La Violencia Machista No es Un Accidente

June 1, 2021
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En el panel de “Violencia como Forma de Vida de los Hombres” del Congreso Internacional "Hombres En La Lucha Por La Igualdad De Género Y La Eliminación De Las Desigualdades", tres hombres reflexionan sobre el por qué se ha dado esta concepción y cómo, desde la posición de privilegio como que tienen los varones, pueden comenzar a remediarlo.

Por siglos, la violencia ha sido una de las características de la hombría. Ser violentos ha formado parte intrínseca de lo que es la expresión de una masculinidad formada por el patriarcado, la imagen del ‘macho’ que conlleva a un rol casi parecido a un animal sin control. Excepto que el hombre no es un animal, y sí tiene control sobre sí mismo.


La diferencia entre la agresividad de un animal y la violencia del hombre la explica muy bien el criminólogo mexicano Alejandro Coyotzi Romero, en el Congreso Internacional "Hombres En La Lucha Por La Igualdad De Género Y La Eliminación De Las Desigualdades". Pues la base de la agresión animal es un impulso innato de autopreservación, es una respuesta ante un estímulo real o simbólico. Mientras que la violencia, es otra historia. 


Como bien señala el criminólogo, la violencia tiene una premeditación, nace de una base socio-cognitiva, desde la lógica como tal. De manera que es utilizada como herramienta para lograr o mantener el control sobre una situación o persona. Esto es lo que hacen los hombres que, con plena conciencia, hacen un uso desmedido de la fuerza para con las mujeres en sus vidas que quieren controlar.


Sucede que la manera en que los hombres entienden la herramienta de violencia no es simplemente como un recurso, sino como un derecho y deber de utilizarla. Pues, gracias a los mecanismos del patriarcado, en la misma crianza los hombres son enseñados que el dominar es un privilegio del cual deben hacer uso. 


La masculinidad tóxica es precisamente esto, un dictamen implícito de que los hombres que son “hombres de verdad” deben, a toda costa, demostrarlo. La forma de hacer esto es dominar por medio de la violencia a quien desafíe este supuesto. Las expectativas sociales sobre lo que es la hombría conlleva a que los hombres sean violentos por demostrarle a la sociedad y, sobre todo, a otros hombres, que pueden serlo.


Por esta razón, el concejal mexicano, Víctor Otero, señala que es imperativo que se incida en las primeras etapas de infancia y adolescencia para “dejar de producir homicidas de mujeres”. Por medio de políticas que tienen en cuenta la perspectiva ciudadana - que son madres, padres, escuelas, etc, - busca implementar un modelo de formación con perspectiva de género, propuesta que dirigiría la Secretaría de Educación.


Pues, ante el hecho de que México ha sido el país que más veces ha ocupado los primeros lugares con más feminicidios a nivel Latinoamérica, es imperativo tomar medidas que ataquen esta problemática. Sin embargo, algo en lo que enfatiza el concejal es que “más allá de la persecución del delito, es la prevención”.

Pues, como bien resalta, la forma que se dan estas violencias no es porque el hombre no sabe lo que está haciendo, sino porque está enseñado que esto es algo a lo que tiene derecho. Pues, según el concejal, “ocho de cada diez” hombres saben que están asesinando mujeres.


Esto se debe a que la violencia hacia las mujeres es normalizada en la cultura mexicana, y latinoamericana en su totalidad, de manera que las víctimas no son escuchadas o, en muchos casos, son re victimizadas. Esto lo resalta Tzoyectzin Chacón, Director general del Programa Nacional de Asistencia Jurídica A.C., que señala cómo los canales de denuncia no funcionan como deberían.


Pues, además de que estos canales no hacen un correcto seguimiento a las denuncias, re victimizan a las denunciantes y terminan por dejar impunes a los agresores. De manera que, si las víctimas no conocen por completo sus derechos y los mecanismos adicionales a los cuales pueden acudir, nunca reciben justicia pero sí mayores traumas por desatención y negligencia estatal.


Por esta razón, como resaltó la moderadora y psicóloga Liliana Bruno, según los últimos estudios de la OMS, una de cada tres mujeres en el mundo han sufrido violencia física, sexual y psicológica por parte de hombres cercanos a ellas. Por lo cual vale la pena hacer la reflexión sobre cómo la violencia no es una respuesta acertada de parte de los hombres hacia las mujeres.


Es un deber de los hombres incidir en cambiar estos paradigmas, pues es una problemática de comportamiento que corresponde directamente al género masculino que, indudablemente, goza de una posición de privilegio. Razón por la cual, una forma de ser verdaderos aliados con el feminismo y las mujeres es utilizar esta plataforma de privilegio para comenzar el proceso de cuestionarse, deconstruirse y remediar aquellos actos violentos que, por siglos, han sido enseñados a través de la cultura y que, ahora, es momento de revolucionar.

