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Engin Akyurt

La feminización de la pobreza, como lo menciona Clara Murguialday, es un proceso no un estado, y esto se puede evidenciar, sobre todo, en momentos coyunturales, por esto es necesario identificarlo en circunstancias como la que se está presentando en el mundo desde el año pasado, a causa de un virus que al día de hoy ha provocado la muerte de más de 250.000 personas.


Este virus considerado ya una pandemia por su forma de propagación a nivel mundial provocó que cada país tomara medidas de aislamiento con el fin de prevenir más contagios, y Colombia no fue la excepción, con diferentes equivocaciones el gobierno de nuestro país demoró el cierre de fronteras no solo terrestres sino aéreas provocando que, en vuelos provenientes, en su mayoría, de Europa y Estados Unidos trajeran consigo el virus y empezara su propagación en nuestro territorio.


Entre las medidas tomadas está el aislamiento obligatorio para toda la población con algunas excepciones que son necesarias para el tratamiento del virus y abastecimientos de alimentos, principalmente. Con estas medidas se han podido evidenciar diferentes problemáticas que siempre han sido cuestionadas en el país pero que por motivos actuales se han hecho aún más evidentes como lo es el estado de la salud en Colombia y el manejo y apoyo que puede dar el gobierno de nuestro país al resto de la población frente a una contingencia como está, además de las prioridades que tiene.


Dentro de las problemáticas no solo está la salud sino también la economía y es en este punto donde me quiero centrar, la feminización de la pobreza como lo mencionaba anteriormente es un proceso, un proceso que lastimosamente ha ido en aumento y que es reflejado en diferentes censos que se han realizado, esto se refleja en el porcentaje de desempleo, los hogares donde cuentan con la mujer como cabeza de familia y porque no, en la cotidianidad.


Y ¿Cuántas mujeres están a cargo de sus hogares? En el último censo del 2018 aumentaron los hogares con jefatura femenina, según el DANE el 40.7% de los hogares tienen madre cabeza de hogar. Vale decir que no se puede tomar como unidad de análisis el hogar y su jefatura sin tener en cuenta cada uno de sus integrantes pues dentro de este se evidencia que unos pueden tener más recursos y beneficios que los demás, el acceso al dinero, la ropa, el tiempo, allí también existe la feminización de la pobreza.


Aclarando un poco este término, hace referencia a que los roles sociales que se han impuesto muestran el resultado de una población pobre que mayoritariamente son mujeres. El término feminización de la pobreza se origina en los años 70 pero se populariza en los 90, muestra una tendencia en contra de las mujeres o de los hogares a cargo de ellas, es decir, es un incremento en la diferencia de los niveles de pobreza entre hombre y mujeres. (Medeiros & Costa, 2008)


Además, como su nombre lo indica, se relacionan dos fenómenos que son la pobreza y las desigualdades de género, que en este proceso han sido bastante evidentes con el aislamiento obligatorio. Por un lado, la pobreza se ha hecho notoria, consecuencia del desempleo y la informalidad, se puede notar que la mayoría de las familias que se consideran pobres viven diariamente por un trabajo informal con el cual, en términos coloquiales, se rebuscan con que vivir. Esto lo evidenciamos en la cantidad de trapos rojos que se hacen ver en unos sectores más que en otros, casualmente los sectores que son aislados o ignorados por un gobierno que solo piensa en la economía que afecta a los grandes inversionistas.


Por otro lado están las desigualdades de género, no solo las desigualdades sino las diferentes violencias que se han incrementado por este tiempo de cuarentena, los roles de género en la sociedad ponen a las mujeres en mayores niveles de precariedad, inseguridad y vulnerabilidad, el sometimiento que se puede tener en un hogar donde el hombre se considera el dueño de todo, las inseguridades que se generan alrededor de la falta de independencia económica y más aún la dependencia que se puede tener por el miedo de no alimentar a sus hijos en casa.


Con la feminización de la pobreza, según Clara Murguialday (2005), en la mayoría de los casos las mujeres no se ven solo limitadas por su experiencia y la forma de obtención de dinero sino de su independencia y autonomía pues cumple con el cuidado del hogar ya sea como madres cabeza de familia o en otras relaciones familiares. En este sentido, también es reflejado que no se retribuye la forma de asistencia y apoyo que tienen las mujeres, no solo con sus familias sino con población vecina, son ellas las que han tenido que abandonar su trabajo para estar al cuidado de sus niños, las mujeres que salen a bloquear vías para que volteen a mirar hacia sus hogares porque están desesperadas de no tener que llevar a casa, esas mujeres que luchan por tener una vida digna en medio de una sociedad que en su mayoría egoísta, solo se preocupa por seguir manteniendo su estatus y vida privilegiada, y aunque en estos momentos es donde se despierta el lado solidario de algunas personas esto no es suficiente para superar esa diferenciación y brecha económica de la cual está formada nuestro país.


