Izabella Teixeira: "La sostenibilidad es el único objetivo que puede unir a todos los países actualmente"

February 20, 2021
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Bienvenido a las Conversaciones de la Casa Común. Desde el 23 de septiembre, la Casa Común de la Humanidad (CHH), una organización mundial con sede en Portugal, en la Universidad de Oporto, está llevando a cabo una campaña internacional de difusión de su iniciativa "Un sistema terrestre, un patrimonio común, un pacto mundial", en asociación con la agencia de noticias The Planetary Press.

VIRGÍLIO AZEVEDO

Traducción y adaptación

Bienvenido a las Conversaciones de la Casa Común. La Casa Común de la Humanidad (CCH), una organización mundial con sede en Portugal, en la Universidad de Oporto, lanzó el 23 de septiembre una campaña internacional de difusión de su iniciativa "Un Sistema Terrestre, un Patrimonio Común, un Pacto Global", en asociación con la agencia de noticias The Planetary Press. La campaña incluye una serie de entrevistas realizadas por este medio, grabadas en Podcast y transcritas en inglés, portugués y castellano - las "Conversaciones de la Casa Común ONU75" - a personalidades de proyección internacional. Las primeras 14 entrevistas están acompañadas de vídeos con animaciones sobre las propuestas de la asociación CHH.

El periódico Expresso (Portugal) publica todos los miércoles una entrevista y su vídeo asociado mientras transcurre la campaña CHH, que propone el reconocimiento del Sistema Terrestre en el derecho internacional como Patrimonio Común de la Humanidad para restablecer un clima estable, un nuevo modelo de gobernanza de los recursos naturales del planeta y un nuevo Pacto Global para el Medio Ambiente, y así poner fin al actual estancamiento de las negociaciones sobre el clima promovidas por la ONU. CHH tiene como fundadores a siete universidades portuguesas, la ONG ZERO - Asociación Sistema Terrestre Sustentable, el Ministerio de Medio Ambiente y Acción Climática de Portugal, los ayuntamientos de Oporto y Gaia, así como expertos de todo el mundo.

Hemos hablado con Izabella Teixeira, copresidenta del Grupo Internacional de Recursos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, ex Ministra de Medio Ambiente del Brasil y embajadora de la Casa Común de la Humanidad (escuche la entrevista completa en inglés aquí).

1/ Ha dedicado su vida a proteger la naturaleza. ¿Cuál fue la fuerza impulsora de esta pasión?

Es una pregunta difícil porque he estado trabajando durante los últimos 35 años en cuestiones ambientales no sólo en el Brasil, sino también a nivel global. Soy bióloga y aprendí lo fascinante que es la diversidad de la vida. Nací en el siglo pasado, en los años sesenta, y los años setenta, ochenta y noventa fueron una época en el mundo en la que las cuestiones ambientales se estaban convirtiendo en asuntos globales estratégicos. Así pues, en los primeros años de mi carrera me fascinó realmente tener la oportunidad de unirme a este movimiento, de avanzar teniendo en cuenta las cuestiones de desarrollo de mi país, es decir, cómo podría unir el desarrollo con el medio ambiente, la preservación y la conservación, pero también cómo podría tener un enfoque que tuviera en cuenta la diversidad de las sociedades (incluso las de Brasil) y la desigualdad social, uniendo todos estos problemas. Así, las decisiones internacionales sobre el programa de medio ambiente y el programa de sostenibilidad han surgido durante mi trayectoria, como los acuerdos mundiales multilaterales, las cumbres mundiales, etc., pero siempre tratando de gestionar mejor las realidades nacionales en Brasil y promover el encuentro de personas vinculadas a las cuestiones ambientales. Era un proceso que para mí estaba más allá de la ciencia y la política, significaba que podíamos estar juntos por la misma causa, y eso me fascinaba. Me encanta la diversidad del planeta, la posibilidad de redescubrir el mundo y estar más cerca de otras personas. Y esto es algo que todavía tiene sentido para mí para seguir adelante. Así que se trata de ser parte del mundo de manera que pueda contribuir a aumentar la calidad de vida y mejorar la relación entre la humanidad y la naturaleza. Eso es lo que tiene sentido para mí como bióloga.

2/ Izabella Teixeira es una de las regiones con mayor biodiversidad del planeta. ¿Creé usted que ha influenciado en las decisiones de su carrera para proteger la naturaleza?

Sí, porque empecé a trabajar en esta área en 1984, después de graduarme, y estaba totalmente dedicada a la investigación científica. Fui desafiada a unirme a un ambientalista en Brasil para crear nuevos acuerdos institucionales de gobernanza en el país, para manejar los asuntos ambientales, de una manera diferente al enfoque tradicional de los recursos naturales que se utilizaba hasta aquel momento. Fue un gran desafío y este hombre cambió mi vida. Se llamaba Paulo Nogueira Neto, un conservacionista famoso en todo el mundo. Yo estaba también completamente involucrada en la política ambiental y creía que la evaluación multilateral podría unirnos a todos. Hemos enfrentado grandes desafíos, y seguimos enfrentando, cuando consideramos el cambio climático como un problema global, así como la conservación de la biodiversidad. Y al considerar también cómo Brasil es un activo mundial de alta biodiversidad, no sólo en el Amazonas, sino también en los bosques tropicales como el Bosque Atlántico y en la diversidad de biomas (unidades biológicas o espacios geográficos con características específicas). Y cómo podemos usar todo esto de la mejor manera para promover el desarrollo.

