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Anthropic Prepara Su Salida a Bolsa: El Récord de Las Fundadoras No Cuenta Todo

En 2025, las startups estadounidenses con al menos una mujer entre sus fundadores captaron US$73. 600 millones de capital de riesgo, un récord.

Por Colombia
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Rascacielos del distrito financiero de San Francisco, fotografía de contexto sobre la salida a bolsa de Anthropic.
Fotografía: Sam (@samtakespictures) / Unsplash. Licencia Unsplash. Foto de contexto, no de la sede de Anthropic.

En 2025, las startups estadounidenses con al menos una mujer entre sus fundadores captaron US$73.600 millones de capital de riesgo, un récord. A primera vista, parecería una señal inequívoca de que las emprendedoras están ganando terreno en Silicon Valley. Pero más de US$30.000 millones de ese monto procedieron de operaciones vinculadas a solo dos empresas: Anthropic y Scale AI. Cuando unas pocas compañías pueden mover de ese modo la estadística de todo un país, el récord necesita contexto.

La noticia volvió a adquirir actualidad este lunes 26 de octubre, cuando Anthropic, la empresa detrás de Claude, presentó ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) su prospecto para salir a bolsa. La compañía pretende cotizar en Nasdaq bajo el símbolo ANT. Todavía no ha fijado el precio de las acciones ni el tamaño definitivo de la oferta, pero el documento aporta algo especialmente revelador: permite examinar la propiedad de una empresa que ha contribuido a inflar, legítimamente, las cifras de financiación de startups con fundadoras.

Entre los siete cofundadores de Anthropic hay una mujer, Daniela Amodei. Es la presidenta de la compañía, preside su junta directiva y dirige el equipo ejecutivo. Su relevancia no se limita a aparecer en una lista de fundadores: el prospecto revela una participación económica comparable a la de los hombres con quienes creó la empresa.

Un récord de financiación no es un reparto de riqueza

El informe publicado en marzo por PitchBook atribuye a las compañías estadounidenses con al menos una cofundadora el 27,7 % del valor de la inversión de capital de riesgo en 2025. Aproximadamente dos tercios de los dólares destinados a esas empresas fueron a negocios de inteligencia artificial. Anthropic y Scale AI concentraron, por sí solas, más de US$30.000 millones.

La metodología es válida, pero conviene leerla con precisión. Para figurar en esa categoría basta con tener una mujer entre los fundadores. El dinero contabilizado es el que recibe la empresa, no el que ingresa en el patrimonio personal de sus cofundadoras. La métrica tampoco indica qué porcentaje del capital social poseen ellas, cuántas participan actualmente en la gestión ni quién conserva el poder de decisión.

La diferencia se vuelve visible al mirar otra cifra del mismo mercado. En 2025, las startups fundadas exclusivamente por mujeres recibieron apenas el 1,1 % del capital de riesgo estadounidense, frente al 2,1 % del año anterior, según el informe de PitchBook sobre fundadoras. Dicho de otra manera: el récord de las compañías con equipos mixtos convivió con una porción muy pequeña de financiación para los equipos integrados solo por mujeres.

Eso no convierte el récord en falso. También hay crecimiento fuera de las operaciones extraordinarias: PitchBook calcula que, excluyendo a Anthropic y Scale AI, las empresas con al menos una cofundadora captaron alrededor de un 13 % más de capital que en 2024. La lectura rigurosa debe conservar ambas realidades: hubo avances, pero el tamaño de las megarrondas puede hacer que una mejora muy concentrada parezca más generalizada de lo que realmente es.

Lo que las acciones de Daniela Amodei permiten comprobar

En el prospecto de Anthropic, la tabla de propiedad beneficiaria atribuye a Daniela Amodei aproximadamente 241,4 millones de acciones y derechos asociados. El cálculo incluye títulos bajo su control, opciones, unidades de acciones restringidas y determinados derechos de su cónyuge, tal como detalla la compañía. No son 241,4 millones de dólares, ni significa que todos esos instrumentos puedan venderse inmediatamente. Su valor dependerá, entre otros factores, de la valoración y las condiciones de la salida a bolsa.

La cifra sí permite afirmar algo importante: Daniela forma parte de la propiedad económica de Anthropic en una escala comparable a la de sus otros cofundadores. El mismo documento identifica un sistema por el que los siete fundadores conservarán, colectivamente, el 50,1 % del poder de voto sobre los asuntos generales de los accionistas a través de una acción especial. Cada integrante tendrá inicialmente un voto dentro de la sociedad que determinará cómo se ejerce ese poder. Daniela participa en esa estructura; no la controla individualmente.

La distinción importa porque suelen mezclarse tres preguntas diferentes: ¿cuánto capital recibe una startup?, ¿quién es dueño de esa startup? y ¿quién toma sus decisiones? Un informe de financiación puede responder la primera. El prospecto bursátil empieza a ofrecer evidencia sobre las otras dos. Ninguna de esas respuestas, por sí sola, describe la situación de todas las mujeres que trabajan en inteligencia artificial.

Además, la dimensión empresarial de Anthropic va mucho más allá de su composición fundadora. La firma declaró ingresos por aproximadamente US$16.300 millones durante el primer semestre de 2026 y un rápido crecimiento de su cartera corporativa. Su futuro bursátil estará condicionado por el costo de desarrollar modelos de IA, sus contratos de infraestructura y la demanda real de sus clientes. Son factores decisivos tanto para los inversionistas como para quienes poseen acciones desde la fundación.

Qué puede decirnos una salida a bolsa sobre las mujeres en la IA

Daniela Amodei ofrece un contrapunto significativo a la idea de que toda mujer que figura como cofundadora ocupa una posición marginal. En su caso hay autoridad ejecutiva, responsabilidades de gobierno corporativo y participación económica de gran magnitud. Su trayectoria merece ser evaluada por las decisiones y los resultados de su gestión, sin convertirla en símbolo automático de una industria más igualitaria.

La presencia de una mujer entre siete fundadores tampoco permite, por sí sola, diagnosticar discriminación dentro de Anthropic. Para hacerlo harían falta datos sobre contratación, remuneraciones, promoción, composición de los equipos técnicos y distribución de acciones entre empleados. El prospecto no ofrece una comparación completa de esas variables por género.

Lo que sí aporta es una advertencia útil para leer las próximas grandes noticias del capital tecnológico. Una compañía puede contribuir a un récord de inversión en empresas con fundadoras y, al mismo tiempo, tener un equipo fundador mayoritariamente masculino. Una cofundadora puede poseer una participación extraordinaria sin que ello signifique que el dinero captado por su compañía pertenezca a las mujeres en conjunto. Y un aumento de financiación puede coexistir con un acceso desigual al capital.

La salida a bolsa de Anthropic no resolverá esas diferencias. Pero sí deja una pregunta mejor que la habitual celebración de cifras históricas: cuando hablamos de cuánto dinero está llegando a las mujeres en tecnología, ¿estamos midiendo financiación de empresas, propiedad de sus fundadoras o capacidad real de decidir?

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