Adicional a esto, si nos enfocamos en la salud, la educación y la administración pública son unos de los sectores más afectados por la contingencia y vale aclarar que una gran población de mujeres se emplea allí y por la reducción de presupuesto se han visto afectadas, consecuencia del sistema económico y social que implementa actualmente este país, se puede evidenciar el aumento del desempleo con el informe dado por el DANE sobre el mes de marzo en el que informan que "la tasa de desempleo se ubicó en 12, 6%, lo que representa un fuerte crecimiento frente el 10,8% que registró la tasa en el mismo mes de 2019. De hecho, es la tasa mensual más alta en más de 10 años" (El Espectador, 2020).


Pero no solo se menciona esto, sino que además señalan que, "se reflejó que las mujeres perdieron más empleos que los hombres, en ese orden de ideas, estas cifras sirven para que se consideren medidas puntuales en las nuevas olas de decretos que seguramente se van a expedir con el segundo estado de emergencia social y económico que va a decretar el Gobierno. Seguramente, los indicadores de abril, mayo y junio serán más preocupantes". Mi pregunta es ¿El gobierno si tiene en cuenta el factor del género para tomar decisiones frente a los decretos? Podría dudarlo por lo que vivimos actualmente.


Además, "mientras la tasa de desempleo en los hombres llegó a 10,1 por ciento en marzo de 2020, luego de estar en 8,4 por ciento en igual mes del 2019, la de las mujeres se situó en 16,1 por ciento, desde un 14 por ciento visto en marzo del año pasado, lo que evidencia el fuerte golpe al género femenino" (El Tiempo, 2020). Esto sin contar lo que no se incluye en las cifras oficiales ¿Cuántas mujeres se encuentran en sectores informales de trabajo? Esto nos indica que el proceso de la feminización de la pobreza aumento desmedidamente con esta pandemia y las decisiones del gobierno.


Y que se observa con el pico y género implementado en Bogotá, las mujeres también son las más expuestas con estas medidas, las labores de cuidado en su mayoría se han relacionado directamente con el ser mujer, la mayoría de las enfermeras son mujeres así como el personal médico, así mismo las cajeras y el personal de aseo, sectores que han sido excluidos de la medida porque son esenciales es por esto que se mencionaba que no es reconocida ni la labor que hacen personalmente y familiarmente sino el que hacen a la sociedad, la feminización del empleo en estos casos también es evidente.


Finalmente todo lo mencionado debe ser centro de análisis y solución, la cuarentena ha permitido visibilizar aspectos que antes para muchos no eran notorios pero que con este aislamiento se han podido priorizar, son muchas las mujeres que viven en la pobreza por cuestiones sociales que las mantienen allí, el género debe estar presente como aspecto fundamental en las medidas que toma el gobierno y es que este proceso se debe frenar y no puede continuar en aumento como ha sucedido desde hace varios años. La visibilización de esto nos permitirá actuar de una forma incluyente por una vida digna para el empoderamiento de las mujeres y las soluciones efectivas de sus hogares.


Referencias bibliográficas


Economía y Negocios. (30 de abril de 2020). Desempleo de marzo, el más alto en 10 años: se ubicó en 12,6%. El Tiempo. 


Medeiros, M. & Costa, J. (Julio de 2008). ¿Qué queremos decir con “feminización de la pobreza”? Centro Internacional de Pobreza


Murguialday, C. (2005). Feminización de la pobreza. Diccionario de acción humanitaria y cooperación al desarrollo. País Vasco: Hegoa


Oquendo, C. & Torrado, S. (21 de abril de 2020). La restricción por género desnuda los prejuicios de Bogotá. El País. 


Redacción economía. (5 de julio de 2019). Cuatro de cada diez hogares en Colombia tienen jefatura femenina. El Espectador. 


Redacción economía. (30 de abril de 2020). El COVID-19 dispara el desempleo en marzo de 2020: la tasa quedó en 12,6%. El Espectador.

