Pensamientos Alrededor de la Maternidad

June 10, 2019
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Una vez año, cada 10 de mayo se “festeja” en México el día de las madres. Celebración que le permite a las madres interrumpir sus labores de trabajo no remunerado y cuidados no remunerados, para llenarlas de alabanzas y enaltecer la maternidad con todo y sus conceptos románticos alrededor de ella, tales como la sumisión, sacrificio y amor incondicional. Como sucede en cada fecha conmemorativa este día es aprovechado por el capitalismo para el consumo y el endeudamiento excesivo.

Sin embargo, este festejo se origina por motivos políticos. En los años ochenta, Marta Acevedo realizó una investigación acerca del tema, encontró que desde 1916 se gestaba un movimiento feminista en el estado de Yucatán, el tema central de la mesa eran los derechos reproductivos. Por lo anterior y como una respuesta conservadora, el día de las madres se festeja por primera vez en México en 1922, en este mismo estado. Esta iniciativa fue promovida por un periódico de gran circulación nacional, por la Secretaría de Educación Pública, por la Cruz Roja Mexicana y por el Episcopado Mexicano, es decir, por la iglesia católica.

Aunque el panorama conservador sigue vigente en México (y en algunas partes de América Latina) también, se ha venido dando un cambio de paradigma, en donde el discurso feminista se apropia de esta celebración y festeja la diversidad que existe dentro de los tipos de madres. Uno de estos ejemplos de diversidad son las madres lesbianas.

Lesbiandad y maternidad

Hace no muchos años, las mujeres no podían decidir con quién casarse, elegir ejercer la maternidad o pensar en construir una familia con otra mujer. Incluso, aquellas que se atrevían a cuestionar su sexualidad, terminaban decidiendo casarse con un varón al no encontrar otra opción para ejercer su maternidad o formar una familia, porque algo llamado heteronormatividad[1] les enseñó que para ser una mujer completa era necesario casarse o ser madres. Sin embargo, durante esos años también existían mujeres que se atrevieron a transgredir la heteronorma, a pesar de las consecuencias que representa vivir fuera de la norma. Algunas de estas mujeres construyeron sus familias de dos mamás, con hijos que tuvieron en una relación heterosexual, con nietos/as, sobrinos/as o con niños/as que por algún motivo quedaron a sus cuidados.

Es muy importante reconocer que quienes formaron familias lesbomaternales[2] mucho antes de la aprobación del matrimonio igualitario, se enfrentaron con situaciones de discriminación y falta de reconcomiendo por parte de las leyes, es decir, las leyes sólo reconocían a una de las dos madres como madres de estas familias. A partir de la aprobación del matrimonio igualitario (al menos en México) legalmente se abrió un debate acerca de la adopción homoparental y en el imaginario colectivo el debate que surgió fue respecto a la calidad de vida que tendrían los niños y niñas en estas familias, lo que la sociedad en general olvidó preguntar fue si nosotras queríamos ser madres. ¿Por qué ser madre se vuelve tan importante para la sociedad desde tiempos inmemorables? ¿Por qué pareciera que formar una familia “NORMAL “es una meta que se ha transmitido por generaciones?

La respuesta a la primera pregunta es sencilla, porque fuimos educadas para ser madres, nos educaron para reproducirnos y para el cuidado de los y las otras. Si comprendemos lo anterior, entendemos entonces, que el objetivo principal de retornarnos a la heteronorma, tiene que ver con intereses capitales[3]. Aquí sería importante preguntarnos: ¿Cuáles mujeres tienen la capacidad adquisitiva para: inseminación artificial, subrogación de vientres o simplemente la compra de insumos para inseminación casera? ¿Quiénes son las que tienen la capacidad adquisitiva para poder pagar toda una vida de cuidados de otro ser humano? Lo anterior, no significa que no esté a favor de los derechos que se han conquistado (matrimonio igualitario, seguro social y adopción homoparental), pero definitivamente, aunque nos cueste reconocerlo, el ser madre por elección, elegir ser madre dentro de una familia lesbomaternal, responde a privilegios principalmente de clase.

Sin embargo, así como existieron mujeres, que a pesar de su momento histórico y su contexto se atrevieron a transgredir los modelos de familia y de maternidad en años donde las familias lesbomaternales eran invisibilizadas, podemos nosotras explorar nuevas formas de filiación, nuevas formas de maternidades y nuevos modelos de “familia”, a partir de nuestros conceptos y de nuestras filosofías de vida. Entiéndase de una vez, no somos anti-niños o anti-maternidad, estamos a favor de nosotras, a favor del derecho a decidir, a favor de tener opciones, a favor de crear una familia donde solo seamos dos (o más, si así se prefiere), ninguna mamá, ningún hijo o hija. Apostemos entonces a transgredir la maternidad sagrada.

__________________________________

Referencias

[1] Entiéndase por heteronormatividad al conjunto de relaciones de poder por media de la cual se “normaliza” y se reglamentan las relaciones homosexuales, es decir, es la forma de institucionalizar y equiparar las relaciones homosexuales con las relaciones heterosexuales.

[2] Existen diversos tipos de familias lesbomaternales, pero en este caso, me refiero a dos tipos: a las familias con dos mamás (quienes deciden comaternar de forma conjunta) y a las familias reconstruidas (cuando alguna de las dos mujeres o ambas, tienen hijos o hijas de] relaciones previas, pudiendo ejercer la maternidad por opción con los hijos y las hijas de la pareja)

[3] Considero que responde a intereses capitales, que tienen que ver con el capitalismo rosa, el cual consiste en incorporar a los medios de consumo a los grupos históricamente vulnerados o discriminados, pero que ahora han aumentado su poder adquisitivo.



