El Trabajo Que Millones de Mujeres Hacen Gratis Tiene un Valor de Billones de Dólares
Un informe federal de Estados Unidos estima en hasta US$7,4 billones el valor anual del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado. La cifra abre una pregunta sobre tiempo, ingresos y desigualdad.

En Estados Unidos, cuidar a un niño puede tener un precio de mercado o no tener ninguno. Depende de quién lo haga.
Si una familia contrata una cuidadora, el pago forma parte de la actividad económica registrada. Si una madre, un padre o un abuelo realiza esa misma tarea sin remuneración, su contribución generalmente queda fuera del producto interno bruto (PIB).
La actividad existe. Consume tiempo. Permite que otras personas trabajen. Pero las estadísticas económicas tradicionales no le asignan un valor monetario.
En septiembre de 2026, la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de Estados Unidos (GAO), organismo independiente que trabaja para el Congreso, publicó una estimación de cuánto vale ese trabajo: entre US$5,6 y US$6 billones durante 2024. Cuando se incorpora el cuidado infantil simultáneo —vigilar a un niño mientras se cocina, limpia o realiza otra actividad—, el rango asciende a entre US$6,7 y US$7,4 billones.
La cifra superior equivale aproximadamente al 25,2 % del PIB estadounidense de aquel año. No se trata de dinero perdido ni de una deuda salarial. Es una valoración económica hipotética basada en el tiempo empleado y salarios de referencia. Pero permite observar cuánto depende la vida cotidiana de actividades que no se remuneran.
Lo Que las Cuentas Nacionales No Registran
La GAO analizó datos de la Encuesta Estadounidense sobre Uso del Tiempo correspondientes a 2021–2024 y los combinó con información salarial de 2024. Según sus resultados, el 87,3 % de las personas de 15 años o más realizó alguna actividad doméstica no remunerada en un día típico. Entre quienes participaron, el promedio fue de 3,72 horas.
La mayor parte del valor económico estimado corresponde a actividades como cocinar, limpiar y mantener el hogar. El cuidado directo de niños y adultos añade otra parte sustancial. La estimación crece al contar la supervisión infantil realizada mientras se desarrollan otras tareas: una persona puede preparar la cena y al mismo tiempo hacerse responsable de un niño pequeño.
Estas estimaciones complementan los indicadores convencionales; no deben sumarse mecánicamente al PIB ni interpretarse como pagos que el Estado o las familias adeudan.
Las Mujeres No Hacen Todo el Trabajo. Pero Asumen una Parte Desigual
El informe estadounidense encontró que las mujeres representaban el 53,9 % de las personas que realizaron trabajo doméstico no remunerado, frente al 51,2 % de la población analizada. Esa diferencia mide participación, no el porcentaje de horas ni del valor económico aportado por las mujeres.
La GAO también identificó diferencias por tipo de actividad: las mujeres dedicaban más tiempo al cuidado infantil que los hombres, mientras que, entre quienes cuidaban adultos, los tiempos registrados eran similares.
A escala mundial, Naciones Unidas ha documentado que las mujeres dedican aproximadamente dos veces y media más tiempo diario al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado que los hombres. Las comparaciones internacionales proceden de otras encuestas y periodos; no forman una misma serie con los datos estadounidenses.
La distribución desigual del cuidado no responde a una capacidad natural de las mujeres. También refleja expectativas sociales, estructuras familiares y condiciones económicas que influyen sobre quién asume las responsabilidades.
El Costo de Cuidar Puede Aparecer Años Después
En octubre de 2024, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estimó que 748 millones de personas de 15 años o más permanecían fuera de la fuerza laboral mundial debido a responsabilidades de cuidado en 2023. De ellas, 708 millones eran mujeres y 40 millones hombres.
La cifra no equivale a empleos perdidos ni permite calcular automáticamente salarios que habrían recibido. Describe personas fuera de la fuerza laboral que tenían responsabilidades de cuidado como motivo de su situación.
La OCDE documentó en 2025 que las mujeres presentan menores tasas de empleo, trabajan más frecuentemente a tiempo parcial y dedican más horas a actividades no remuneradas. Las interrupciones profesionales, jornadas reducidas y menores ingresos pueden acumularse y repercutir en la protección económica durante la vejez.
El cuidado no explica por sí solo todas las brechas laborales. También intervienen la discriminación, la segregación ocupacional, las normas sociales y el diseño de políticas públicas. Pero la distribución del tiempo condiciona las oportunidades disponibles.
¿Quién Puede Comprar Tiempo?
Las responsabilidades de cuidado no desaparecen cuando una familia dispone de más recursos. Lo que cambia es su capacidad para distribuirlas: pagar una guardería, contratar limpieza o conseguir apoyo para una persona mayor puede liberar horas para estudiar, trabajar o emprender.
Para otros hogares, esas alternativas son inaccesibles. Y trasladar las tareas a trabajadoras remuneradas no elimina automáticamente la desigualdad: también obliga a examinar sus salarios, jornadas y protección social.
Por eso, el debate no puede limitarse a pedir un reparto más equitativo dentro del hogar. Incluye servicios asequibles, licencias familiares, protección para quienes cuidan y condiciones laborales dignas en la economía del cuidado.
El Valor Económico No Es lo Mismo Que el Reconocimiento
Las estimaciones de la GAO dependen de las horas registradas y de los salarios utilizados para valorarlas. Otros métodos pueden producir resultados distintos. El informe tampoco permite atribuir a las mujeres una proporción exacta de los US$7,4 billones.
Su utilidad está en hacer visible una dimensión de la economía que las cuentas tradicionales no muestran completamente. A partir de ahí surge una pregunta sobre las políticas que permitirían cuidar sin renunciar desproporcionadamente al empleo, los ingresos o la seguridad financiera futura.
Estados Unidos puede estimar en billones de dólares el valor del trabajo que sostiene los hogares. Lo que sigue abierto es cómo evitar que esa responsabilidad se traduzca, para quienes asumen una parte mayor, en menos oportunidades de construir su propio futuro económico.
Fuentes y Metodología
U.S. Government Accountability Office, Unpaid Household Work, GAO-26-107871 (2026).
OIT, 708 millones de mujeres fuera de la fuerza laboral por responsabilidades de cuidado (2024).
OCDE, Gender Gaps in Paid and Unpaid Work Persist (2025).
Naciones Unidas, seguimiento del ODS 5 (2025).
Este artículo es un análisis periodístico de fuentes institucionales, sin entrevistas originales. Las estimaciones estadounidenses se refieren a 2024; las comparaciones globales corresponden a otros periodos y metodologías.
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