Las Mujeres de Zambia

June 14, 2019
Artículo
por:
No items found.


/var/folders/8_/6my_9_0n1yxd0sc2clj2cs080000gn/T/com.microsoft.Word/WebArchiveCopyPasteTempFiles/p400
Mónica R. Espitia. 2017. Kasama, Zambia.

En el presente artículo presentaré un cuadro descriptivo de la situación de vida de las mujeres en Zambia a partir de mi experiencia de haber vivido durante seis meses en dicho país, viajando a diferentes áreas del territorio. Comenzaré con una contextualización económica y política del país, seguida por el cuerpo del texto en el que se establecerán las condiciones sociales que impactan a mujeres de todas las edades.

Edgar Lungu, el actual presidente de Zambia, gobierna un país pacífico en el que el 64% de la población vive bajo condiciones de pobreza, situándolo en el puesto 139 del HDI como uno de los más pobres en el mundo. Las elecciones del 2011 situaron a Michael Sata, miembro del partido Frente Patriótico, como presidente. Una vez muerto, en 2014, el actual presidente tomó el gobierno. Sin embargo, el miedo de los locales a hablar de política demuestra que su mandato no es democrático. Uno de mis colegas cerró la puerta de su habitación para que nadie pudiera escuchar lo que estaba a punto de contarnos. Es una dictadura, dijo, cualquier persona que hable mal del gobierno o que se una a las protestas de Lusaka –la capital– es asesinado, todos lo saben y todos callan por miedo. Al terminar, abrió la puerta y continuamos una charla sobre trabajo.

En Lusaka nadie camina después del atardecer porque “los niños son dueños de las calles”. Es una conducta común entre adolescentes abandonar su hogar para vivir en las calles y tomar lugar en actos de vandalismo y robo. El país de 752 618 km2 tiene una población –según el censo de 2015– de 15,203,315 personas y cuenta con una presencia abrumadora de ONGs, incluyendo el Peace Corp de Estados Unidos. Sin embargo, las personas más afectadas por enfermedades comunes, desnutrición y anemia no cuentan con medios para tratarse dado que los centros médicos carecen de acueductos, medicinas básicas y personal.

La pregunta que surge hace referencia a la ausencia del gobierno y la inefectividad de las entidades que prestan ayudas económicas, voluntarias y gratuitas. La respuesta continúa siendo la pobreza extrema a pesar de los préstamos y proyectos de desarrollo de entidades como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Al recibir estos préstamos y ceder el poder a grandes entidades extranjeras, el poder gubernamental del país se reduce y pierde capacidad de intervenir en asuntos propios de la nación.

Las ONGs tienen terrenos propios y no pagan impuestos, además, tienen el derecho de establecer negocios para sostenerse económicamente. Estos almacenes venden mercancía usada, es decir, venden por debajo de los precios del mercado nacional. La consecuencia se ve fácilmente al hacer una comparación entre la existencia de las empresas nacionales antes y después de la aparición de estos emplazamientos. Mientras que en el pasado Zambia contaba con 7 empresas de cuero y telas, hoy solo 1 de ellas se mantiene: era imposible para los comerciantes del lugar competir con los precios de ropa usada extranjera. Sin embargo, estas entidades no hacen proyectos a grande escala con las altas ganancias que reciben.

La fiebre tifoidea, proveniente de consumir alimentos o agua contaminada por excrementos, es una de una de las enfermedades más comunes y letales, al igual que la malaria transmitida por la picadura de mosquitos infectados. A pesar de tener un tratamiento sencillo la cantidad de muertes dadas por estas dos condiciones llegan a una alarmante cantidad de personas.

Las personas que viven fuera de la ciudad no tienen ningún tipo de acceso a agua potable o medios de transporte. Además, el terreno donde viven no les pertenece. Cada persona que quiera construir una choza debe hablar con el jefe de la región y pedirle permiso para establecerse en el lugar que él decida; también debe pagar un tributo, por lo general, en especie, como forma de agradecimiento.


