¿Por qué es tan difícil ser científica en Colombia?

June 9, 2019
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Brigitte Baptiste: Bióloga

El pasado 5 de diciembre se llevó a cabo el simposio colombiano de “MUJERES EN LA CIENCIA”, en el marco del V Congreso Colombiano de Zoología. Organizado por cinco biólogas: María Isabel Herrera, María Alejandra Pinto, Adriana Herrera, Ángela Mendoza, Andrea Cáceres y se presentaron 14 mujeres líderes en investigación y enseñanza.

En medio de un ambiente cargado de entusiasmo por tratarse del primer evento de este tipo, ellas reflexionaron sobre el papel de la mujer en la ciencia; con dos preguntas estructurales se guió el debate: cuáles han sido los obstáculos para lograr la equidad, tanto en educación, como en el trabajo de campo y los laboratorios; y cuáles han sido los estereotipos que afectan a las mujeres cuando están dentro de la ciencia.


Aunque la educación y la ciencia han dejado de estar vedadas para las mujeres desde hace ya bastante tiempo, las cifras presentadas no dejan de ser alarmantes, estamos a décadas de lograr la equidad en este ámbito. Los retos planteados tienen que ver con estereotipos tanto externos como internos, e incluyen la discriminación, la autoinvalidación y las actividades asociadas con los roles. Así nos damos cuenta que del total de publicaciones científicas, sólo el 31 % son lideradas por mujeres; de estas, sólo el 28 % son financiadas y, además, las mujeres que trabajan en la ciencia y la tecnología perciben un salario 14% menor que el de sus colegas. También se encontró que las niñas no aspiran a trabajar dentro de la ciencia, sólo el 4% de las niñas sueña con una carrera de estas.

Otro de los puntos clave que se trataron fue el desempeño. Comparando hombres y mujeres de diferentes estratos sociales, se encontró que, sin importar el estrato, las mujeres tienen menor desempeño en pruebas estandarizadas para el ingreso a instituciones como la Universidad Nacional de Colombia. Pero ¿qué es lo que pasa en este punto? Hombres y mujeres tenemos capacidades iguales, todos tenemos el poder de sobresalir, ¿cuál es la diferencia entonces? Es aquí cuando nos damos cuenta del verdadero poder de las palabras y de ese género de crianza. ¿Cuántas veces no hemos oído: “Eso es para los hombres”, o que “las mujeres no son buenas para esto”? “¡Cabellos largos, ideas cortas!” Todas estas son ideas que oímos y que de tanto oír, a veces las interiorizamos y obran en nuestra contra: El síndrome del impostor, es pensarnos inferiores a nuestros colegas, pensarnos menos inteligentes, menos capaces de lo que en realidad somos.

Lo anterior nos lleva a otro tipo de cifras, las mujeres en la academia son pocas y son menos las que logran puestos de poder o trabajos de planta, sobre todo, cuando se trata de áreas como física, matemáticas e ingeniería. Esto es debido, primero, a que tenemos la idea de que ciertas profesiones son para hombres y que otras actividades son las apropiadas para las mujeres y estas tienen que ver con estereotipos de género como: enfermería, artes, administración y psicología, entre otras. ¿Te suena que los carritos y los legos son para los niños y las muñecas para las niñas? Todos nos creemos ese cuento, incluyendo las mujeres. Entonces ni nosotras nos creemos capaces de sobresalir en esas materias porque creemos que son para los hombres. En cambio, cuando no hay ningún tipo de diferencias en el trato por estereotipo, la diferencia en desempeño  entre hombres y mujeres, cuando hablamos por ejemplo de las matemáticas, es nula, esto se puede ver en la figura siguiente.

Predicting effect size (d) for men and women as a function of problem difficulty.Â
Figura tomada de: Stereotype threat and Arousal: Effects on Women´s Math (O’Brien and Crandall)

La segunda causa de que las mujeres no logren prosperar dentro de la ciencia es que tienen que elegir entre tener una carrera o tener una familia. ¿A cuántas no les dieron un contrato con la condición de no tener hijos en los próximos 5 años? Esto es algo en lo que tenemos que trabajar como sociedad. Pensamos que una mujer no se puede desempeñar igual si tiene hijos porque tiene que cuidar de ellos, prepararles los alimentos, mantenerlos aseados, cambiar pañales, vigilar su educación, y pensamos eso porque, de hecho, la mujer tiene que hacer todo eso ella sola. En algunos países, el derecho de maternidad es compartido, esto nos ayuda a cerrar una brecha que tanto afecta la carga laboral de las mujeres porque son ellas las que más cantidad de horas laborales no remuneradas tienen.

Hay señales positivas con respecto a todo esto, las mujeres demuestran todos los días que tienen el poder de llegar mucho más allá de lo que todo el mundo piensa, demuestran que el trabajo conjunto nos enriquece, engrandece y que esas cadenas que formamos dentro de los grupos de trabajo logra que otras mujeres logren empoderarse para lograr sus objetivos profesionales. Hombres y mujeres están cambiando su modo de actuar y pensar con respecto a los roles de género, así, la maternidad es compartida y las tareas también. Vencemos las implicaciones de esa triple minoría que es el ser mujer, ser latina y ser científica, trabajando para involucrar a las mujeres en la ciencia y la docencia, promoviendo la autoconfianza, el apoyo, la motivación, las oportunidades y la implicación parental.    

       

Bibian Rojas: Ecóloga especialista en Evolución

      


¿Por qué es tan difícil ser científica en Colombia?