3/ En su trayectoria profesional logró una fuerte reducción del 84% de la deforestación en el Amazonas, la mayor de la historia, y fue considerado la mayor contribución global a la reducción de las emisiones. ¿Puede contarnos un poco más sobre esto?

Recuerdo mi carrera profesional, cuando en Brasil estábamos totalmente comprometidos en la lucha contra la deforestación en el Amazonas. Establecimos el primer programa nacional contra la deforestación y aprendí mucho de ese proceso. Formé parte del equipo de inspección ambiental del IBAMA - Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables, que fue al Amazonas para combatir la deforestación. Y fue muy bueno porque unimos el medio ambiente con la ciencia y la deforestación con los incendios. Era necesario desarrollar el conocimiento científico y tener una alianza, y se me propuso negociar el primer memorando de entendimiento entre Brasil y los Estados Unidos para que supiéramos más sobre cómo gestionar y combatir los incendios forestales. A lo largo de mi carrera tuve la oportunidad de gestionar conjuntamente importantes programas internacionales como el Programa Nacional de Medio Ambiente, el prime- ro con el Banco Mundial, y el famoso PPG7 - Programa Piloto de Protección de las Selvas Tropi- cales Brasileñas, desarrollado entre 1994 y 2009 en colaboración con la comunidad internacional. Y cuando fui Ministra de Medio Ambiente tuve esta experiencia en Brasil, donde hemos aumenta- do en los últimos 20 años nuestros conocimientos para gestionar mejor la vigilancia del medio ambiente, y no sólo en la Amazonia. Lamentablemente, hoy en día la deforestación en el Amazonas es de alrededor del 95% y se basa en la ilegalidad, ya que existe un poderoso marco jurídico en Brasil para hacer frente a este tipo de delitos ambientales.

4/ Pero, ¿existe realmente una capacidad efectiva en Brasil para combatir la deforestación?

Sí, existe plena capacidad científica e institucional para reunir a las instituciones públicas para combatir la deforestación. En 2009/2010 lanzamos nuestra primera política nacional sobre el cambio climático en Brasil para ayudarnos a lograr mejores resultados. Y tuve la gran oportunidad de promover políticas públicas innovadoras como el programa de conservación de la biodiversidad, que es el programa de áreas protegidas más importante del mundo, que comprende seis millones de hectáreas (60.000 km2) de conservación de la biodiversidad en la región del Amazonas. Todas estas iniciativas son parte de un legado. Y también promovemos la segunda y tercera fase de estas políticas para tratar mejor con la sociedad civil, a través de nuevos modelos de gobierno que han unido todo. Por lo tanto, no sólo hemos actuado contra las ilegalidades en la selva amazónica, sino que hemos utilizado esos resultados para promover políticas públicas innovadoras sobre el cambio climático y la conservación de la diversidad biológica y también para abordar soluciones relacionadas con la sostenibilidad mundial, cuando el Brasil acogió en 2012 en Río de Janeiro la cumbre mundial "Río +20", la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible. Y también cuando Brasil elaboró políticas públicas innovadoras sobre el acceso a los recursos genéticos, adoptó en 2010 el Protocolo de Nagoya sobre el mismo tema (negociado bajo los auspicios del Convenio sobre la Diversidad Biológica), etc. En otras palabras, tiene sentido reunir las diversas iniciativas, no podemos tener un enfoque fragmentado para abordar los problemas globales. Necesitamos entender cómo conectar todo y desarrollar una nueva narrativa económica y social que tenga sentido para la preservación del medio ambiente. Por eso me siento muy honrada, no sólo de trabajar con ahínco en estos objetivos, sino también de recibir el legado de otros compañeros que se han comprometido plenamente en los últimos 35 años de historia del medio ambiente en Brasil, y de aprender, como sociedad, como institución pública, como gobierno comprometido con las cuestiones ambientales y también con la cooperación internacional, a estar juntos para hacer frente a las ilegalidades, a los delitos ambientales, pero también a gestionar un programa que tiene sentido para el desarrollo de las economías emergentes como el de Brasil.

5/ Hoy en día se habla a menudo de la importancia de detener la deforestación y conservar el Amazonas, pero rara vez se habla de quiénes viven en la región, aproximadamente 25 millones de personas. Un estudio reciente demostró que los pueblos indígenas son esenciales para la conservación de la biodiversidad, pero a menudo se les deja fuera de los principales debates multilaterales sobre la gobernanza ambiental. ¿Cómo se puede resolver esta cuestión socio-ambiental e incluir a los líderes indígenas en la mesa de negociaciones para debatir la mejor manera de conservar estas zonas de gran diversidad biológica?

El Brasil tiene una gran diversidad de poblaciones, y los pueblos indígenas forman parte de esta realidad y tienen derechos, que son debidamente reconocidos en nuestra Constitución. Por lo tanto, este es un problema conocido. Entonces, ¿por qué hay un punto de vista estrecho sobre esto? Necesitamos practicar lo que la Constitución Federal estableció y reconocer sus derechos. Así que no tiene sentido cuando hay gente que está en contra de esto, porque están en contra de la ley. Es lo mismo en todo el mundo, cuando miramos a otros países donde hay pueblos indígenas no podemos negar sus derechos. Lo que necesitamos saber es cómo llevar a los líderes de estos pueblos a las salas de negociación política para que puedan sentarse en las mesas redondas y discutir sus derechos y perspectivas. Pero no son los únicos que tienen otra perspectiva que necesitamos reunir y reconciliar.