Las niñas comienzan a ir a las escuelas, pero rara vez alcanzan el sexto grado. La educación básica es un privilegio a pesar de ser gratuita, ya que representa una pérdida de personal para el trabajo. Sí, todos trabajan desde temprana edad como obreros, recolectores de cosechas, manteniendo aseadas las chozas, alimentando a los animales, cuidando a los niños pequeños, vendiendo vegetales y peces de río en los precarios puestos de comercio, entre otras labores.

El pago para una jornada diaria de un obrero es de 20 kwacha, es decir, 2 dólares. Dinero que es gastado, en una gran cantidad de casos, en alcohol una vez terminado el día. Las verduras y frutas que se plantan alrededor de las chozas se venden en aproximadamente 5 kwacha, 50 centavos de dólar. Huyendo de la pobreza de sus hogares primarios, los adolescentes se establecen en su propia choza y comienzan a trabajar sin estudios: el círculo vicioso de la ignorancia, la falta de credenciales y los múltiples hijos que vendrán.

Zambia es el primer país del mundo con más matrimonios jóvenes. Una de las razones es el matrimonio forzado. Las niñas son vendidas por aproximadamente 100 kwacha, es decir, 10 dólares, a la familia del niño u hombre que quiera casarse con ella. Una vez casados el esposo tiene el derecho de abusar de cualquier manera de su esposa y forzarla a tener relaciones sexuales sin ningún método anticonceptivo o de prevención de enfermedades de transmisión sexual.

A pesar de que los preservativos cuestan 5 kwacha, el equivalente a 50 centavos estadounidenses, las mujeres que los utilizan o los adquieren son tachadas de promiscuas e impuras. Esto conlleva 59000 nuevas infecciones, 21000 muertes relacionadas con VHI-SIDA y 8900 transmisiones del virus entre madre-hijo en el año 2016; 1100000 personas viven con el virus actualmente. Un aproximado del 95% de las muertes de mujeres entre los 13 y los 15 años es el resultado de la imposibilidad de parir por las condiciones biológicas de sus cuerpos a esta temprana edad. Dada la ausencia y la precariedad de centros médicos muchos bebés mueren en un corto periodo después del parto.

Los hijos son una bendición, dicen la mayoría de las personas con familia. Los únicos hijos que no son bendiciones son los albinos, considerados demonios blancos. No solo los abandonan recién nacen, sino que al crecer son excluidos, abusados, violentados y exiliados.

El uso de anticonceptivos está lejos de ser una realidad establecida a través de la población. Adicionalmente, todos los medicamentos son suministrados por el gobierno y, por consiguiente, no están disponibles la mayor parte del tiempo. Las mujeres comúnmente sufren de anemia por los constantes embarazos y los niños de desnutrición, ya que el alimento en el que se basa su alimentación consiste en nshima, una mezcla de harina de maíz y agua.

Ahora bien, las mujeres extranjeras sufren de constante acoso de los hombres a diario; no solo son perseguidas en las calles, además intentan ser tocadas o violadas porque son concebidas como trofeos. El acoso cotidiano causa una sensación de vulnerabilidad que, en mi caso particular, se vio transformada en un estado paranoide agresivo. Llevar un anillo de matrimonio es una forma de evitar que el acoso sea tan excesivo. Yo viajaba con una colega a la que los hombres acosaban constantemente; yo opté por prevenir cualquier posibilidad de agresión sexual cargando una navaja con una cuchilla de aproximadamente diez centímetros en mi correa, de modo que me fuera posible enfrentar a los hombres o amenazarlos en caso de necesitarlo.

Uno de ellos, una persona poderosa en una de las zonas en las que vivimos por más de dos meses me dijo un día de manera maliciosa que no sabía que yo tenía sentimientos hacia mi amiga. Esto me generó una pregunta cuya respuesta nos paralizó de miedo a ambas durante nuestro viaje: la homosexualidad es un crimen en Zambia. Solo es necesaria una denuncia para condenar a la persona, dado que, las relaciones homosexuales públicas o privadas son condenadas con cinco años de cárcel. Las preguntas constantes que me hacían eran si yo era hombre o mujer, por qué fumaba si era mujer, por qué utilizaba corbata, por qué llevaba navaja si las mujeres no debían usarlas y por qué me vestía como hombre.