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Engin Akyurt

La feminización de la pobreza, como lo menciona Clara Murguialday, es un proceso no un estado, y esto se puede evidenciar, sobre todo, en momentos coyunturales, por esto es necesario identificarlo en circunstancias como la que se está presentando en el mundo desde el año pasado, a causa de un virus que al día de hoy ha provocado la muerte de más de 250.000 personas.


Este virus considerado ya una pandemia por su forma de propagación a nivel mundial provocó que cada país tomara medidas de aislamiento con el fin de prevenir más contagios, y Colombia no fue la excepción, con diferentes equivocaciones el gobierno de nuestro país demoró el cierre de fronteras no solo terrestres sino aéreas provocando que, en vuelos provenientes, en su mayoría, de Europa y Estados Unidos trajeran consigo el virus y empezara su propagación en nuestro territorio.


Entre las medidas tomadas está el aislamiento obligatorio para toda la población con algunas excepciones que son necesarias para el tratamiento del virus y abastecimientos de alimentos, principalmente. Con estas medidas se han podido evidenciar diferentes problemáticas que siempre han sido cuestionadas en el país pero que por motivos actuales se han hecho aún más evidentes como lo es el estado de la salud en Colombia y el manejo y apoyo que puede dar el gobierno de nuestro país al resto de la población frente a una contingencia como está, además de las prioridades que tiene.


Dentro de las problemáticas no solo está la salud sino también la economía y es en este punto donde me quiero centrar, la feminización de la pobreza como lo mencionaba anteriormente es un proceso, un proceso que lastimosamente ha ido en aumento y que es reflejado en diferentes censos que se han realizado, esto se refleja en el porcentaje de desempleo, los hogares donde cuentan con la mujer como cabeza de familia y porque no, en la cotidianidad.


Y ¿Cuántas mujeres están a cargo de sus hogares? En el último censo del 2018 aumentaron los hogares con jefatura femenina, según el DANE el 40.7% de los hogares tienen madre cabeza de hogar. Vale decir que no se puede tomar como unidad de análisis el hogar y su jefatura sin tener en cuenta cada uno de sus integrantes pues dentro de este se evidencia que unos pueden tener más recursos y beneficios que los demás, el acceso al dinero, la ropa, el tiempo, allí también existe la feminización de la pobreza.


Aclarando un poco este término, hace referencia a que los roles sociales que se han impuesto muestran el resultado de una población pobre que mayoritariamente son mujeres. El término feminización de la pobreza se origina en los años 70 pero se populariza en los 90, muestra una tendencia en contra de las mujeres o de los hogares a cargo de ellas, es decir, es un incremento en la diferencia de los niveles de pobreza entre hombre y mujeres. (Medeiros & Costa, 2008)


Además, como su nombre lo indica, se relacionan dos fenómenos que son la pobreza y las desigualdades de género, que en este proceso han sido bastante evidentes con el aislamiento obligatorio. Por un lado, la pobreza se ha hecho notoria, consecuencia del desempleo y la informalidad, se puede notar que la mayoría de las familias que se consideran pobres viven diariamente por un trabajo informal con el cual, en términos coloquiales, se rebuscan con que vivir. Esto lo evidenciamos en la cantidad de trapos rojos que se hacen ver en unos sectores más que en otros, casualmente los sectores que son aislados o ignorados por un gobierno que solo piensa en la economía que afecta a los grandes inversionistas.


Por otro lado están las desigualdades de género, no solo las desigualdades sino las diferentes violencias que se han incrementado por este tiempo de cuarentena, los roles de género en la sociedad ponen a las mujeres en mayores niveles de precariedad, inseguridad y vulnerabilidad, el sometimiento que se puede tener en un hogar donde el hombre se considera el dueño de todo, las inseguridades que se generan alrededor de la falta de independencia económica y más aún la dependencia que se puede tener por el miedo de no alimentar a sus hijos en casa.


Con la feminización de la pobreza, según Clara Murguialday (2005), en la mayoría de los casos las mujeres no se ven solo limitadas por su experiencia y la forma de obtención de dinero sino de su independencia y autonomía pues cumple con el cuidado del hogar ya sea como madres cabeza de familia o en otras relaciones familiares. En este sentido, también es reflejado que no se retribuye la forma de asistencia y apoyo que tienen las mujeres, no solo con sus familias sino con población vecina, son ellas las que han tenido que abandonar su trabajo para estar al cuidado de sus niños, las mujeres que salen a bloquear vías para que volteen a mirar hacia sus hogares porque están desesperadas de no tener que llevar a casa, esas mujeres que luchan por tener una vida digna en medio de una sociedad que en su mayoría egoísta, solo se preocupa por seguir manteniendo su estatus y vida privilegiada, y aunque en estos momentos es donde se despierta el lado solidario de algunas personas esto no es suficiente para superar esa diferenciación y brecha económica de la cual está formada nuestro país.