Es un proceso de transformación para conocer o aprender a escuchar a otros líderes de organizaciones, para usar sus conocimientos para caminar juntos. Y juntos tratamos de encontrar nuevas formas de promover el desarrollo en todo el mundo con un enfoque inclusivo, empezando a abordar la informalidad y las desigualdades para abordar mejor los derechos políticos, y debatiendo sobre la base de nuestros conocimientos, nuestra ambición y nuestros valores. Esta diversidad es nuestro poder, nuestro activo. Pero lamentablemente a veces no sabemos cómo manejar esto y cómo escuchar a los pueblos indígenas.

No sólo para hacerlo a través de audiencias públicas, sino sabiendo cómo podemos construir nuevos procesos a partir de esta diversidad de interesados y conocimientos para convertirlos en activos políticos. Y en países como Brasil, por ejemplo, hay actores en este proceso que tienen dificultades para entenderlo. Por lo tanto, necesitamos una forma pragmática y política de separar mejor los problemas ya conocidos de los nuevos, las cuestiones concretas que debemos abordar y las formas concretas de avanzar.

6/Hablando de soluciones, una de las propuestas que ha surgido en los últimos años es un nuevo Pacto Global para el Medio Ambiente. ¿Cree usted que las cuestiones ambientales y de sostenibilidad pueden ser el terreno común necesario para construir una nueva economía, una sociedad más justa y establecer un mejor marco jurídico para el medio ambiente?

Por supuesto, eso es algo muy fascinante, porque cuando se supone que la humanidad está segura de que es capaz de manejarlo todo, surge este proceso perturbador causado por la pandemia de Covid-19, que es una crisis sanitaria y ambiental. Y nuevos problemas políticos globales surgen de la falta de agua, por ejemplo. Así que tenemos que saber cómo compartir nuevos valores considerando que sólo tenemos un planeta, que no hay un Planeta B. Tenemos que entender que la sostenibilidad es el único tema, el único objetivo, que hoy en día consigue unir a todos los países, a toda la sociedad. No se trata de comercio, economía, innovación, paz o migración.

7/ ¿Y qué puede cambiar con la aparición de la pandemia de Covid-19?

Durante el Covid-19 estamos aprendiendo cómo debemos mejorar la relación entre la Humanidad y la Naturaleza. Si comprendemos esto y el papel estratégico que la ciencia ha desempeñado y desempeñará estratégicamente en el futuro, si comprendemos cómo movilizar el conocimiento científico junto con nuestro entendimiento político y nuestro conocimiento económico, y cómo gestionar todo, la humanidad aprenderá que necesita saber más sobre cómo la naturaleza conecta todas las cosas y cómo todas las sociedades estarán conectadas no sólo sobre la base de los activos físicos, sino también considerando los desafíos de la economía de la innovación en los próximos años.

Por ello, un Pacto Global para el Medio Ambiente es la nueva forma de mostrar no sólo el reto que tenemos ante la protección del medio ambiente a nivel global, sino también de compartir la conexión entre las diferentes sociedades y líderes. Así es como podemos compartir responsabilidades clave con diferentes actores sin ir en contra de viejos conceptos como la soberanía nacional.

La soberanía nacional se resolvió en 1972 en la Declaración de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano, más conocida como la Declaración de Estocolmo. Así que cuando tenemos algunos actores en el proceso que están tratando de retroceder en el tiempo y destacar cosas que eran tan buenas hace unos 50 años, no es eso lo que estamos discutiendo, lo que estamos discutiendo es cómo podemos promover la sociedad global. Es decir, hay una diversidad de sociedades, realidades económicas y ambientales, pero sólo tenemos un planeta. Y necesitamos entender cómo todo esto está conectado, cómo podemos compartir la responsabilidad, que sería la nueva expresión de la ciudadanía global. Y por eso tiene sentido discutir un Pacto Ambiental Global, un pacto que no enfrente a un país contra otro, porque no debemos olvidar que la sostenibilidad nos une, lo cual es muy importante para revitalizar el sistema multilateral y comprender mejor cómo avanzará la cooperación internacional en los próximos años.

Por ejemplo, ¿cómo podemos tener al sector privado como un actor central responsable y no como un sector que esperará por las decisiones del gobierno, porque la sociedad ya no puede funcionar así. En este sentido, el papel de los medios de comunicación, la tecnología, los conocimientos científicos, las asociaciones individuales, la nueva generación, en el desarrollo de una nueva forma de preservar la naturaleza y el medio ambiente y utilizarlos para mejorar la calidad de vida y el bienestar de las poblaciones también es fundamental.

8/ No hay un Planeta B y no llegaremos a Marte en breve, así que es imperativo que cuidemos mejor nuestro planeta. En este momento existe una gran preocupación por la destrucción del Amazonas, pero no hay incentivos para conservar o restaurar este recurso vital, ni otros. Izabella Teixeira es una de las primeras embajadoras de la Casa Común de la Humanidad. ¿Cómo podría el reconocimiento legal y la protección del Sistema Terrestre ayudar a preservar el Amazonas y otros aspectos críticos de nuestro clima?

Cuando avanzamos con el Pacto Global para el Medio Ambiente y consideramos los ecosistemas que son tan importantes para el planeta, debemos entender las realidades nacionales. Por eso es muy importante, en primer lugar, cuando nos centramos en la agenda de la conservación o la restauración de los ecosistemas, comprender lo que ha sucedido a nivel nacional con los 25 millones de personas que viven en el Amazonas. Pero desafortunadamente hay una guerra de narraciones. Por eso necesitamos entender los desafíos del Amazonas considerando toda la cuenca del río Amazonas.

