Vision Board como Herramienta de Poder para las Mujeres en Silicon Valley

January 20, 2026
Columna
por:
No items found.
Visualizar no es soñar. Es tomar postura.

En Silicon Valley, ese lugar donde las ideas se convierten en empresas y las decisiones se toman casi a la velocidad de un algoritmo, muchas mujeres están recurriendo a una herramienta que, a simple vista, parece sencilla, casi inocente: el vision board. Pero la verdad es que lo están usando para algo mucho más estratégico.

Durante años, el vision board se asoció con bienestar, espiritualidad o crecimiento personal. Algo íntimo, incluso blando. Hoy, en el corazón tecnológico de California, está cambiando de significado. Se está usando como una práctica de liderazgo, de foco, de claridad. No es decoración. Es dirección consciente.

Ver antes de construir

Y es que en un ecosistema donde todo se mueve tan rápido: roles que cambian, startups que nacen y mueren, métricas que se redefinen cada trimestre; tener claro el rumbo no es un lujo. Es una necesidad. El vision board funciona como un mapa visual que obliga a detenerse y responder una pregunta incómoda, pero clave: ¿hacia dónde quiero ir y desde qué lugar personal quiero hacerlo?

Para muchas mujeres en tecnología, esta pregunta pesa. No es abstracta. Se mueven en espacios donde aún hay sesgos, techos invisibles y una cultura que glorifica la hiperproductividad. Por eso, visualizar no solo metas profesionales, sino también estados emocionales, ritmos de vida y límites, se convierte en un acto de autonomía. Casi de resistencia.

Más que metas, valores

A diferencia de una lista de objetivos escrita en una app, el vision board mezcla imágenes, palabras y símbolos que hablan de valores, de prioridades reales. No solo muestra qué se quiere lograr, sino cómo se quiere vivir mientras se llega ahí.

Algunas ingenieras y fundadoras en California colocan en sus tableros palabras como descanso, impacto social, equipos diversos o tiempo propio. Otras combinan logros concretos, liderar un equipo, lanzar un producto, entrar a una junta directiva, con sensaciones más difíciles de medir: calma, seguridad, voz propia.

Y es que visualizar también es elegir. Elegir qué importa y qué no.

Ciencia y enfoque

No todo es intuición. La neurociencia lleva tiempo mostrando que el cerebro responde mejor a estímulos visuales claros. Ver una imagen asociada a una meta, una y otra vez, refuerza la atención y la motivación. En un entorno tan competitivo como Silicon Valley, ese foco puede marcar la diferencia entre ir apagando incendios o tomar decisiones con perspectiva.

Además, el vision board sirve como filtro. Porque no todo lo que brilla está alineado. Tener claridad visual ayuda a decir más veces “no” sin culpa… y “sí” con intención.

Una práctica íntima en un sistema exigente

Quizás lo más potente del vision board es que devuelve la narrativa a quien lo crea. En una industria que mide, compara y evalúa constantemente, esta práctica propone algo distinto: pausar y preguntarse con honestidad si lo que se persigue también representa a quien lo persigue.

Para muchas mujeres latinas, migrantes o de primera generación en tecnología, el tablero se convierte además en un espacio de identidad. Un lugar donde conviven raíces, ambición y propósito. Donde el éxito no se define solo por cargos o títulos, sino por coherencia.

El futuro también se imagina

Silicon Valley habla obsesivamente del futuro. Pero el futuro no solo se programa: también se imagina. Y las mujeres que hoy lideran equipos, diseñan productos y toman decisiones estratégicas lo están entendiendo con claridad: ver antes de actuar es una forma de poder.

El vision board no promete resultados automáticos. Pero sí algo igual de valioso: dirección interna en medio del ruido externo. Y, en un ecosistema que casi nunca se detiene, eso ya es una ventaja competitiva real.

