El Genocidio Armenio

June 25, 2019
Artículo
por:
Dmitrii Ivanov, Junio 2019 Sevanavank Monastery, Armenia

“Al principio llorábamos hasta que parecía que por el resto de nuestras vidas no podríamos hacer nada más que llorar, después el verdadero horror comenzó a asentarse en nosotros y encontramos imposible llorar” Friedler, E. 2010. Aghet, the Armenian Genocide. Website  


La población armenia en Turquía a principios de la Primera Guerra Mundial era de 2,000,000; en 1922 era de 400,000 (Kifner). Esto demuestra el claro interés genocida, es decir, la intensión de acabar o diezmar al grupo religioso o nacional por parte de otro grupo nacional. A finales del siglo XIX se presentaron grandes masacres que diezmaron la población armenia y dieron comienzo a la ola de violencia y terror que después se acentuaría con el nuevo gobierno de principios del siglo XX. Una vez el Imperio Otomano cayó, el nuevo gobierno de los Jóvenes Turcos tomó el poder y con él las promesas de igualdad para las minorías fueron destrozadas. Los documentos que contienen evidencia del genocidio armenio perpetuado por Turquía están en Alemania, Francia, Estados Unidos y Suiza. Fue solo recientemente que fueron desclasificados y sacados a la luz. Sin embargo, el gobierno turco se niega rotundamente a aceptar que tal hecho tuvo lugar, es incluso considerado un crimen mencionar que fue así. A pesar de esto, el 24 de mayo de 1915 Inglaterra, Francia y Rusia declararon los actos del Gobierno Otomano como crímenes en contra de la humanidad. Pocos países reconocen en la actualidad el genocidio armenio como tal para preservar las relaciones internacionales con Turquía por su posición estratégica. Barak Obama iba a reconocerlo, pero no lo hizo y después de su presidencia cualquier intento por lograr este cometido se perdió totalmente.


Los armenios fueron el primer grupo de personas en acoger la religión cristiana como oficial en un territorio antes de ser adjuntados al Imperio Otomano. Siendo ciudadanos de segunda clase debían pagar impuestos más altos por no ser musulmanes, por ejemplo. Esta población siempre fue alienada y vista como una especie de peligro latente, especialmente, por su éxito económico y cultural.  Las minorías, especialmente las no-musulmanas, eran vistas como especialmente peligrosas. Se decretaron leyes y se movilizaron ejércitos, escuadrones, armamento y órdenes secretas para acabar con estas amenazas.  


“La campaña para exterminar la población armenia y expulsarla del Imperio Otomano (el cual fue sustituido por Turquía) era tan organizada y sistemática que se volvió un modelo para la persecución de programas genocidas aún más devastadores más tarde en el siglo XX” (Alan Horvitz, L. Catherwood, C., 2006, p.25)

Tent camp in Syrian desert, Amenian National Institute, Inc. cortesía de Subil Stevens.Derechos copartidos con Revista Level. 2019.


Cuando la Primera Guerra Mundial estalló, Turquía tomó el lado de Alemania sintiéndose segura de que el Reich iba a ganar. Sin embargo, aquel país peleaba su propia guerra interna en dicho momento en contra de los armenios, motivo por el cual no podía dedicar todos sus esfuerzos bélicos al apoyo de Alemania en la Gran Guerra, sino que debía destinar muchos de sus recursos a la persecución, deportación y asesinato sistemático de dicha minoría.  


Muchos cristianos se negaron a enlistase en el ejército, después muchos de los que sí habían llegado a las filas desertaron del bando turco para unirse al ejército ruso justamente porque ellos sí eran cristianos. No solo por la deserción eran acosados los cristianos, sino mucho antes sucedía, justamente, por ser una minoría. También, se organizaron grupos de guerrillas con el propósito de unirse a los aliados y, asimismo, con el objetivo de defender los pueblos armenios en el territorio turco de las masacres que dicho ejército junto con bandas de kurdos realizaba sistemáticamente. Esto dio un motivo y una excusa tangible al gobierno de los Jóvenes Turcos y a su ejército para cometer aún más ofensivas y para retirar a los soldados armenios del frente y llevarlos a campos de trabajo, así como para desplazar a la población armenia y forzarla en marchas que mataban a civiles de hambre, sed y cansancio hacia 25 campos de concentración (Agence France Presse, 2016). Asimismo, se creó una legislación para poder expropiar los bienes de los armenios desterrados impidiéndoles regresar después de la guerra.