Mi segunda recomendación es que si consideramos el Sistema Terrestre, podemos hacer un mejor uso de los conocimientos científicos de manera que tengamos aportaciones sólidas para combinarlos con los requisitos legales de protección global, y necesitamos avanzar en la preservación de este sistema. Es decir, cuando traemos un marco legal o un reconocimiento legal del Sistema Terrestre, necesitamos saber lo que dice la ciencia. Y también cuáles son las carencias y compensaciones que tenemos hoy en día. Por lo tanto, necesitamos entender la diversidad de la situación política y cómo podemos reunir a los líderes, organizaciones, para construir intereses comunes, la convergencia, la cooperación, la solidaridad y el conocimiento internacional para apoyar soluciones y preservar la Amazonía, lo que significa considerar la situación diversa que tenemos allí, porque la Amazonía es necesaria para mantener el Sistema Terrestre.

9/ ¿Qué sucede con la guerra de narraciones de la que hablaste?

Cuando nos adentramos en esta realidad y tratamos de entender la guerra de relatos que mencioné antes debemos ir más allá de eso, no podemos detenernos en la política local sino entender cómo podemos discutir cuál es la nueva agenda de cooperación internacional a desarrollar para apoyar situaciones como la Amazonia en Brasil, que será una buena contribución estratégica para cambiar el panorama que tenemos hoy. Por lo tanto, el reconocimiento y la protección jurídica del Sistema Terrestre deben utilizarse para abordar la solución que necesitamos. Y para hacer esta solución permanente, resistente. Pero cuando manejamos la justicia ambiental y social, necesitamos usar estas vías de manera innovadora para poder resolver los problemas permanentemente.

Tenemos que luchar contra la pobreza y la desigualdad social, pero para ello tenemos que reconocer los derechos de los pueblos indígenas y aceptar que les gusta vivir de forma innovadora. Si queremos tener un negocio sostenible en el Amazonas, necesitamos desarrollar nuevos modelos de negocio porque no están basados en las formas tradicionales. Y el mercado internacional debe acogerlos y pagar por ello. En resumen, necesitamos usar la propuesta de protección legal del Sistema Terrestre defendida por la Casa Común de la Humanidad. Es una voz importante a nivel internacional, pero también para reconocer el desafío que tenemos, por ejemplo, en la cuenca del río Congo, en Indonesia y en los bosques de la cuenca del río Mekong en el sudeste de Asia.

Y obviamente necesitamos saber cómo la restauración del ecosistema puede jugar un papel importante en la creación de valor para preservar el medio ambiente y el bosque. No es sólo una cara de la moneda, tenemos dos caras y necesitamos comprender cómo esta iniciativa de la Casa Común de la Humanidad nos ayudará no sólo a preservar el aspecto crítico de nuestro clima, etc., sino también a comprender cómo podemos actuar en una nueva dirección, de manera inclusiva, reuniendo a las personas y comprendiendo la realidad natural, porque no piensan de la misma manera en todo el mundo, incluso entre los países en desarrollo.

Cuando hablamos, por ejemplo, del llamado Sur Global, la realidad es totalmente diferente en los desafíos que tenemos en Brasil o en Sudáfrica. Pero estamos juntos en un grupo básico de lucha contra el cambio climático. Por eso es fascinante que también tenemos el grupo de economías emergentes de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y el G20 (grupo de las 19 economías más grandes del mundo más la UE).

En realidad, hay una realidad diferente, pero ¿cómo podemos unir a la gente? Si somos capaces de comprender los intereses comunes, si podemos encontrar una manera de reunir a la gente y a sus líderes en base a regiones comunes, si tenemos nuevos caminos de convergencia, y todo esto basado en soluciones a nuestros problemas. El desafío de enfrentar los problemas en el Amazonas, por ejemplo, es comprender que el delito ambiental debe ser abordado y combatido a través de la vigilancia ambiental, la aplicación de la ley.

10/ Pero esa visión no implica todo el problema.

No, lo que defiendo es más que eso, es discutir cómo podemos usar la ley para promover una nueva forma de reunir a las personas y organizaciones y compartir la responsabilidad de proteger el Sistema Terrestre. Así que hemos conocido problemas en un lado y nuevos problemas en el otro lado. Y la Casa Común de la Humanidad está tratando, considerando el paraguas de un nuevo Pacto Global para el Medio Ambiente, de traer decisiones y agendas de discusión de una manera innovadora, de manera que si tenemos un entendimiento común de todo esto, probablemente podamos reunir a los líderes y organizaciones.

Y tiene sentido tener en el futuro la protección del Sistema Terrestre con responsabilidad compartida, con una nueva comprensión política de la sociedad mundial y no sólo de los gobiernos o del sector público, es decir, considerando el reto de poder movilizar a las diferentes naciones juntas. Y esto para mí es fascinante, porque probablemente será una nueva forma de promover la política en todo el mundo y de comprender que la solución no vendrá de una sola institución sino de diferentes personas, líderes, sociedades o instituciones que son conscientes del desafío de preservar el Sistema Terrestre, para estar juntos en la promoción del desarrollo sostenible de la Humanidad.

11/ ¿Cómo es ser un embajador de la Casa Común de la Humanidad?

Es una tarea desafiante, no sólo para mí, sino para los ciudadanos de todo el mundo. Necesitamos desafiar a la gente a que deje su zona de confort. Necesitamos salir de la caja, y espero que la nueva caja pueda ser verde.

