de mujeres o modelos a seguir; algunas impuestas por la cultura de consumo y otras que se hicieron un lugar en la historia dejando una huella. De una u otra manera, estos modelos de  mujeres han significado  cumplir con la expectativa de alguien, de un hombre, de una sociedad, de sus admiradores, etc. 


Tenemos una cultura cada vez más sexualizada, la música, el cine e incluso la literatura vende más si incluye sexo. Si las mujeres muestran ciertas partes de su cuerpo, si estas mujeres son altamente sexuales, los bailes son cada vez más lujuriosos, resulta más atractivo para la sociedad. 


Tanto hombres como mujeres han caído en la nueva tendencia de verse siempre “perfectos”, de compartir fotos en sus redes sociales mostrando lo hermosos e impactantes que pueden llegar a ser y claramente desconocemos la verdad detrás de esas imágenes. La gran mayoría de personas sufren de inseguridades y complejos con sus cuerpos infundados por las comparaciones y los estereotipos. En muchos casos las mujeres creen no ser suficientes para sus parejas ya que el sistema patriarcal presiona para que se parezca a cierta celebridad. 


Y, aunque parezca absurdo y podría llegarse a pensar que es una simple tontería, la verdad es que parte de los celos y la inseguridad radican en los estereotipos y prototipos de mujeres que buscan los hombres. 


Cada mujer es un mundo aparte, tenemos similitudes y concordamos en muchas cosas pero no somos idénticas, ni somos millones de reproducciones de una misma. Se han creado diferentes prototipos de “mujeres ideales” que los hombres buscan, o seguramente es lo que nos han hecho creer. Y aunque pensemos que eso hace parte del pasado, cuando a las mujeres las educaban para conseguir esposo, esta presión hoy día existe, de pronto de una manera distinta,  las mujeres ya no se educan para ser la esposa perfecta pero sí para ser la mujer más deseada y obtener mayor cantidad de likes. 


Los reinados de belleza que han sido tan criticados en los últimos años, son una prueba de ello. Las concursantes por lo general son mujeres jóvenes, estudiantes de universidad o profesionales recién egresadas que ven un reinado como una plataforma para ganar dinero y fama, en la mayoría de los casos no ejercen la profesión que estudiaron, en otros se convierten en el trofeo de algún hombre que tiene por expectativa casarse con una mujer bonita que pueda presentar en sociedad, si es eso lo que ellas quieren, está perfecto, no se trata de juzgar los sueños de nadie sino de reflexionar realmente qué buscamos como mujeres y qué queremos aportar a la sociedad. 


Las mujeres debemos cumplir constantemente con las expectativas de alguien en los diferentes roles, en el trabajo y  en el hogar. A las mujeres nos exigen cumplir en un cien por ciento con todas las versiones de mujer que debemos ser: esposa, madre, hija, hermana, empleada, jefe, amante, amiga. Sin errores, como si existiese un manual de “la mujer perfecta.” 


Por el contrario, nosotras como mujeres no buscamos el hombre perfecto, así se hayan encargado de difamar nuestro género diciendo que buscamos un hombre con ciertas características o parecido al estereotipo de revista que nos han intentado vender. En eso, nosotras entendimos que el “hombre perfecto” no existe. Somos seres humanos y como tal tenemos defectos, sin embargo, en el fondo buscamos encajar y ser la persona ideal de alguien, seguramente en esto tienen mucho que ver los cuentos de hadas. 


Hay dos prototipos de “mujer ideal” que nos han vendido: Jackie Kennedy Onassis y Diana Spencer o más conocida como La Princesa de Gales. Estas mujeres deslumbraban clase y educación, eran admiradas tanto por hombres como mujeres, el interés que despertaban cada a una a los medios de comunicación y por ende a la multitud, que las enaltecieron y convirtieron en mujeres ideales o perfectas y que en realidad vivían en función de un hombre y que además fueron parte fundamental de las carreras de sus esposos, no por ellas, ni para ellas, sino por el hombre y para el hombre. 


Las educaron para ser las esposas perfectas de hombres  poderosos, esa era la misión que debían cumplir y posiblemente en el fondo así lo quisieron, sin embargo tuvieron que pasar por muchas desventuras en la relación, porque además en el caso de Jackie, estaba mal visto que se divorciara  porque iba a quedar desamparada sin la figura del proveedor  y en el caso de  Diana, iba en contra de las normas de la realeza. 


Para Jackie Kennedy, el desenlace fue  hasta que la muerte los separó, en el caso de   Diana, ella pudo alzar su voz y efectuar  el divoricio. Hoy día, muchas mujeres pasan por la misma situación que pasaron ellas, pero por cumplir con las expectativas de la sociedad, el esposo, la familia y los hijos continúan en este tipo de relaciones tormentosas que acaban poco a poco  su vida y en algunos casos literalmente les quitan la vida. 


Cada mujer es diferente y no tenemos que cumplir con las expectativas de nadie, sin importar cuál sea el  sueño de cada una, está perfecto si quiere casarse y tener hijos, si quiere ser madre soltera, si no quiere ser mamá, o si no quiere casarse nunca. Lo importante es que entendamos que se trata de cumplir nuestros sueños, de encontrar lo que realmente queremos y que la felicidad es parte del proceso, no se trata nunca de  hacer feliz a alguien, lo interesante es ser feliz con o sin alguien. En el caso de la vida en pareja, es fundamental que se trate de una relación para construir  y nunca, una relación que poco a poco destruya la integridad de las mujeres. 


Sigamos nuestros propios sueños, reflexionemos profundo frente a lo que queremos y porqué lo queremos, trabajemos fuerte por ser leales a lo que nos hace sentir  realizadas, a lo que nos rete, a los que nos permita crecer y disfrutar,  que la única expectativa que cumplamos sea la nuestra. 


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