Los prejuicios de esa sociedad llevan a millones de personas a sufrir innecesariamente en demasiados aspectos de la vida: represión y persecución política a la disidencia y homosexualidad, escasez económica, ausencia de cuidados para la salud, violencia contra la mujer, violación de derechos de niños, muertes violentas y muertes por ausencia de suministros y personal médico, entre otros.

Para mí continúa siendo una incógnita qué hacer para ayudar. El trabajo da ganancias a los trabajadores, sin embargo, los pagos por las labores son ridículamente pequeños. Sin estudios universitarios –a los cuales solo pueden acceder las personas más ricas del país– es imposible contratar a un local para manejar un negocio o personal eficiente que tenga los conocimientos necesarios para ciertas labores específicas. Tengo la firme idea de que lo que necesitan los países más pobres del mundo es trabajo bien pago, lo cual solo es posible a través de la inversión extranjera privada. Empero, no será suficiente ni probable sin educación social.


Bibliografía

African Statistical Coordination Committee. 2011. African Statistical Yearbook.

Chirwa, E. Rasmussen, P. Zamba, C. 2016. African Economic Outlook. Zambia.
Hiatt, S. 2007. A Game as Old as Empire. San Francisco: Berrett-Koehler Publishers Inc.

Kent, R. Ndulo, M. 1996. Constitutionalism in Zambia: Past, Present and Future. At: Journal of African Law, Vol. 40, No. 2, Liber Amicorum for Professor James S. Read (1996), pp. 256-278. School of Oriental and African Studies

Ntomba, R. 2015. Lungu and the political pressure cooker. At: New African. October. Issue 554.

United Nations Development Programme. 2016. Zambia Human Development Report 2016. Lusaka: United Nations Development Programme.

UNAIDS. 2018. Zambia.  


Las Mujeres de Zambia

October 30, 2018
Artículo
por:
No items found.


/var/folders/8_/6my_9_0n1yxd0sc2clj2cs080000gn/T/com.microsoft.Word/WebArchiveCopyPasteTempFiles/p400
Mónica R. Espitia. 2017. Kasama, Zambia.

En el presente artículo presentaré un cuadro descriptivo de la situación de vida de las mujeres en Zambia a partir de mi experiencia de haber vivido durante seis meses en dicho país, viajando a diferentes áreas del territorio. Comenzaré con una contextualización económica y política del país, seguida por el cuerpo del texto en el que se establecerán las condiciones sociales que impactan a mujeres de todas las edades.

Edgar Lungu, el actual presidente de Zambia, gobierna un país pacífico en el que el 64% de la población vive bajo condiciones de pobreza, situándolo en el puesto 139 del HDI como uno de los más pobres en el mundo. Las elecciones del 2011 situaron a Michael Sata, miembro del partido Frente Patriótico, como presidente. Una vez muerto, en 2014, el actual presidente tomó el gobierno. Sin embargo, el miedo de los locales a hablar de política demuestra que su mandato no es democrático. Uno de mis colegas cerró la puerta de su habitación para que nadie pudiera escuchar lo que estaba a punto de contarnos. Es una dictadura, dijo, cualquier persona que hable mal del gobierno o que se una a las protestas de Lusaka –la capital– es asesinado, todos lo saben y todos callan por miedo. Al terminar, abrió la puerta y continuamos una charla sobre trabajo.

En Lusaka nadie camina después del atardecer porque “los niños son dueños de las calles”. Es una conducta común entre adolescentes abandonar su hogar para vivir en las calles y tomar lugar en actos de vandalismo y robo. El país de 752 618 km2 tiene una población –según el censo de 2015– de 15,203,315 personas y cuenta con una presencia abrumadora de ONGs, incluyendo el Peace Corp de Estados Unidos. Sin embargo, las personas más afectadas por enfermedades comunes, desnutrición y anemia no cuentan con medios para tratarse dado que los centros médicos carecen de acueductos, medicinas básicas y personal.

La pregunta que surge hace referencia a la ausencia del gobierno y la inefectividad de las entidades que prestan ayudas económicas, voluntarias y gratuitas. La respuesta continúa siendo la pobreza extrema a pesar de los préstamos y proyectos de desarrollo de entidades como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Al recibir estos préstamos y ceder el poder a grandes entidades extranjeras, el poder gubernamental del país se reduce y pierde capacidad de intervenir en asuntos propios de la nación.