Izabella Teixeira: "La sostenibilidad es el único objetivo que puede unir a todos los países actualmente"

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Bienvenido a las Conversaciones de la Casa Común. Desde el 23 de septiembre, la Casa Común de la Humanidad (CHH), una organización mundial con sede en Portugal, en la Universidad de Oporto, está llevando a cabo una campaña internacional de difusión de su iniciativa "Un sistema terrestre, un patrimonio común, un pacto mundial", en asociación con la agencia de noticias The Planetary Press.

VIRGÍLIO AZEVEDO

Traducción y adaptación

Bienvenido a las Conversaciones de la Casa Común. La Casa Común de la Humanidad (CCH), una organización mundial con sede en Portugal, en la Universidad de Oporto, lanzó el 23 de septiembre una campaña internacional de difusión de su iniciativa "Un Sistema Terrestre, un Patrimonio Común, un Pacto Global", en asociación con la agencia de noticias The Planetary Press. La campaña incluye una serie de entrevistas realizadas por este medio, grabadas en Podcast y transcritas en inglés, portugués y castellano - las "Conversaciones de la Casa Común ONU75" - a personalidades de proyección internacional. Las primeras 14 entrevistas están acompañadas de vídeos con animaciones sobre las propuestas de la asociación CHH.

El periódico Expresso (Portugal) publica todos los miércoles una entrevista y su vídeo asociado mientras transcurre la campaña CHH, que propone el reconocimiento del Sistema Terrestre en el derecho internacional como Patrimonio Común de la Humanidad para restablecer un clima estable, un nuevo modelo de gobernanza de los recursos naturales del planeta y un nuevo Pacto Global para el Medio Ambiente, y así poner fin al actual estancamiento de las negociaciones sobre el clima promovidas por la ONU. CHH tiene como fundadores a siete universidades portuguesas, la ONG ZERO - Asociación Sistema Terrestre Sustentable, el Ministerio de Medio Ambiente y Acción Climática de Portugal, los ayuntamientos de Oporto y Gaia, así como expertos de todo el mundo.

Hemos hablado con Izabella Teixeira, copresidenta del Grupo Internacional de Recursos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, ex Ministra de Medio Ambiente del Brasil y embajadora de la Casa Común de la Humanidad (escuche la entrevista completa en inglés aquí).

1/ Ha dedicado su vida a proteger la naturaleza. ¿Cuál fue la fuerza impulsora de esta pasión?

Es una pregunta difícil porque he estado trabajando durante los últimos 35 años en cuestiones ambientales no sólo en el Brasil, sino también a nivel global. Soy bióloga y aprendí lo fascinante que es la diversidad de la vida. Nací en el siglo pasado, en los años sesenta, y los años setenta, ochenta y noventa fueron una época en el mundo en la que las cuestiones ambientales se estaban convirtiendo en asuntos globales estratégicos. Así pues, en los primeros años de mi carrera me fascinó realmente tener la oportunidad de unirme a este movimiento, de avanzar teniendo en cuenta las cuestiones de desarrollo de mi país, es decir, cómo podría unir el desarrollo con el medio ambiente, la preservación y la conservación, pero también cómo podría tener un enfoque que tuviera en cuenta la diversidad de las sociedades (incluso las de Brasil) y la desigualdad social, uniendo todos estos problemas. Así, las decisiones internacionales sobre el programa de medio ambiente y el programa de sostenibilidad han surgido durante mi trayectoria, como los acuerdos mundiales multilaterales, las cumbres mundiales, etc., pero siempre tratando de gestionar mejor las realidades nacionales en Brasil y promover el encuentro de personas vinculadas a las cuestiones ambientales. Era un proceso que para mí estaba más allá de la ciencia y la política, significaba que podíamos estar juntos por la misma causa, y eso me fascinaba. Me encanta la diversidad del planeta, la posibilidad de redescubrir el mundo y estar más cerca de otras personas. Y esto es algo que todavía tiene sentido para mí para seguir adelante. Así que se trata de ser parte del mundo de manera que pueda contribuir a aumentar la calidad de vida y mejorar la relación entre la humanidad y la naturaleza. Eso es lo que tiene sentido para mí como bióloga.

2/ Izabella Teixeira es una de las regiones con mayor biodiversidad del planeta. ¿Creé usted que ha influenciado en las decisiones de su carrera para proteger la naturaleza?

Sí, porque empecé a trabajar en esta área en 1984, después de graduarme, y estaba totalmente dedicada a la investigación científica. Fui desafiada a unirme a un ambientalista en Brasil para crear nuevos acuerdos institucionales de gobernanza en el país, para manejar los asuntos ambientales, de una manera diferente al enfoque tradicional de los recursos naturales que se utilizaba hasta aquel momento. Fue un gran desafío y este hombre cambió mi vida. Se llamaba Paulo Nogueira Neto, un conservacionista famoso en todo el mundo. Yo estaba también completamente involucrada en la política ambiental y creía que la evaluación multilateral podría unirnos a todos. Hemos enfrentado grandes desafíos, y seguimos enfrentando, cuando consideramos el cambio climático como un problema global, así como la conservación de la biodiversidad. Y al considerar también cómo Brasil es un activo mundial de alta biodiversidad, no sólo en el Amazonas, sino también en los bosques tropicales como el Bosque Atlántico y en la diversidad de biomas (unidades biológicas o espacios geográficos con características específicas). Y cómo podemos usar todo esto de la mejor manera para promover el desarrollo.

