Hoy la Humanidad Está en “La Casa de Atrás”

April 30, 2020
Columna
por:
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Toa Heftiba

“Los judíos sólo podían hacer compras entre las 3 y 5 de la tarde

Y sólo en tiendas judías. No podían salir a la calle después de las 8

Y tampoco salir a los balcones o jardines después de esa hora.

Los judíos tenían vedados los teatros y los cines, así como 

Cualquier otro lugar de entretenimiento público

No podían ya nadar en las albercas públicas …”

(Fragmento del diario de Ana Frank)



“La casa de atrás” fue el escondite de Ana Frank, su familia y los Van Pels, estas personas se ocultaron por dos años entre 1942 y 1944 de las atrocidades del régimen Nazi, en el último año se unió un dentista judío. En el año de 1942, Ana recibió como regalo de sus padres un diario, sin saber que pocas semanas después sus vidas cambiarían drásticamente. “La casa de atrás” representa el ocultamiento del miedo a la muerte, la desigualdad, la discriminación y la exclusión social.


En su diario esta pequeña detalló cada día de su confinamiento, consignó sus pensamientos sobre su vida, el amor, las relaciones humanas, la política, los Derechos Humanos, la Paz y la Libertad. Hasta hoy sus escritos son considerados un legado para el mundo. Este diario fue publicado por su padre Otto Frank, el 25 de junio de 1947 después de la guerra.


Con un fragmento del diario de Ana Frank, empiezo mi columna, recordemos que en el aislamiento, Kitty fue la amiga imaginaria de esta niña judía y a quien le compartió sus pensamientos y sentimientos:


Querida Kitty:


Parece que hubieran pasado años entre el domingo a la mañana y hoy. ¡Cuántos acontecimientos! Como si el mundo entero se hubiera trastornado de repente. Sin embargo, ya ves, Kitty, todavía vivo, y, como dice papá, es lo principal.


Estas palabras de Ana, son el retrato de lo que nos pasa hoy como sociedad, de repente el mundo cambió, esta vez por cuenta de una pandemia que obligó a una especie de confinamiento en “la casa de atrás”, una lección de vida, que nos demuestra que el planeta pertenece más a la variada fauna y flora, que, a la humanidad, somos un simple huésped en este vasto mundo, no se trata sólo de la vida humana, sino de toda forma de vida.


El confinamiento de Ana y el resto de personas en la “casa de atrás”  fue una manera de salvar sus vidas de los horrores protagonizados por el régimen Alemán, sin duda un virus social que mató a miles de personas judías, en la lógica de esta pequeña niña, este refugio era el lugar más seguro del planeta, los alejaba de la realidad de los crímenes nazis. Hoy, el aislamiento social que vive el mundo por el coronavirus parece una lección de la naturaleza, que nos hace pensar si realmente el virus, es la misma humanidad. 


Si Ana fue capaz de sobrevivir por dos años en un total confinamiento, en condiciones precarias sin perder la esperanza, a pesar del miedo, la exclusión y discriminación, con mayor razón las personas en el mundo de hoy debemos encontrar lo mejor que tenemos para redefinir las relaciones con el planeta y entender que no podemos dejar en “la casa de atrás” a la flora, la fauna,  a las víctimas del conflicto que también han sufrido una serie de confinamientos por parte de actores armados y a otras poblaciones con altos grados de vulnerabilidad.


Las plantas y los animales estuvieron viviendo por un largo tiempo en “la casa de atrás” ocultándose de la amenaza humana, hoy, que la humanidad está escondida nos damos cuenta que animales poco comunes salen a las ciudades a reclamar su lugar en el mundo sin temor de encontrarse con personas en la calle. 


Así mismo, en Colombia, debemos tomar conciencia sobre las poblaciones más vulnerables que también siguen viviendo en “la casa de atrás” algunas comunidades del Catatumbo, Cauca, Chocó y otros Departamentos, tienen restricciones en su movilidad, no pueden salir por las amenazas de los grupos armados, ni movilizarse libremente, lo mismo pasa con líderes y lideresas sociales, que se ocultan para no encontrar la muerte.