Las ONGs tienen terrenos propios y no pagan impuestos, además, tienen el derecho de establecer negocios para sostenerse económicamente. Estos almacenes venden mercancía usada, es decir, venden por debajo de los precios del mercado nacional. La consecuencia se ve fácilmente al hacer una comparación entre la existencia de las empresas nacionales antes y después de la aparición de estos emplazamientos. Mientras que en el pasado Zambia contaba con 7 empresas de cuero y telas, hoy solo 1 de ellas se mantiene: era imposible para los comerciantes del lugar competir con los precios de ropa usada extranjera. Sin embargo, estas entidades no hacen proyectos a grande escala con las altas ganancias que reciben.

La fiebre tifoidea, proveniente de consumir alimentos o agua contaminada por excrementos, es una de una de las enfermedades más comunes y letales, al igual que la malaria transmitida por la picadura de mosquitos infectados. A pesar de tener un tratamiento sencillo la cantidad de muertes dadas por estas dos condiciones llegan a una alarmante cantidad de personas.

Las personas que viven fuera de la ciudad no tienen ningún tipo de acceso a agua potable o medios de transporte. Además, el terreno donde viven no les pertenece. Cada persona que quiera construir una choza debe hablar con el jefe de la región y pedirle permiso para establecerse en el lugar que él decida; también debe pagar un tributo, por lo general, en especie, como forma de agradecimiento.


Las niñas comienzan a ir a las escuelas, pero rara vez alcanzan el sexto grado. La educación básica es un privilegio a pesar de ser gratuita, ya que representa una pérdida de personal para el trabajo. Sí, todos trabajan desde temprana edad como obreros, recolectores de cosechas, manteniendo aseadas las chozas, alimentando a los animales, cuidando a los niños pequeños, vendiendo vegetales y peces de río en los precarios puestos de comercio, entre otras labores.

El pago para una jornada diaria de un obrero es de 20 kwacha, es decir, 2 dólares. Dinero que es gastado, en una gran cantidad de casos, en alcohol una vez terminado el día. Las verduras y frutas que se plantan alrededor de las chozas se venden en aproximadamente 5 kwacha, 50 centavos de dólar. Huyendo de la pobreza de sus hogares primarios, los adolescentes se establecen en su propia choza y comienzan a trabajar sin estudios: el círculo vicioso de la ignorancia, la falta de credenciales y los múltiples hijos que vendrán.

Zambia es el primer país del mundo con más matrimonios jóvenes. Una de las razones es el matrimonio forzado. Las niñas son vendidas por aproximadamente 100 kwacha, es decir, 10 dólares, a la familia del niño u hombre que quiera casarse con ella. Una vez casados el esposo tiene el derecho de abusar de cualquier manera de su esposa y forzarla a tener relaciones sexuales sin ningún método anticonceptivo o de prevención de enfermedades de transmisión sexual.

A pesar de que los preservativos cuestan 5 kwacha, el equivalente a 50 centavos estadounidenses, las mujeres que los utilizan o los adquieren son tachadas de promiscuas e impuras. Esto conlleva 59000 nuevas infecciones, 21000 muertes relacionadas con VHI-SIDA y 8900 transmisiones del virus entre madre-hijo en el año 2016; 1100000 personas viven con el virus actualmente. Un aproximado del 95% de las muertes de mujeres entre los 13 y los 15 años es el resultado de la imposibilidad de parir por las condiciones biológicas de sus cuerpos a esta temprana edad. Dada la ausencia y la precariedad de centros médicos muchos bebés mueren en un corto periodo después del parto.

Los hijos son una bendición, dicen la mayoría de las personas con familia. Los únicos hijos que no son bendiciones son los albinos, considerados demonios blancos. No solo los abandonan recién nacen, sino que al crecer son excluidos, abusados, violentados y exiliados.