3/ En su trayectoria profesional logró una fuerte reducción del 84% de la deforestación en el Amazonas, la mayor de la historia, y fue considerado la mayor contribución global a la reducción de las emisiones. ¿Puede contarnos un poco más sobre esto?

Recuerdo mi carrera profesional, cuando en Brasil estábamos totalmente comprometidos en la lucha contra la deforestación en el Amazonas. Establecimos el primer programa nacional contra la deforestación y aprendí mucho de ese proceso. Formé parte del equipo de inspección ambiental del IBAMA - Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables, que fue al Amazonas para combatir la deforestación. Y fue muy bueno porque unimos el medio ambiente con la ciencia y la deforestación con los incendios. Era necesario desarrollar el conocimiento científico y tener una alianza, y se me propuso negociar el primer memorando de entendimiento entre Brasil y los Estados Unidos para que supiéramos más sobre cómo gestionar y combatir los incendios forestales. A lo largo de mi carrera tuve la oportunidad de gestionar conjuntamente importantes programas internacionales como el Programa Nacional de Medio Ambiente, el prime- ro con el Banco Mundial, y el famoso PPG7 - Programa Piloto de Protección de las Selvas Tropi- cales Brasileñas, desarrollado entre 1994 y 2009 en colaboración con la comunidad internacional. Y cuando fui Ministra de Medio Ambiente tuve esta experiencia en Brasil, donde hemos aumenta- do en los últimos 20 años nuestros conocimientos para gestionar mejor la vigilancia del medio ambiente, y no sólo en la Amazonia. Lamentablemente, hoy en día la deforestación en el Amazonas es de alrededor del 95% y se basa en la ilegalidad, ya que existe un poderoso marco jurídico en Brasil para hacer frente a este tipo de delitos ambientales.

4/ Pero, ¿existe realmente una capacidad efectiva en Brasil para combatir la deforestación?

Sí, existe plena capacidad científica e institucional para reunir a las instituciones públicas para combatir la deforestación. En 2009/2010 lanzamos nuestra primera política nacional sobre el cambio climático en Brasil para ayudarnos a lograr mejores resultados. Y tuve la gran oportunidad de promover políticas públicas innovadoras como el programa de conservación de la biodiversidad, que es el programa de áreas protegidas más importante del mundo, que comprende seis millones de hectáreas (60.000 km2) de conservación de la biodiversidad en la región del Amazonas. Todas estas iniciativas son parte de un legado. Y también promovemos la segunda y tercera fase de estas políticas para tratar mejor con la sociedad civil, a través de nuevos modelos de gobierno que han unido todo. Por lo tanto, no sólo hemos actuado contra las ilegalidades en la selva amazónica, sino que hemos utilizado esos resultados para promover políticas públicas innovadoras sobre el cambio climático y la conservación de la diversidad biológica y también para abordar soluciones relacionadas con la sostenibilidad mundial, cuando el Brasil acogió en 2012 en Río de Janeiro la cumbre mundial "Río +20", la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible. Y también cuando Brasil elaboró políticas públicas innovadoras sobre el acceso a los recursos genéticos, adoptó en 2010 el Protocolo de Nagoya sobre el mismo tema (negociado bajo los auspicios del Convenio sobre la Diversidad Biológica), etc. En otras palabras, tiene sentido reunir las diversas iniciativas, no podemos tener un enfoque fragmentado para abordar los problemas globales. Necesitamos entender cómo conectar todo y desarrollar una nueva narrativa económica y social que tenga sentido para la preservación del medio ambiente. Por eso me siento muy honrada, no sólo de trabajar con ahínco en estos objetivos, sino también de recibir el legado de otros compañeros que se han comprometido plenamente en los últimos 35 años de historia del medio ambiente en Brasil, y de aprender, como sociedad, como institución pública, como gobierno comprometido con las cuestiones ambientales y también con la cooperación internacional, a estar juntos para hacer frente a las ilegalidades, a los delitos ambientales, pero también a gestionar un programa que tiene sentido para el desarrollo de las economías emergentes como el de Brasil.

5/ Hoy en día se habla a menudo de la importancia de detener la deforestación y conservar el Amazonas, pero rara vez se habla de quiénes viven en la región, aproximadamente 25 millones de personas. Un estudio reciente demostró que los pueblos indígenas son esenciales para la conservación de la biodiversidad, pero a menudo se les deja fuera de los principales debates multilaterales sobre la gobernanza ambiental. ¿Cómo se puede resolver esta cuestión socio-ambiental e incluir a los líderes indígenas en la mesa de negociaciones para debatir la mejor manera de conservar estas zonas de gran diversidad biológica?

El Brasil tiene una gran diversidad de poblaciones, y los pueblos indígenas forman parte de esta realidad y tienen derechos, que son debidamente reconocidos en nuestra Constitución. Por lo tanto, este es un problema conocido. Entonces, ¿por qué hay un punto de vista estrecho sobre esto? Necesitamos practicar lo que la Constitución Federal estableció y reconocer sus derechos. Así que no tiene sentido cuando hay gente que está en contra de esto, porque están en contra de la ley. Es lo mismo en todo el mundo, cuando miramos a otros países donde hay pueblos indígenas no podemos negar sus derechos. Lo que necesitamos saber es cómo llevar a los líderes de estos pueblos a las salas de negociación política para que puedan sentarse en las mesas redondas y discutir sus derechos y perspectivas. Pero no son los únicos que tienen otra perspectiva que necesitamos reunir y reconciliar.