Nuestro lugar hoy en “la casa de atrás” evidencia también los niveles de desigualdad y las brechas sociales, todo ello nos debe invitar a reflexionar sobre nuestras acciones, y la urgencia de entender que el planeta es el hábitat de una variedad de especies,  distintas formas de vida y  comunidades ancestrales, que han vivido históricamente en “la casa de atrás”, este mundo necesita más solidaridad, empatía y amor y menos ensimismamiento e indiferencia. 


Cómo escribió Ana Frank:


¿Podrías decirme por qué la gente oculta con tanto temor sus verdaderos sentimientos? (…) ¿Por qué desconfían unos de otros? 


Es tiempo de volver a confiar, creer que un cambio es posible, ponernos en el lugar de las personas y seres vivos que viven en “la casa de atrás” ocultándose de distintas amenazas y tratando de sobrevivir, por ello las y los invito a escribir nuestros propios diarios y cambiar nuestra historia, empiezo el mío con estas líneas:


Querida Humanidad:


“Hoy que estamos en la casa de atrás, extraño el sol, el viento, la calidez de un abrazo, extraño tocar la lluvia, sentir el latido de otro corazón, mi familia, mis amistades, las posibilidades del amor, extraño mi lugar en el mundo, los días que a veces por rutina perdemos… hoy, lloro viendo a través de una pantalla tanta desigualdad social en tiempos pandémicos, desigualdad que siempre ha estado en nuestra sociedad en familias cuya realidad es “la casa de atrás”... lloró  de emoción al ver  la fauna que recoloniza la ciudad: Leopardos, pavos reales, lobos marinos, zorros, ciervos, nos dicen esta casa también es nuestra. En la distancia siento el respiro de la naturaleza y no pierdo la esperanza que un día seamos mejores huéspedes de este planeta y seamos capaces de vivir en paz con todo lo que nos rodea, sin enviar a ninguna forma de vida a la casa de atrás” 


Lectura recomendada El Diario de Ana Frank


Hoy la Humanidad Está en “La Casa de Atrás”

Columna
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March 30, 2020
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Toa Heftiba

“Los judíos sólo podían hacer compras entre las 3 y 5 de la tarde

Y sólo en tiendas judías. No podían salir a la calle después de las 8

Y tampoco salir a los balcones o jardines después de esa hora.

Los judíos tenían vedados los teatros y los cines, así como 

Cualquier otro lugar de entretenimiento público

No podían ya nadar en las albercas públicas …”

(Fragmento del diario de Ana Frank)



“La casa de atrás” fue el escondite de Ana Frank, su familia y los Van Pels, estas personas se ocultaron por dos años entre 1942 y 1944 de las atrocidades del régimen Nazi, en el último año se unió un dentista judío. En el año de 1942, Ana recibió como regalo de sus padres un diario, sin saber que pocas semanas después sus vidas cambiarían drásticamente. “La casa de atrás” representa el ocultamiento del miedo a la muerte, la desigualdad, la discriminación y la exclusión social.


En su diario esta pequeña detalló cada día de su confinamiento, consignó sus pensamientos sobre su vida, el amor, las relaciones humanas, la política, los Derechos Humanos, la Paz y la Libertad. Hasta hoy sus escritos son considerados un legado para el mundo. Este diario fue publicado por su padre Otto Frank, el 25 de junio de 1947 después de la guerra.


Con un fragmento del diario de Ana Frank, empiezo mi columna, recordemos que en el aislamiento, Kitty fue la amiga imaginaria de esta niña judía y a quien le compartió sus pensamientos y sentimientos:


Querida Kitty:


Parece que hubieran pasado años entre el domingo a la mañana y hoy. ¡Cuántos acontecimientos! Como si el mundo entero se hubiera trastornado de repente. Sin embargo, ya ves, Kitty, todavía vivo, y, como dice papá, es lo principal.