El uso de anticonceptivos está lejos de ser una realidad establecida a través de la población. Adicionalmente, todos los medicamentos son suministrados por el gobierno y, por consiguiente, no están disponibles la mayor parte del tiempo. Las mujeres comúnmente sufren de anemia por los constantes embarazos y los niños de desnutrición, ya que el alimento en el que se basa su alimentación consiste en nshima, una mezcla de harina de maíz y agua.

Ahora bien, las mujeres extranjeras sufren de constante acoso de los hombres a diario; no solo son perseguidas en las calles, además intentan ser tocadas o violadas porque son concebidas como trofeos. El acoso cotidiano causa una sensación de vulnerabilidad que, en mi caso particular, se vio transformada en un estado paranoide agresivo. Llevar un anillo de matrimonio es una forma de evitar que el acoso sea tan excesivo. Yo viajaba con una colega a la que los hombres acosaban constantemente; yo opté por prevenir cualquier posibilidad de agresión sexual cargando una navaja con una cuchilla de aproximadamente diez centímetros en mi correa, de modo que me fuera posible enfrentar a los hombres o amenazarlos en caso de necesitarlo.

Uno de ellos, una persona poderosa en una de las zonas en las que vivimos por más de dos meses me dijo un día de manera maliciosa que no sabía que yo tenía sentimientos hacia mi amiga. Esto me generó una pregunta cuya respuesta nos paralizó de miedo a ambas durante nuestro viaje: la homosexualidad es un crimen en Zambia. Solo es necesaria una denuncia para condenar a la persona, dado que, las relaciones homosexuales públicas o privadas son condenadas con cinco años de cárcel. Las preguntas constantes que me hacían eran si yo era hombre o mujer, por qué fumaba si era mujer, por qué utilizaba corbata, por qué llevaba navaja si las mujeres no debían usarlas y por qué me vestía como hombre.

Los prejuicios de esa sociedad llevan a millones de personas a sufrir innecesariamente en demasiados aspectos de la vida: represión y persecución política a la disidencia y homosexualidad, escasez económica, ausencia de cuidados para la salud, violencia contra la mujer, violación de derechos de niños, muertes violentas y muertes por ausencia de suministros y personal médico, entre otros.

Para mí continúa siendo una incógnita qué hacer para ayudar. El trabajo da ganancias a los trabajadores, sin embargo, los pagos por las labores son ridículamente pequeños. Sin estudios universitarios –a los cuales solo pueden acceder las personas más ricas del país– es imposible contratar a un local para manejar un negocio o personal eficiente que tenga los conocimientos necesarios para ciertas labores específicas. Tengo la firme idea de que lo que necesitan los países más pobres del mundo es trabajo bien pago, lo cual solo es posible a través de la inversión extranjera privada. Empero, no será suficiente ni probable sin educación social.


Bibliografía

African Statistical Coordination Committee. 2011. African Statistical Yearbook.

Chirwa, E. Rasmussen, P. Zamba, C. 2016. African Economic Outlook. Zambia.
Hiatt, S. 2007. A Game as Old as Empire. San Francisco: Berrett-Koehler Publishers Inc.

Kent, R. Ndulo, M. 1996. Constitutionalism in Zambia: Past, Present and Future. At: Journal of African Law, Vol. 40, No. 2, Liber Amicorum for Professor James S. Read (1996), pp. 256-278. School of Oriental and African Studies

Ntomba, R. 2015. Lungu and the political pressure cooker. At: New African. October. Issue 554.

United Nations Development Programme. 2016. Zambia Human Development Report 2016. Lusaka: United Nations Development Programme.

UNAIDS. 2018. Zambia.  


Prohibida su reproducción parcial o total, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su autor y Revista Level.

COPYRIGHT © 2019 RevistaLevel.com.co

Lo mejor de Revista Level enviado a tu email

Inscríbete para obtener los mejores contenidos sobre género, feminismo y comunidad LGBT

¡Gracias por inscribirte!

Te enviaremos a tu correo
nuestras publicaciones.

¡Ups! Algo salió mal, intenta de nuevo.

Al inscribirte a este correo electrónico, aceptas recibir noticias, ofertas e información de Revista Level Human Rights. Haz clic aquí para visitar nuestra Política de Datos. En cada correo electrónico se proporcionan enlaces para cancelar tu suscripción.

Arriba