Corpses of children left in gutter. Amenian National Institute, Inc. cortesía de SubilStevens. Derechos copartidos con Revista Level. 2019


“La mayoría de jóvenes armenios que fueron reclutados en el ejército para cumplir con sus deberes militares no solo desertaron sino que, después de asegurar armas distribuidas por Rusia, se juntaron a las fuerzas enemigas en ataques en contra de su propia patria. Estos jóvenes armenios masacraron a las poblaciones musulmanas de las regiones fronterizas entre las cuales el enemigo había sido exitoso al avanzar” (Kéborkian, R, 2011).


La campaña del ejército turco fue tan exitosa porque durante todo el tiempo que duró el genocidio los altos gobernantes de los asientos armenios eran prometidos cambios en las políticas anti-armenias y anti-cristianas, eran engañados y las comunicaciones eran interrumpidas entre terrenos remotos haciendo imposible que las personas supieran qué sucedía con otras comunidades; más aún, los armenios siempre se habían considerado personas pacíficas que no se levantaban en contra de los poderes nacionales que los acosaban. Para tener esto completamente asegurado, el gobierno de los Jóvenes Turcos decidió imponer un decreto en el cual los armenios debían entregar todas sus armas, por lo cual, en el momento en que las masacres vinieron solo quedaban armas viejas y poquísima munición para defenderse. Había hombres mayores, niños y mujeres, los hombres fuertes habían sido reclutados. Solo quedaron un grupo de personas consideradas indefensas en partes remotas del país luchando desesperadamente en contra de bandas despiadadas con previo entrenamiento y apoyo militar.

Orphaned Children. Amenian National Institute, Inc. cortesía de Subil Stevens.Derechos copartidos con Revista Level. 2019.

Las rutas que se escogían para las deportaciones eran desiertas y alejadas entre ellas para evitar resistencia. Las personas que eran llevadas al exilio podían pagar al líder del grupo para tener protección durante el camino. Sin embargo, la mayoría había sido despojada ya de todos sus bienes. El recorrido era extenso y los peligros muchos. El camino estaba tapizado por cadáveres y las caravanas eran atacadas por diversos grupos, incluyendo kurdos. En estos ataques los hombres eran asesinados, las mujeres eran islamizadas y obligadas a desposar islamitas, los niños eran raptados y los cuerpos quedaban sin sepultura, muchos también morían de cansancio. Los pocos sobrevivientes que alcanzaban los campos de concentración eran asesinados uno a uno en las madrugadas.  


Después de la Revolución Rusa de 1918, con la caída del imperio, todas las naciones no-rusas se independizaron, incluyendo a Armenia creando así la Primera República de Armenia. En 1922 se volvió un país fundador de la Unión Soviética. Finalmente, en 1991 se volvió un Estado independiente durante la disolución de la URRS.


Es pertinente acotar que en este artículo se denuncian los hechos cometidos en contra de la población armenia por parte del gobierno turco a principios del Siglo XX como un genocidio y que desde aquí se insta a la nación colombiana a reconocerlo como tal, así como se pide reconocer todos los actos en contra de la humanidad, en mi columna denunciados, como tal.

Karapetyan Victoria, June 2015, Khor Vorap, Armenia.

Bibliografía

Agence France Presse. 2016. Key Facts on The Armenian Genocide. Website


Alan Horvitz, L. Catherwood, C. 2006. Encyclopedia of War Crimes and Genocides. Library of Congress: New York


Kéborkian, R. 2011. The Armenian Genocide. A complete History. New York: I. B. Tauris & Co. Ltd.