La Violencia Machista No es Un Accidente

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En el panel de “Violencia como Forma de Vida de los Hombres” del Congreso Internacional "Hombres En La Lucha Por La Igualdad De Género Y La Eliminación De Las Desigualdades", tres hombres reflexionan sobre el por qué se ha dado esta concepción y cómo, desde la posición de privilegio como que tienen los varones, pueden comenzar a remediarlo.

Por siglos, la violencia ha sido una de las características de la hombría. Ser violentos ha formado parte intrínseca de lo que es la expresión de una masculinidad formada por el patriarcado, la imagen del ‘macho’ que conlleva a un rol casi parecido a un animal sin control. Excepto que el hombre no es un animal, y sí tiene control sobre sí mismo.


La diferencia entre la agresividad de un animal y la violencia del hombre la explica muy bien el criminólogo mexicano Alejandro Coyotzi Romero, en el Congreso Internacional "Hombres En La Lucha Por La Igualdad De Género Y La Eliminación De Las Desigualdades". Pues la base de la agresión animal es un impulso innato de autopreservación, es una respuesta ante un estímulo real o simbólico. Mientras que la violencia, es otra historia. 


Como bien señala el criminólogo, la violencia tiene una premeditación, nace de una base socio-cognitiva, desde la lógica como tal. De manera que es utilizada como herramienta para lograr o mantener el control sobre una situación o persona. Esto es lo que hacen los hombres que, con plena conciencia, hacen un uso desmedido de la fuerza para con las mujeres en sus vidas que quieren controlar.


Sucede que la manera en que los hombres entienden la herramienta de violencia no es simplemente como un recurso, sino como un derecho y deber de utilizarla. Pues, gracias a los mecanismos del patriarcado, en la misma crianza los hombres son enseñados que el dominar es un privilegio del cual deben hacer uso. 


La masculinidad tóxica es precisamente esto, un dictamen implícito de que los hombres que son “hombres de verdad” deben, a toda costa, demostrarlo. La forma de hacer esto es dominar por medio de la violencia a quien desafíe este supuesto. Las expectativas sociales sobre lo que es la hombría conlleva a que los hombres sean violentos por demostrarle a la sociedad y, sobre todo, a otros hombres, que pueden serlo.


Por esta razón, el concejal mexicano, Víctor Otero, señala que es imperativo que se incida en las primeras etapas de infancia y adolescencia para “dejar de producir homicidas de mujeres”. Por medio de políticas que tienen en cuenta la perspectiva ciudadana - que son madres, padres, escuelas, etc, - busca implementar un modelo de formación con perspectiva de género, propuesta que dirigiría la Secretaría de Educación.


Pues, ante el hecho de que México ha sido el país que más veces ha ocupado los primeros lugares con más feminicidios a nivel Latinoamérica, es imperativo tomar medidas que ataquen esta problemática. Sin embargo, algo en lo que enfatiza el concejal es que “más allá de la persecución del delito, es la prevención”.

Pues, como bien resalta, la forma que se dan estas violencias no es porque el hombre no sabe lo que está haciendo, sino porque está enseñado que esto es algo a lo que tiene derecho. Pues, según el concejal, “ocho de cada diez” hombres saben que están asesinando mujeres.


Esto se debe a que la violencia hacia las mujeres es normalizada en la cultura mexicana, y latinoamericana en su totalidad, de manera que las víctimas no son escuchadas o, en muchos casos, son re victimizadas. Esto lo resalta Tzoyectzin Chacón, Director general del Programa Nacional de Asistencia Jurídica A.C., que señala cómo los canales de denuncia no funcionan como deberían.


Pues, además de que estos canales no hacen un correcto seguimiento a las denuncias, re victimizan a las denunciantes y terminan por dejar impunes a los agresores. De manera que, si las víctimas no conocen por completo sus derechos y los mecanismos adicionales a los cuales pueden acudir, nunca reciben justicia pero sí mayores traumas por desatención y negligencia estatal.


Por esta razón, como resaltó la moderadora y psicóloga Liliana Bruno, según los últimos estudios de la OMS, una de cada tres mujeres en el mundo han sufrido violencia física, sexual y psicológica por parte de hombres cercanos a ellas. Por lo cual vale la pena hacer la reflexión sobre cómo la violencia no es una respuesta acertada de parte de los hombres hacia las mujeres.


Es un deber de los hombres incidir en cambiar estos paradigmas, pues es una problemática de comportamiento que corresponde directamente al género masculino que, indudablemente, goza de una posición de privilegio. Razón por la cual, una forma de ser verdaderos aliados con el feminismo y las mujeres es utilizar esta plataforma de privilegio para comenzar el proceso de cuestionarse, deconstruirse y remediar aquellos actos violentos que, por siglos, han sido enseñados a través de la cultura y que, ahora, es momento de revolucionar.

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