Estas palabras de Ana, son el retrato de lo que nos pasa hoy como sociedad, de repente el mundo cambió, esta vez por cuenta de una pandemia que obligó a una especie de confinamiento en “la casa de atrás”, una lección de vida, que nos demuestra que el planeta pertenece más a la variada fauna y flora, que, a la humanidad, somos un simple huésped en este vasto mundo, no se trata sólo de la vida humana, sino de toda forma de vida.


El confinamiento de Ana y el resto de personas en la “casa de atrás”  fue una manera de salvar sus vidas de los horrores protagonizados por el régimen Alemán, sin duda un virus social que mató a miles de personas judías, en la lógica de esta pequeña niña, este refugio era el lugar más seguro del planeta, los alejaba de la realidad de los crímenes nazis. Hoy, el aislamiento social que vive el mundo por el coronavirus parece una lección de la naturaleza, que nos hace pensar si realmente el virus, es la misma humanidad. 


Si Ana fue capaz de sobrevivir por dos años en un total confinamiento, en condiciones precarias sin perder la esperanza, a pesar del miedo, la exclusión y discriminación, con mayor razón las personas en el mundo de hoy debemos encontrar lo mejor que tenemos para redefinir las relaciones con el planeta y entender que no podemos dejar en “la casa de atrás” a la flora, la fauna,  a las víctimas del conflicto que también han sufrido una serie de confinamientos por parte de actores armados y a otras poblaciones con altos grados de vulnerabilidad.


Las plantas y los animales estuvieron viviendo por un largo tiempo en “la casa de atrás” ocultándose de la amenaza humana, hoy, que la humanidad está escondida nos damos cuenta que animales poco comunes salen a las ciudades a reclamar su lugar en el mundo sin temor de encontrarse con personas en la calle. 


Así mismo, en Colombia, debemos tomar conciencia sobre las poblaciones más vulnerables que también siguen viviendo en “la casa de atrás” algunas comunidades del Catatumbo, Cauca, Chocó y otros Departamentos, tienen restricciones en su movilidad, no pueden salir por las amenazas de los grupos armados, ni movilizarse libremente, lo mismo pasa con líderes y lideresas sociales, que se ocultan para no encontrar la muerte.


Nuestro lugar hoy en “la casa de atrás” evidencia también los niveles de desigualdad y las brechas sociales, todo ello nos debe invitar a reflexionar sobre nuestras acciones, y la urgencia de entender que el planeta es el hábitat de una variedad de especies,  distintas formas de vida y  comunidades ancestrales, que han vivido históricamente en “la casa de atrás”, este mundo necesita más solidaridad, empatía y amor y menos ensimismamiento e indiferencia. 


Cómo escribió Ana Frank:


¿Podrías decirme por qué la gente oculta con tanto temor sus verdaderos sentimientos? (…) ¿Por qué desconfían unos de otros? 


Es tiempo de volver a confiar, creer que un cambio es posible, ponernos en el lugar de las personas y seres vivos que viven en “la casa de atrás” ocultándose de distintas amenazas y tratando de sobrevivir, por ello las y los invito a escribir nuestros propios diarios y cambiar nuestra historia, empiezo el mío con estas líneas:


Querida Humanidad:


“Hoy que estamos en la casa de atrás, extraño el sol, el viento, la calidez de un abrazo, extraño tocar la lluvia, sentir el latido de otro corazón, mi familia, mis amistades, las posibilidades del amor, extraño mi lugar en el mundo, los días que a veces por rutina perdemos… hoy, lloro viendo a través de una pantalla tanta desigualdad social en tiempos pandémicos, desigualdad que siempre ha estado en nuestra sociedad en familias cuya realidad es “la casa de atrás”... lloró  de emoción al ver  la fauna que recoloniza la ciudad: Leopardos, pavos reales, lobos marinos, zorros, ciervos, nos dicen esta casa también es nuestra. En la distancia siento el respiro de la naturaleza y no pierdo la esperanza que un día seamos mejores huéspedes de este planeta y seamos capaces de vivir en paz con todo lo que nos rodea, sin enviar a ninguna forma de vida a la casa de atrás” 


Lectura recomendada El Diario de Ana Frank


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