Kifner, J. Armenian Genocide of 1915: An Overview. Website  

El Genocidio Armenio

June 14, 2019
Artículo
por:
Dmitrii Ivanov, Junio 2019 Sevanavank Monastery, Armenia

“Al principio llorábamos hasta que parecía que por el resto de nuestras vidas no podríamos hacer nada más que llorar, después el verdadero horror comenzó a asentarse en nosotros y encontramos imposible llorar” Friedler, E. 2010. Aghet, the Armenian Genocide. Website  


La población armenia en Turquía a principios de la Primera Guerra Mundial era de 2,000,000; en 1922 era de 400,000 (Kifner). Esto demuestra el claro interés genocida, es decir, la intensión de acabar o diezmar al grupo religioso o nacional por parte de otro grupo nacional. A finales del siglo XIX se presentaron grandes masacres que diezmaron la población armenia y dieron comienzo a la ola de violencia y terror que después se acentuaría con el nuevo gobierno de principios del siglo XX. Una vez el Imperio Otomano cayó, el nuevo gobierno de los Jóvenes Turcos tomó el poder y con él las promesas de igualdad para las minorías fueron destrozadas. Los documentos que contienen evidencia del genocidio armenio perpetuado por Turquía están en Alemania, Francia, Estados Unidos y Suiza. Fue solo recientemente que fueron desclasificados y sacados a la luz. Sin embargo, el gobierno turco se niega rotundamente a aceptar que tal hecho tuvo lugar, es incluso considerado un crimen mencionar que fue así. A pesar de esto, el 24 de mayo de 1915 Inglaterra, Francia y Rusia declararon los actos del Gobierno Otomano como crímenes en contra de la humanidad. Pocos países reconocen en la actualidad el genocidio armenio como tal para preservar las relaciones internacionales con Turquía por su posición estratégica. Barak Obama iba a reconocerlo, pero no lo hizo y después de su presidencia cualquier intento por lograr este cometido se perdió totalmente.


Los armenios fueron el primer grupo de personas en acoger la religión cristiana como oficial en un territorio antes de ser adjuntados al Imperio Otomano. Siendo ciudadanos de segunda clase debían pagar impuestos más altos por no ser musulmanes, por ejemplo. Esta población siempre fue alienada y vista como una especie de peligro latente, especialmente, por su éxito económico y cultural.  Las minorías, especialmente las no-musulmanas, eran vistas como especialmente peligrosas. Se decretaron leyes y se movilizaron ejércitos, escuadrones, armamento y órdenes secretas para acabar con estas amenazas.  


“La campaña para exterminar la población armenia y expulsarla del Imperio Otomano (el cual fue sustituido por Turquía) era tan organizada y sistemática que se volvió un modelo para la persecución de programas genocidas aún más devastadores más tarde en el siglo XX” (Alan Horvitz, L. Catherwood, C., 2006, p.25)

Tent camp in Syrian desert, Amenian National Institute, Inc. cortesía de Subil Stevens.Derechos copartidos con Revista Level. 2019.


Cuando la Primera Guerra Mundial estalló, Turquía tomó el lado de Alemania sintiéndose segura de que el Reich iba a ganar. Sin embargo, aquel país peleaba su propia guerra interna en dicho momento en contra de los armenios, motivo por el cual no podía dedicar todos sus esfuerzos bélicos al apoyo de Alemania en la Gran Guerra, sino que debía destinar muchos de sus recursos a la persecución, deportación y asesinato sistemático de dicha minoría.  


Muchos cristianos se negaron a enlistase en el ejército, después muchos de los que sí habían llegado a las filas desertaron del bando turco para unirse al ejército ruso justamente porque ellos sí eran cristianos. No solo por la deserción eran acosados los cristianos, sino mucho antes sucedía, justamente, por ser una minoría. También, se organizaron grupos de guerrillas con el propósito de unirse a los aliados y, asimismo, con el objetivo de defender los pueblos armenios en el territorio turco de las masacres que dicho ejército junto con bandas de kurdos realizaba sistemáticamente. Esto dio un motivo y una excusa tangible al gobierno de los Jóvenes Turcos y a su ejército para cometer aún más ofensivas y para retirar a los soldados armenios del frente y llevarlos a campos de trabajo, así como para desplazar a la población armenia y forzarla en marchas que mataban a civiles de hambre, sed y cansancio hacia 25 campos de concentración (Agence France Presse, 2016). Asimismo, se creó una legislación para poder expropiar los bienes de los armenios desterrados impidiéndoles regresar después de la guerra.