Adicional a esto, si nos enfocamos en la salud, la educación y la administración pública son unos de los sectores más afectados por la contingencia y vale aclarar que una gran población de mujeres se emplea allí y por la reducción de presupuesto se han visto afectadas, consecuencia del sistema económico y social que implementa actualmente este país, se puede evidenciar el aumento del desempleo con el informe dado por el DANE sobre el mes de marzo en el que informan que "la tasa de desempleo se ubicó en 12, 6%, lo que representa un fuerte crecimiento frente el 10,8% que registró la tasa en el mismo mes de 2019. De hecho, es la tasa mensual más alta en más de 10 años" (El Espectador, 2020).


Pero no solo se menciona esto, sino que además señalan que, "se reflejó que las mujeres perdieron más empleos que los hombres, en ese orden de ideas, estas cifras sirven para que se consideren medidas puntuales en las nuevas olas de decretos que seguramente se van a expedir con el segundo estado de emergencia social y económico que va a decretar el Gobierno. Seguramente, los indicadores de abril, mayo y junio serán más preocupantes". Mi pregunta es ¿El gobierno si tiene en cuenta el factor del género para tomar decisiones frente a los decretos? Podría dudarlo por lo que vivimos actualmente.


Además, "mientras la tasa de desempleo en los hombres llegó a 10,1 por ciento en marzo de 2020, luego de estar en 8,4 por ciento en igual mes del 2019, la de las mujeres se situó en 16,1 por ciento, desde un 14 por ciento visto en marzo del año pasado, lo que evidencia el fuerte golpe al género femenino" (El Tiempo, 2020). Esto sin contar lo que no se incluye en las cifras oficiales ¿Cuántas mujeres se encuentran en sectores informales de trabajo? Esto nos indica que el proceso de la feminización de la pobreza aumento desmedidamente con esta pandemia y las decisiones del gobierno.


Y que se observa con el pico y género implementado en Bogotá, las mujeres también son las más expuestas con estas medidas, las labores de cuidado en su mayoría se han relacionado directamente con el ser mujer, la mayoría de las enfermeras son mujeres así como el personal médico, así mismo las cajeras y el personal de aseo, sectores que han sido excluidos de la medida porque son esenciales es por esto que se mencionaba que no es reconocida ni la labor que hacen personalmente y familiarmente sino el que hacen a la sociedad, la feminización del empleo en estos casos también es evidente.


Finalmente todo lo mencionado debe ser centro de análisis y solución, la cuarentena ha permitido visibilizar aspectos que antes para muchos no eran notorios pero que con este aislamiento se han podido priorizar, son muchas las mujeres que viven en la pobreza por cuestiones sociales que las mantienen allí, el género debe estar presente como aspecto fundamental en las medidas que toma el gobierno y es que este proceso se debe frenar y no puede continuar en aumento como ha sucedido desde hace varios años. La visibilización de esto nos permitirá actuar de una forma incluyente por una vida digna para el empoderamiento de las mujeres y las soluciones efectivas de sus hogares.


Referencias bibliográficas


Economía y Negocios. (30 de abril de 2020). Desempleo de marzo, el más alto en 10 años: se ubicó en 12,6%. El Tiempo. 


Medeiros, M. & Costa, J. (Julio de 2008). ¿Qué queremos decir con “feminización de la pobreza”? Centro Internacional de Pobreza


Murguialday, C. (2005). Feminización de la pobreza. Diccionario de acción humanitaria y cooperación al desarrollo. País Vasco: Hegoa


Oquendo, C. & Torrado, S. (21 de abril de 2020). La restricción por género desnuda los prejuicios de Bogotá. El País. 


Redacción economía. (5 de julio de 2019). Cuatro de cada diez hogares en Colombia tienen jefatura femenina. El Espectador. 


Redacción economía. (30 de abril de 2020). El COVID-19 dispara el desempleo en marzo de 2020: la tasa quedó en 12,6%. El Espectador.

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