Pensamientos Alrededor de la Maternidad

May 20, 2019
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Una vez año, cada 10 de mayo se “festeja” en México el día de las madres. Celebración que le permite a las madres interrumpir sus labores de trabajo no remunerado y cuidados no remunerados, para llenarlas de alabanzas y enaltecer la maternidad con todo y sus conceptos románticos alrededor de ella, tales como la sumisión, sacrificio y amor incondicional. Como sucede en cada fecha conmemorativa este día es aprovechado por el capitalismo para el consumo y el endeudamiento excesivo.

Sin embargo, este festejo se origina por motivos políticos. En los años ochenta, Marta Acevedo realizó una investigación acerca del tema, encontró que desde 1916 se gestaba un movimiento feminista en el estado de Yucatán, el tema central de la mesa eran los derechos reproductivos. Por lo anterior y como una respuesta conservadora, el día de las madres se festeja por primera vez en México en 1922, en este mismo estado. Esta iniciativa fue promovida por un periódico de gran circulación nacional, por la Secretaría de Educación Pública, por la Cruz Roja Mexicana y por el Episcopado Mexicano, es decir, por la iglesia católica.

Aunque el panorama conservador sigue vigente en México (y en algunas partes de América Latina) también, se ha venido dando un cambio de paradigma, en donde el discurso feminista se apropia de esta celebración y festeja la diversidad que existe dentro de los tipos de madres. Uno de estos ejemplos de diversidad son las madres lesbianas.

Lesbiandad y maternidad

Hace no muchos años, las mujeres no podían decidir con quién casarse, elegir ejercer la maternidad o pensar en construir una familia con otra mujer. Incluso, aquellas que se atrevían a cuestionar su sexualidad, terminaban decidiendo casarse con un varón al no encontrar otra opción para ejercer su maternidad o formar una familia, porque algo llamado heteronormatividad[1] les enseñó que para ser una mujer completa era necesario casarse o ser madres. Sin embargo, durante esos años también existían mujeres que se atrevieron a transgredir la heteronorma, a pesar de las consecuencias que representa vivir fuera de la norma. Algunas de estas mujeres construyeron sus familias de dos mamás, con hijos que tuvieron en una relación heterosexual, con nietos/as, sobrinos/as o con niños/as que por algún motivo quedaron a sus cuidados.

Es muy importante reconocer que quienes formaron familias lesbomaternales[2] mucho antes de la aprobación del matrimonio igualitario, se enfrentaron con situaciones de discriminación y falta de reconcomiendo por parte de las leyes, es decir, las leyes sólo reconocían a una de las dos madres como madres de estas familias. A partir de la aprobación del matrimonio igualitario (al menos en México) legalmente se abrió un debate acerca de la adopción homoparental y en el imaginario colectivo el debate que surgió fue respecto a la calidad de vida que tendrían los niños y niñas en estas familias, lo que la sociedad en general olvidó preguntar fue si nosotras queríamos ser madres. ¿Por qué ser madre se vuelve tan importante para la sociedad desde tiempos inmemorables? ¿Por qué pareciera que formar una familia “NORMAL “es una meta que se ha transmitido por generaciones?

La respuesta a la primera pregunta es sencilla, porque fuimos educadas para ser madres, nos educaron para reproducirnos y para el cuidado de los y las otras. Si comprendemos lo anterior, entendemos entonces, que el objetivo principal de retornarnos a la heteronorma, tiene que ver con intereses capitales[3]. Aquí sería importante preguntarnos: ¿Cuáles mujeres tienen la capacidad adquisitiva para: inseminación artificial, subrogación de vientres o simplemente la compra de insumos para inseminación casera? ¿Quiénes son las que tienen la capacidad adquisitiva para poder pagar toda una vida de cuidados de otro ser humano? Lo anterior, no significa que no esté a favor de los derechos que se han conquistado (matrimonio igualitario, seguro social y adopción homoparental), pero definitivamente, aunque nos cueste reconocerlo, el ser madre por elección, elegir ser madre dentro de una familia lesbomaternal, responde a privilegios principalmente de clase.

Sin embargo, así como existieron mujeres, que a pesar de su momento histórico y su contexto se atrevieron a transgredir los modelos de familia y de maternidad en años donde las familias lesbomaternales eran invisibilizadas, podemos nosotras explorar nuevas formas de filiación, nuevas formas de maternidades y nuevos modelos de “familia”, a partir de nuestros conceptos y de nuestras filosofías de vida. Entiéndase de una vez, no somos anti-niños o anti-maternidad, estamos a favor de nosotras, a favor del derecho a decidir, a favor de tener opciones, a favor de crear una familia donde solo seamos dos (o más, si así se prefiere), ninguna mamá, ningún hijo o hija. Apostemos entonces a transgredir la maternidad sagrada.

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Referencias

[1] Entiéndase por heteronormatividad al conjunto de relaciones de poder por media de la cual se “normaliza” y se reglamentan las relaciones homosexuales, es decir, es la forma de institucionalizar y equiparar las relaciones homosexuales con las relaciones heterosexuales.

[2] Existen diversos tipos de familias lesbomaternales, pero en este caso, me refiero a dos tipos: a las familias con dos mamás (quienes deciden comaternar de forma conjunta) y a las familias reconstruidas (cuando alguna de las dos mujeres o ambas, tienen hijos o hijas de] relaciones previas, pudiendo ejercer la maternidad por opción con los hijos y las hijas de la pareja)

[3] Considero que responde a intereses capitales, que tienen que ver con el capitalismo rosa, el cual consiste en incorporar a los medios de consumo a los grupos históricamente vulnerados o discriminados, pero que ahora han aumentado su poder adquisitivo.



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