Vision Board como Herramienta de Poder para las Mujeres en Silicon Valley

Columna
por:
No items found.
January 20, 2026

Galería

No items found.
Visualizar no es soñar. Es tomar postura.

En Silicon Valley, ese lugar donde las ideas se convierten en empresas y las decisiones se toman casi a la velocidad de un algoritmo, muchas mujeres están recurriendo a una herramienta que, a simple vista, parece sencilla, casi inocente: el vision board. Pero la verdad es que lo están usando para algo mucho más estratégico.

Durante años, el vision board se asoció con bienestar, espiritualidad o crecimiento personal. Algo íntimo, incluso blando. Hoy, en el corazón tecnológico de California, está cambiando de significado. Se está usando como una práctica de liderazgo, de foco, de claridad. No es decoración. Es dirección consciente.

Ver antes de construir

Y es que en un ecosistema donde todo se mueve tan rápido: roles que cambian, startups que nacen y mueren, métricas que se redefinen cada trimestre; tener claro el rumbo no es un lujo. Es una necesidad. El vision board funciona como un mapa visual que obliga a detenerse y responder una pregunta incómoda, pero clave: ¿hacia dónde quiero ir y desde qué lugar personal quiero hacerlo?

Para muchas mujeres en tecnología, esta pregunta pesa. No es abstracta. Se mueven en espacios donde aún hay sesgos, techos invisibles y una cultura que glorifica la hiperproductividad. Por eso, visualizar no solo metas profesionales, sino también estados emocionales, ritmos de vida y límites, se convierte en un acto de autonomía. Casi de resistencia.

Más que metas, valores

A diferencia de una lista de objetivos escrita en una app, el vision board mezcla imágenes, palabras y símbolos que hablan de valores, de prioridades reales. No solo muestra qué se quiere lograr, sino cómo se quiere vivir mientras se llega ahí.

Algunas ingenieras y fundadoras en California colocan en sus tableros palabras como descanso, impacto social, equipos diversos o tiempo propio. Otras combinan logros concretos, liderar un equipo, lanzar un producto, entrar a una junta directiva, con sensaciones más difíciles de medir: calma, seguridad, voz propia.

Y es que visualizar también es elegir. Elegir qué importa y qué no.

Ciencia y enfoque

No todo es intuición. La neurociencia lleva tiempo mostrando que el cerebro responde mejor a estímulos visuales claros. Ver una imagen asociada a una meta, una y otra vez, refuerza la atención y la motivación. En un entorno tan competitivo como Silicon Valley, ese foco puede marcar la diferencia entre ir apagando incendios o tomar decisiones con perspectiva.

Además, el vision board sirve como filtro. Porque no todo lo que brilla está alineado. Tener claridad visual ayuda a decir más veces “no” sin culpa… y “sí” con intención.

Una práctica íntima en un sistema exigente

Quizás lo más potente del vision board es que devuelve la narrativa a quien lo crea. En una industria que mide, compara y evalúa constantemente, esta práctica propone algo distinto: pausar y preguntarse con honestidad si lo que se persigue también representa a quien lo persigue.

Para muchas mujeres latinas, migrantes o de primera generación en tecnología, el tablero se convierte además en un espacio de identidad. Un lugar donde conviven raíces, ambición y propósito. Donde el éxito no se define solo por cargos o títulos, sino por coherencia.

El futuro también se imagina

Silicon Valley habla obsesivamente del futuro. Pero el futuro no solo se programa: también se imagina. Y las mujeres que hoy lideran equipos, diseñan productos y toman decisiones estratégicas lo están entendiendo con claridad: ver antes de actuar es una forma de poder.

El vision board no promete resultados automáticos. Pero sí algo igual de valioso: dirección interna en medio del ruido externo. Y, en un ecosistema que casi nunca se detiene, eso ya es una ventaja competitiva real.

Prohibida su reproducción parcial o total, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su autor y Revista Level.

COPYRIGHT © RevistaLevel.com.co

Arriba