Corpses of children left in gutter. Amenian National Institute, Inc. cortesía de SubilStevens. Derechos copartidos con Revista Level. 2019


“La mayoría de jóvenes armenios que fueron reclutados en el ejército para cumplir con sus deberes militares no solo desertaron sino que, después de asegurar armas distribuidas por Rusia, se juntaron a las fuerzas enemigas en ataques en contra de su propia patria. Estos jóvenes armenios masacraron a las poblaciones musulmanas de las regiones fronterizas entre las cuales el enemigo había sido exitoso al avanzar” (Kéborkian, R, 2011).


La campaña del ejército turco fue tan exitosa porque durante todo el tiempo que duró el genocidio los altos gobernantes de los asientos armenios eran prometidos cambios en las políticas anti-armenias y anti-cristianas, eran engañados y las comunicaciones eran interrumpidas entre terrenos remotos haciendo imposible que las personas supieran qué sucedía con otras comunidades; más aún, los armenios siempre se habían considerado personas pacíficas que no se levantaban en contra de los poderes nacionales que los acosaban. Para tener esto completamente asegurado, el gobierno de los Jóvenes Turcos decidió imponer un decreto en el cual los armenios debían entregar todas sus armas, por lo cual, en el momento en que las masacres vinieron solo quedaban armas viejas y poquísima munición para defenderse. Había hombres mayores, niños y mujeres, los hombres fuertes habían sido reclutados. Solo quedaron un grupo de personas consideradas indefensas en partes remotas del país luchando desesperadamente en contra de bandas despiadadas con previo entrenamiento y apoyo militar.

Orphaned Children. Amenian National Institute, Inc. cortesía de Subil Stevens.Derechos copartidos con Revista Level. 2019.

Las rutas que se escogían para las deportaciones eran desiertas y alejadas entre ellas para evitar resistencia. Las personas que eran llevadas al exilio podían pagar al líder del grupo para tener protección durante el camino. Sin embargo, la mayoría había sido despojada ya de todos sus bienes. El recorrido era extenso y los peligros muchos. El camino estaba tapizado por cadáveres y las caravanas eran atacadas por diversos grupos, incluyendo kurdos. En estos ataques los hombres eran asesinados, las mujeres eran islamizadas y obligadas a desposar islamitas, los niños eran raptados y los cuerpos quedaban sin sepultura, muchos también morían de cansancio. Los pocos sobrevivientes que alcanzaban los campos de concentración eran asesinados uno a uno en las madrugadas.  


Después de la Revolución Rusa de 1918, con la caída del imperio, todas las naciones no-rusas se independizaron, incluyendo a Armenia creando así la Primera República de Armenia. En 1922 se volvió un país fundador de la Unión Soviética. Finalmente, en 1991 se volvió un Estado independiente durante la disolución de la URRS.


Es pertinente acotar que en este artículo se denuncian los hechos cometidos en contra de la población armenia por parte del gobierno turco a principios del Siglo XX como un genocidio y que desde aquí se insta a la nación colombiana a reconocerlo como tal, así como se pide reconocer todos los actos en contra de la humanidad, en mi columna denunciados, como tal.

Karapetyan Victoria, June 2015, Khor Vorap, Armenia.

Bibliografía

Agence France Presse. 2016. Key Facts on The Armenian Genocide. Website


Alan Horvitz, L. Catherwood, C. 2006. Encyclopedia of War Crimes and Genocides. Library of Congress: New York


Kéborkian, R. 2011. The Armenian Genocide. A complete History. New York: I. B. Tauris & Co. Ltd.


Kifner, J. Armenian Genocide of 1915: An Overview. Website  

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