Es un proceso de transformación para conocer o aprender a escuchar a otros líderes de organizaciones, para usar sus conocimientos para caminar juntos. Y juntos tratamos de encontrar nuevas formas de promover el desarrollo en todo el mundo con un enfoque inclusivo, empezando a abordar la informalidad y las desigualdades para abordar mejor los derechos políticos, y debatiendo sobre la base de nuestros conocimientos, nuestra ambición y nuestros valores. Esta diversidad es nuestro poder, nuestro activo. Pero lamentablemente a veces no sabemos cómo manejar esto y cómo escuchar a los pueblos indígenas.

No sólo para hacerlo a través de audiencias públicas, sino sabiendo cómo podemos construir nuevos procesos a partir de esta diversidad de interesados y conocimientos para convertirlos en activos políticos. Y en países como Brasil, por ejemplo, hay actores en este proceso que tienen dificultades para entenderlo. Por lo tanto, necesitamos una forma pragmática y política de separar mejor los problemas ya conocidos de los nuevos, las cuestiones concretas que debemos abordar y las formas concretas de avanzar.

6/Hablando de soluciones, una de las propuestas que ha surgido en los últimos años es un nuevo Pacto Global para el Medio Ambiente. ¿Cree usted que las cuestiones ambientales y de sostenibilidad pueden ser el terreno común necesario para construir una nueva economía, una sociedad más justa y establecer un mejor marco jurídico para el medio ambiente?

Por supuesto, eso es algo muy fascinante, porque cuando se supone que la humanidad está segura de que es capaz de manejarlo todo, surge este proceso perturbador causado por la pandemia de Covid-19, que es una crisis sanitaria y ambiental. Y nuevos problemas políticos globales surgen de la falta de agua, por ejemplo. Así que tenemos que saber cómo compartir nuevos valores considerando que sólo tenemos un planeta, que no hay un Planeta B. Tenemos que entender que la sostenibilidad es el único tema, el único objetivo, que hoy en día consigue unir a todos los países, a toda la sociedad. No se trata de comercio, economía, innovación, paz o migración.

7/ ¿Y qué puede cambiar con la aparición de la pandemia de Covid-19?

Durante el Covid-19 estamos aprendiendo cómo debemos mejorar la relación entre la Humanidad y la Naturaleza. Si comprendemos esto y el papel estratégico que la ciencia ha desempeñado y desempeñará estratégicamente en el futuro, si comprendemos cómo movilizar el conocimiento científico junto con nuestro entendimiento político y nuestro conocimiento económico, y cómo gestionar todo, la humanidad aprenderá que necesita saber más sobre cómo la naturaleza conecta todas las cosas y cómo todas las sociedades estarán conectadas no sólo sobre la base de los activos físicos, sino también considerando los desafíos de la economía de la innovación en los próximos años.

Por ello, un Pacto Global para el Medio Ambiente es la nueva forma de mostrar no sólo el reto que tenemos ante la protección del medio ambiente a nivel global, sino también de compartir la conexión entre las diferentes sociedades y líderes. Así es como podemos compartir responsabilidades clave con diferentes actores sin ir en contra de viejos conceptos como la soberanía nacional.

La soberanía nacional se resolvió en 1972 en la Declaración de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano, más conocida como la Declaración de Estocolmo. Así que cuando tenemos algunos actores en el proceso que están tratando de retroceder en el tiempo y destacar cosas que eran tan buenas hace unos 50 años, no es eso lo que estamos discutiendo, lo que estamos discutiendo es cómo podemos promover la sociedad global. Es decir, hay una diversidad de sociedades, realidades económicas y ambientales, pero sólo tenemos un planeta. Y necesitamos entender cómo todo esto está conectado, cómo podemos compartir la responsabilidad, que sería la nueva expresión de la ciudadanía global. Y por eso tiene sentido discutir un Pacto Ambiental Global, un pacto que no enfrente a un país contra otro, porque no debemos olvidar que la sostenibilidad nos une, lo cual es muy importante para revitalizar el sistema multilateral y comprender mejor cómo avanzará la cooperación internacional en los próximos años.

Por ejemplo, ¿cómo podemos tener al sector privado como un actor central responsable y no como un sector que esperará por las decisiones del gobierno, porque la sociedad ya no puede funcionar así. En este sentido, el papel de los medios de comunicación, la tecnología, los conocimientos científicos, las asociaciones individuales, la nueva generación, en el desarrollo de una nueva forma de preservar la naturaleza y el medio ambiente y utilizarlos para mejorar la calidad de vida y el bienestar de las poblaciones también es fundamental.

8/ No hay un Planeta B y no llegaremos a Marte en breve, así que es imperativo que cuidemos mejor nuestro planeta. En este momento existe una gran preocupación por la destrucción del Amazonas, pero no hay incentivos para conservar o restaurar este recurso vital, ni otros. Izabella Teixeira es una de las primeras embajadoras de la Casa Común de la Humanidad. ¿Cómo podría el reconocimiento legal y la protección del Sistema Terrestre ayudar a preservar el Amazonas y otros aspectos críticos de nuestro clima?

Cuando avanzamos con el Pacto Global para el Medio Ambiente y consideramos los ecosistemas que son tan importantes para el planeta, debemos entender las realidades nacionales. Por eso es muy importante, en primer lugar, cuando nos centramos en la agenda de la conservación o la restauración de los ecosistemas, comprender lo que ha sucedido a nivel nacional con los 25 millones de personas que viven en el Amazonas. Pero desafortunadamente hay una guerra de narraciones. Por eso necesitamos entender los desafíos del Amazonas considerando toda la cuenca del río Amazonas.

