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Colombia paro marchas movilizaciones
“Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos, uno de 17 y una hija de 14. Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde: No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo. Ellos se ríen de la madre. Dicen que esos son presentimientos de vieja, cosas que pasan”. (Gabriel García Marquéz)



El cuento de rumores y presentimientos de Gabo se hizo realidad en la sociedad colombiana, definitivamente la proclama macondiana trascendió las páginas de un libro. Lo que empezó como un presentimiento, fue creciendo, se convirtió en más que un rumor. Todas las personas lo sabíamos; la crisis social en algún momento iba a estallar. La señora vieja, representa a la sociedad colombiana que siempre ha tenido el presentimiento de que algo muy malo iba a pasar y los hijos representan al gobierno que no escucha y le resta importancia a lo que piensa, siente y dice el pueblo. Todo lo minimizan con la expresión: “son cosas que pasan”.


A diferencia del cuento de Gabo, no se trata de un simple rumor o de una tragedia inventada, sino de una verdad a la que el Gobierno no le puso atención y terminó en un estallido social. Ante la cruda realidad de violencia, desigualdad, pobreza, inequidad, miseria, corrupción, barbarie institucional y pandemia, la gente al igual que en el cuento de Gabo, se desesperó, pero esta vez por causas reales, no por fenómenos fingidos como en la narración de nuestro nobel de literatura. 


Y aunque era un rumor a voces lo que iba a pasar con la soberbia de imponer una reforma tributaria en medio de una pandemia, el gobierno se puso anteojeras y siguió sin ver el desconcierto de la gente, se burló de los presentimientos sociales. Luego de varios días de protesta y represión que dejaron centenares de víctimas, retiró la reforma socarronamente, y a la vez continuó restándole importancia a la voz del Pueblo. El gobierno siguió pensando que esto se trataba de un cuento y que con sólo “suspender la reforma”, sería suficiente para contrarrestar la ola de inconformidad. 


Las protestas no son solo el resultado de una malograda reforma tributaria sino la suma de todos los miedos, dolores y malestares sociales que de hecho son muy graves, entre ellos, el asesinato de líderes, lideresas y excombatientes, las masacres, los daños ambientales, el desempleo, el hambre, la represión y la inhumanidad de un sistema que no se conduele con el sufrimiento del pueblo. Lo peor es que en medio de la desesperación y la explosión por la indignación, el gobierno sigue creyendo que puede continuar ignorando el grito de la gente que ya no resiste más y que desde hace tiempo le viene advirtiendo que: ¡Algo muy grave va a suceder en este pueblo!


Y definitivamente algo muy grave sucedió en este pueblo: Además de todas nuestras problemáticas, se suma la represión del Derecho a la protesta, policías disparando a civiles, agentes del Esmad incendiados, jóvenes con daños oculares causados por la fuerza pública, mujeres violadas, madres llorando a sus hijos, retenciones arbitrarias, capturas ilegales y como si fuera poco tanques de guerra desfilando en las ciudades. Según la BBC, en el marco de las protestas, hay dos docenas de personas asesinadas y más de 800 heridas entre civiles y fuerza pública. Recordemos las últimas frases del cuento de Gabo:


“Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio, clamando: Yo dije que algo muy grave iba a pasar, y me dijeron que estaba loca”. Esta misma situación está pasando en el pueblo colombiano, parece un campo de batalla, un cementerio de luchas y sueños. Y decían que las personas manifestantes estaban locas, pero la locura no es otra que la desconexión del gobierno con la grave situación social que está conllevando a una tragedia sin precedentes. Nos estamos acercando peligrosamente al final del cuento de Gabo, un pueblo totalmente devastado y un éxodo kenopsiano. 

¡Algo muy grave sucedió en este pueblo y  seguirá sucediendo si no se detiene esta barbarie!


Algo Muy Grave Sucedió en Este Pueblo

Columna
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May 4, 2021

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“Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos, uno de 17 y una hija de 14. Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde: No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo. Ellos se ríen de la madre. Dicen que esos son presentimientos de vieja, cosas que pasan”. (Gabriel García Marquéz)



El cuento de rumores y presentimientos de Gabo se hizo realidad en la sociedad colombiana, definitivamente la proclama macondiana trascendió las páginas de un libro. Lo que empezó como un presentimiento, fue creciendo, se convirtió en más que un rumor. Todas las personas lo sabíamos; la crisis social en algún momento iba a estallar. La señora vieja, representa a la sociedad colombiana que siempre ha tenido el presentimiento de que algo muy malo iba a pasar y los hijos representan al gobierno que no escucha y le resta importancia a lo que piensa, siente y dice el pueblo. Todo lo minimizan con la expresión: “son cosas que pasan”.


A diferencia del cuento de Gabo, no se trata de un simple rumor o de una tragedia inventada, sino de una verdad a la que el Gobierno no le puso atención y terminó en un estallido social. Ante la cruda realidad de violencia, desigualdad, pobreza, inequidad, miseria, corrupción, barbarie institucional y pandemia, la gente al igual que en el cuento de Gabo, se desesperó, pero esta vez por causas reales, no por fenómenos fingidos como en la narración de nuestro nobel de literatura. 


Y aunque era un rumor a voces lo que iba a pasar con la soberbia de imponer una reforma tributaria en medio de una pandemia, el gobierno se puso anteojeras y siguió sin ver el desconcierto de la gente, se burló de los presentimientos sociales. Luego de varios días de protesta y represión que dejaron centenares de víctimas, retiró la reforma socarronamente, y a la vez continuó restándole importancia a la voz del Pueblo. El gobierno siguió pensando que esto se trataba de un cuento y que con sólo “suspender la reforma”, sería suficiente para contrarrestar la ola de inconformidad. 


Las protestas no son solo el resultado de una malograda reforma tributaria sino la suma de todos los miedos, dolores y malestares sociales que de hecho son muy graves, entre ellos, el asesinato de líderes, lideresas y excombatientes, las masacres, los daños ambientales, el desempleo, el hambre, la represión y la inhumanidad de un sistema que no se conduele con el sufrimiento del pueblo. Lo peor es que en medio de la desesperación y la explosión por la indignación, el gobierno sigue creyendo que puede continuar ignorando el grito de la gente que ya no resiste más y que desde hace tiempo le viene advirtiendo que: ¡Algo muy grave va a suceder en este pueblo!


Y definitivamente algo muy grave sucedió en este pueblo: Además de todas nuestras problemáticas, se suma la represión del Derecho a la protesta, policías disparando a civiles, agentes del Esmad incendiados, jóvenes con daños oculares causados por la fuerza pública, mujeres violadas, madres llorando a sus hijos, retenciones arbitrarias, capturas ilegales y como si fuera poco tanques de guerra desfilando en las ciudades. Según la BBC, en el marco de las protestas, hay dos docenas de personas asesinadas y más de 800 heridas entre civiles y fuerza pública. Recordemos las últimas frases del cuento de Gabo:


“Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio, clamando: Yo dije que algo muy grave iba a pasar, y me dijeron que estaba loca”. Esta misma situación está pasando en el pueblo colombiano, parece un campo de batalla, un cementerio de luchas y sueños. Y decían que las personas manifestantes estaban locas, pero la locura no es otra que la desconexión del gobierno con la grave situación social que está conllevando a una tragedia sin precedentes. Nos estamos acercando peligrosamente al final del cuento de Gabo, un pueblo totalmente devastado y un éxodo kenopsiano. 

¡Algo muy grave sucedió en este pueblo y  seguirá sucediendo si no se detiene esta barbarie!


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