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Barclays Gana Más Y Recorta Empleos: Lo Que Está En Juego Con Los Ahorros De La IA

Para los accionistas de Barclays, los últimos resultados llegaron acompañados de una recompensa: una nueva recompra de acciones por 500 millones de libras.

Por Colombia
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Oficinas de Barclays en Nueva York con el logotipo iluminado. Fotografía de archivo de junio de 2019.
Fotografía: Ajay Suresh / Wikimedia Commons · CC BY 2.0 · Archivo, junio de 2019. Redimensionada y comprimida.

Para los accionistas de Barclays, los últimos resultados llegaron acompañados de una recompensa: una nueva recompra de acciones por 500 millones de libras. Para una parte de su plantilla, el anuncio fue otro: menos puestos de trabajo. Ambas decisiones conviven con un beneficio trimestral antes de impuestos de 2.300 millones de libras, un 12% superior al de un año antes.

Barclays es un grupo bancario británico con sede en Londres que atiende a particulares y empresas y opera en banca de inversión. Su negocio abarca desde cuentas y tarjetas hasta financiación y operaciones para grandes clientes. Esa combinación lo convierte en un lugar relevante para observar cómo la tecnología transforma tanto las tareas administrativas como el trabajo especializado.

El grupo prevé reducir alrededor de 5.000 puestos durante 2026, aproximadamente el 5% de su plantilla. Según Reuters, unos 1.000 ya habían desaparecido cuando se comunicó el plan. Alrededor del 60% de las reducciones corresponde a funciones de apoyo, incluidos desarrolladores. La dirección vincula la reorganización con mejoras tecnológicas y de productividad, entre ellas las que atribuye a la inteligencia artificial.

La coexistencia de beneficios y recortes no demuestra, por sí sola, que una reestructuración sea innecesaria. Una empresa rentable puede tener procesos duplicados, áreas que pierden competitividad o necesidades distintas de personal. Pero tampoco permite presentar la reducción del empleo como una consecuencia inevitable del progreso. Entre una herramienta que ahorra trabajo y una persona que pierde su puesto hay decisiones sobre inversión, organización y reparto.

La Productividad No Decide Quién Cobra

Una mejora tecnológica puede permitir atender más clientes, reducir errores, acelerar trámites o dedicar tiempo a problemas complejos. También puede utilizarse para realizar la misma actividad con menos personas. La capacidad técnica abre posibilidades; la dirección elige cuáles convierte en objetivos.

La recompra de acciones ayuda a entender esa elección. Mediante este mecanismo, una compañía utiliza capital para adquirir sus propias acciones. Quienes venden reciben dinero; quienes conservan sus títulos pueden aumentar su participación proporcional si las acciones adquiridas se amortizan. No garantiza una subida de la cotización, pero sí constituye una vía de remuneración al capital.

Sería incorrecto afirmar que Barclays está transfiriendo directamente a los accionistas cada libra ahorrada mediante despidos. Los resultados disponibles no permiten establecer esa equivalencia. Beneficios, capital disponible, costos de reorganización y ahorros futuros son magnitudes distintas. Lo que sí puede examinarse es la prioridad que la empresa asigna a cada destino de sus recursos.

Para los trabajadores, la diferencia importa. Un programa de formación resulta más valioso si existe una posibilidad concreta de ocupar otro puesto. Una promesa de movilidad necesita vacantes, plazos y condiciones. Sin esas piezas, aprender a utilizar IA puede mejorar el desempeño de una persona sin ofrecerle mayor estabilidad laboral.

El Riesgo Para Las Mujeres Exige Datos

El peso de las funciones de apoyo en el recorte obliga a mirar la composición de esos equipos. No basta con suponer que son femeninos ni con trasladar una tendencia mundial a una empresa concreta.

La Organización Internacional del Trabajo ofrece un contexto relevante. En su índice de exposición a la IA generativa de 2025, las ocupaciones administrativas aparecen como las más expuestas. En los países de ingresos altos, el 9,6% del empleo femenino se encuentra en la categoría de mayor exposición, frente al 3,5% del masculino. El organismo subraya que exposición no equivale a desaparición: transformar tareas es un resultado más probable que automatizar ocupaciones completas.

Estos datos justifican examinar las consecuencias por género. No prueban que Barclays vaya a despedir proporcionalmente a más mujeres. Para establecerlo haría falta conocer cuántas trabajan en las áreas afectadas, qué posiciones desaparecen y cómo se distribuyen las alternativas de recolocación.

También importa la jerarquía. Una reorganización podría preservar la proporción total de mujeres y, aun así, reducir sus oportunidades de ascenso si elimina puestos desde los que se construye experiencia. Esa posibilidad debe investigarse, no darse por cierta. Contar salidas es apenas el comienzo de una evaluación laboral.

La Eficiencia También Debe Rendir Cuentas

El argumento empresarial tiene fuerza: invertir en tecnología cuesta, la competencia presiona y conservar indefinidamente tareas que han dejado de ser necesarias puede debilitar un negocio. Una política laboral responsable no exige congelar cada puesto existente.

Exige explicar la transición con un grado de precisión comparable al que se utiliza para describir la rentabilidad. Cuántas salidas serán voluntarias. Cuántas personas recibirán otra oferta dentro del grupo. Cuántas completarán formación y conseguirán una nueva función. Qué ocurrirá con sus salarios, sus horarios y sus posibilidades de promoción.

Esos resultados permitirían distinguir una transformación que desarrolla capacidades de otra que concentra sus beneficios en reducir gastos. También evitarían que la expresión «impulsado por IA» funcione como una explicación suficiente para decisiones que merecen ser examinadas por separado.

El caso de Barclays importa más allá de la banca. Para quienes trabajan en administración, operaciones o tecnología, demuestra que ganar productividad y ganar seguridad laboral no son necesariamente el mismo proceso. Para las empresas, plantea una prueba de credibilidad: explicar qué parte del valor creado vuelve a quienes ayudan a producirlo.

La IA puede reducir el tiempo necesario para realizar una tarea. No decide qué ocurre con el tiempo liberado, con el dinero ahorrado ni con la persona que hacía ese trabajo. Esas decisiones siguen teniendo responsables.

Imagen de portada: oficinas de Barclays en Nueva York, junio de 2019. Foto de Ajay Suresh / Wikimedia Commons, bajo licencia CC BY 2.0. Imagen de archivo, redimensionada y comprimida a WebP; sin cambios de contenido.

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