Mi segunda recomendación es que si consideramos el Sistema Terrestre, podemos hacer un mejor uso de los conocimientos científicos de manera que tengamos aportaciones sólidas para combinarlos con los requisitos legales de protección global, y necesitamos avanzar en la preservación de este sistema. Es decir, cuando traemos un marco legal o un reconocimiento legal del Sistema Terrestre, necesitamos saber lo que dice la ciencia. Y también cuáles son las carencias y compensaciones que tenemos hoy en día. Por lo tanto, necesitamos entender la diversidad de la situación política y cómo podemos reunir a los líderes, organizaciones, para construir intereses comunes, la convergencia, la cooperación, la solidaridad y el conocimiento internacional para apoyar soluciones y preservar la Amazonía, lo que significa considerar la situación diversa que tenemos allí, porque la Amazonía es necesaria para mantener el Sistema Terrestre.

9/ ¿Qué sucede con la guerra de narraciones de la que hablaste?

Cuando nos adentramos en esta realidad y tratamos de entender la guerra de relatos que mencioné antes debemos ir más allá de eso, no podemos detenernos en la política local sino entender cómo podemos discutir cuál es la nueva agenda de cooperación internacional a desarrollar para apoyar situaciones como la Amazonia en Brasil, que será una buena contribución estratégica para cambiar el panorama que tenemos hoy. Por lo tanto, el reconocimiento y la protección jurídica del Sistema Terrestre deben utilizarse para abordar la solución que necesitamos. Y para hacer esta solución permanente, resistente. Pero cuando manejamos la justicia ambiental y social, necesitamos usar estas vías de manera innovadora para poder resolver los problemas permanentemente.

Tenemos que luchar contra la pobreza y la desigualdad social, pero para ello tenemos que reconocer los derechos de los pueblos indígenas y aceptar que les gusta vivir de forma innovadora. Si queremos tener un negocio sostenible en el Amazonas, necesitamos desarrollar nuevos modelos de negocio porque no están basados en las formas tradicionales. Y el mercado internacional debe acogerlos y pagar por ello. En resumen, necesitamos usar la propuesta de protección legal del Sistema Terrestre defendida por la Casa Común de la Humanidad. Es una voz importante a nivel internacional, pero también para reconocer el desafío que tenemos, por ejemplo, en la cuenca del río Congo, en Indonesia y en los bosques de la cuenca del río Mekong en el sudeste de Asia.

Y obviamente necesitamos saber cómo la restauración del ecosistema puede jugar un papel importante en la creación de valor para preservar el medio ambiente y el bosque. No es sólo una cara de la moneda, tenemos dos caras y necesitamos comprender cómo esta iniciativa de la Casa Común de la Humanidad nos ayudará no sólo a preservar el aspecto crítico de nuestro clima, etc., sino también a comprender cómo podemos actuar en una nueva dirección, de manera inclusiva, reuniendo a las personas y comprendiendo la realidad natural, porque no piensan de la misma manera en todo el mundo, incluso entre los países en desarrollo.

Cuando hablamos, por ejemplo, del llamado Sur Global, la realidad es totalmente diferente en los desafíos que tenemos en Brasil o en Sudáfrica. Pero estamos juntos en un grupo básico de lucha contra el cambio climático. Por eso es fascinante que también tenemos el grupo de economías emergentes de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y el G20 (grupo de las 19 economías más grandes del mundo más la UE).

En realidad, hay una realidad diferente, pero ¿cómo podemos unir a la gente? Si somos capaces de comprender los intereses comunes, si podemos encontrar una manera de reunir a la gente y a sus líderes en base a regiones comunes, si tenemos nuevos caminos de convergencia, y todo esto basado en soluciones a nuestros problemas. El desafío de enfrentar los problemas en el Amazonas, por ejemplo, es comprender que el delito ambiental debe ser abordado y combatido a través de la vigilancia ambiental, la aplicación de la ley.

10/ Pero esa visión no implica todo el problema.

No, lo que defiendo es más que eso, es discutir cómo podemos usar la ley para promover una nueva forma de reunir a las personas y organizaciones y compartir la responsabilidad de proteger el Sistema Terrestre. Así que hemos conocido problemas en un lado y nuevos problemas en el otro lado. Y la Casa Común de la Humanidad está tratando, considerando el paraguas de un nuevo Pacto Global para el Medio Ambiente, de traer decisiones y agendas de discusión de una manera innovadora, de manera que si tenemos un entendimiento común de todo esto, probablemente podamos reunir a los líderes y organizaciones.

Y tiene sentido tener en el futuro la protección del Sistema Terrestre con responsabilidad compartida, con una nueva comprensión política de la sociedad mundial y no sólo de los gobiernos o del sector público, es decir, considerando el reto de poder movilizar a las diferentes naciones juntas. Y esto para mí es fascinante, porque probablemente será una nueva forma de promover la política en todo el mundo y de comprender que la solución no vendrá de una sola institución sino de diferentes personas, líderes, sociedades o instituciones que son conscientes del desafío de preservar el Sistema Terrestre, para estar juntos en la promoción del desarrollo sostenible de la Humanidad.

11/ ¿Cómo es ser un embajador de la Casa Común de la Humanidad?

Es una tarea desafiante, no sólo para mí, sino para los ciudadanos de todo el mundo. Necesitamos desafiar a la gente a que deje su zona de confort. Necesitamos salir de la caja, y espero que la nueva caja pueda ser verde.

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