December 10, 2018
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Brigitte Baptiste: Bióloga

El pasado 5 de diciembre se llevó a cabo el simposio colombiano de “MUJERES EN LA CIENCIA”, en el marco del V Congreso Colombiano de Zoología. Organizado por cinco biólogas: María Isabel Herrera, María Alejandra Pinto, Adriana Herrera, Ángela Mendoza, Andrea Cáceres y se presentaron 14 mujeres líderes en investigación y enseñanza.

En medio de un ambiente cargado de entusiasmo por tratarse del primer evento de este tipo, ellas reflexionaron sobre el papel de la mujer en la ciencia; con dos preguntas estructurales se guió el debate: cuáles han sido los obstáculos para lograr la equidad, tanto en educación, como en el trabajo de campo y los laboratorios; y cuáles han sido los estereotipos que afectan a las mujeres cuando están dentro de la ciencia.


Aunque la educación y la ciencia han dejado de estar vedadas para las mujeres desde hace ya bastante tiempo, las cifras presentadas no dejan de ser alarmantes, estamos a décadas de lograr la equidad en este ámbito. Los retos planteados tienen que ver con estereotipos tanto externos como internos, e incluyen la discriminación, la autoinvalidación y las actividades asociadas con los roles. Así nos damos cuenta que del total de publicaciones científicas, sólo el 31 % son lideradas por mujeres; de estas, sólo el 28 % son financiadas y, además, las mujeres que trabajan en la ciencia y la tecnología perciben un salario 14% menor que el de sus colegas. También se encontró que las niñas no aspiran a trabajar dentro de la ciencia, sólo el 4% de las niñas sueña con una carrera de estas.

Otro de los puntos clave que se trataron fue el desempeño. Comparando hombres y mujeres de diferentes estratos sociales, se encontró que, sin importar el estrato, las mujeres tienen menor desempeño en pruebas estandarizadas para el ingreso a instituciones como la Universidad Nacional de Colombia. Pero ¿qué es lo que pasa en este punto? Hombres y mujeres tenemos capacidades iguales, todos tenemos el poder de sobresalir, ¿cuál es la diferencia entonces? Es aquí cuando nos damos cuenta del verdadero poder de las palabras y de ese género de crianza. ¿Cuántas veces no hemos oído: “Eso es para los hombres”, o que “las mujeres no son buenas para esto”? “¡Cabellos largos, ideas cortas!” Todas estas son ideas que oímos y que de tanto oír, a veces las interiorizamos y obran en nuestra contra: El síndrome del impostor, es pensarnos inferiores a nuestros colegas, pensarnos menos inteligentes, menos capaces de lo que en realidad somos.

Lo anterior nos lleva a otro tipo de cifras, las mujeres en la academia son pocas y son menos las que logran puestos de poder o trabajos de planta, sobre todo, cuando se trata de áreas como física, matemáticas e ingeniería. Esto es debido, primero, a que tenemos la idea de que ciertas profesiones son para hombres y que otras actividades son las apropiadas para las mujeres y estas tienen que ver con estereotipos de género como: enfermería, artes, administración y psicología, entre otras. ¿Te suena que los carritos y los legos son para los niños y las muñecas para las niñas? Todos nos creemos ese cuento, incluyendo las mujeres. Entonces ni nosotras nos creemos capaces de sobresalir en esas materias porque creemos que son para los hombres. En cambio, cuando no hay ningún tipo de diferencias en el trato por estereotipo, la diferencia en desempeño  entre hombres y mujeres, cuando hablamos por ejemplo de las matemáticas, es nula, esto se puede ver en la figura siguiente.

Predicting effect size (d) for men and women as a function of problem difficulty.Â
Figura tomada de: Stereotype threat and Arousal: Effects on Women´s Math (O’Brien and Crandall)

La segunda causa de que las mujeres no logren prosperar dentro de la ciencia es que tienen que elegir entre tener una carrera o tener una familia. ¿A cuántas no les dieron un contrato con la condición de no tener hijos en los próximos 5 años? Esto es algo en lo que tenemos que trabajar como sociedad. Pensamos que una mujer no se puede desempeñar igual si tiene hijos porque tiene que cuidar de ellos, prepararles los alimentos, mantenerlos aseados, cambiar pañales, vigilar su educación, y pensamos eso porque, de hecho, la mujer tiene que hacer todo eso ella sola. En algunos países, el derecho de maternidad es compartido, esto nos ayuda a cerrar una brecha que tanto afecta la carga laboral de las mujeres porque son ellas las que más cantidad de horas laborales no remuneradas tienen.

Hay señales positivas con respecto a todo esto, las mujeres demuestran todos los días que tienen el poder de llegar mucho más allá de lo que todo el mundo piensa, demuestran que el trabajo conjunto nos enriquece, engrandece y que esas cadenas que formamos dentro de los grupos de trabajo logra que otras mujeres logren empoderarse para lograr sus objetivos profesionales. Hombres y mujeres están cambiando su modo de actuar y pensar con respecto a los roles de género, así, la maternidad es compartida y las tareas también. Vencemos las implicaciones de esa triple minoría que es el ser mujer, ser latina y ser científica, trabajando para involucrar a las mujeres en la ciencia y la docencia, promoviendo la autoconfianza, el apoyo, la motivación, las oportunidades y la implicación parental.    

       

Bibian Rojas: Ecóloga especialista en Evolución

      


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