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En más de una ocasión he escuchado hablar a mis conocidos/as que sólo la gente “cochina”, “pervertida”, “sucia” y “degenerada” acude a sex shops, compra juguetes sexuales y los utiliza solitariamente, escondidos/as en la obscuridad.

Todo esto son mentiras, los juguetes sexuales son una amplia gama de posibilidades para experimentar nuevas sensaciones y conocer el cuerpo, ya sea solo/a o con la pareja. Son aditamentos para adultos, especialmente diseñados para el placer, para usarse lúdicamente e incrementar el juego previo en las parejas, son ampliamente usados y recomendados, pues son seguros e higiénicos (si se toman los debidos cuidados).

¿Cuántas veces no sucede que comienzan los ricos besos con la pareja y cuando apenas estabas prendiendo motores, todo está por terminar? ¿No te gustaría que esos momentos previos duraran mucho más, que pudieras explayarte libremente, interpretar papeles y cambiar roles?

Los juguetes sexuales nos brindan esa gran oportunidad, de alargar el juego previo, de vestirnos e interpretar a la princesa, la villana, la bruja, la policía, la bombera, el súper héroe, el preso, el príncipe, el monstruo, el maestro, etc. De dejar volar la imaginación y cumplir miles de fantasías con todo los accesorios, trajes y hasta escenario. Sin tener que arriesgarse a cometer un “acto fallido”, es decir “cumplir la fantasía en la realidad”, pues la energía sexual si no se expresa, se encierra, como en una olla express y tiende a explotar, lo cual puede ocasionarnos muchos problemas con nuestro entorno, por ejemplo: si una persona que tiene la fantasía de “doble penetración”, en vez de realizar un trío y lastimar emocionalmente a su pareja, podría intentar con un dildo para satisfacerla, al igual una persona que tiene una fantasía con un profesor/a, si no expresa esa fantasía de alguna forma, ya sea hablándola, dibujándola, cantándola, actuándola, se puede manifestar explosiva e impulsivamente ocasionando graves consecuencias, por lo cual sería mejor conseguir trajes y escenificar la escena para que se cumpla la fantasía, al igual si una persona tiene la fantasía de tener relaciones con un sacerdote, una monja o inclusive un niño/a es mejor que esa energía se canalice de forma positiva dentro de un juego controlado y estructurado de roles y disfraces en un lugar apropiado con una persona adulta, a que esa persona siga reprimiendo sus impulsos y esto lo orille a cometer lo inesperado para cumplir su fantasía.

Por eso es importante conocernos, lograr expresar asertivamente nuestras necesidades y poder cumplir nuestras fantasías, sin quebrantar las leyes ni violar los derechos de las demás personas o seres vivos. Así mismo hablar previamente con la pareja sobre nuestros deseos y ver de qué forma se puede llegar a un acuerdo, para que ambas partes resulten satisfechas y no existan rencores.


¿Solo la Gente Pervertida Usa Juguetes Sexuales?

March 20, 2019
Columna
por:
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En más de una ocasión he escuchado hablar a mis conocidos/as que sólo la gente “cochina”, “pervertida”, “sucia” y “degenerada” acude a sex shops, compra juguetes sexuales y los utiliza solitariamente, escondidos/as en la obscuridad.

Todo esto son mentiras, los juguetes sexuales son una amplia gama de posibilidades para experimentar nuevas sensaciones y conocer el cuerpo, ya sea solo/a o con la pareja. Son aditamentos para adultos, especialmente diseñados para el placer, para usarse lúdicamente e incrementar el juego previo en las parejas, son ampliamente usados y recomendados, pues son seguros e higiénicos (si se toman los debidos cuidados).

¿Cuántas veces no sucede que comienzan los ricos besos con la pareja y cuando apenas estabas prendiendo motores, todo está por terminar? ¿No te gustaría que esos momentos previos duraran mucho más, que pudieras explayarte libremente, interpretar papeles y cambiar roles?

Los juguetes sexuales nos brindan esa gran oportunidad, de alargar el juego previo, de vestirnos e interpretar a la princesa, la villana, la bruja, la policía, la bombera, el súper héroe, el preso, el príncipe, el monstruo, el maestro, etc. De dejar volar la imaginación y cumplir miles de fantasías con todo los accesorios, trajes y hasta escenario. Sin tener que arriesgarse a cometer un “acto fallido”, es decir “cumplir la fantasía en la realidad”, pues la energía sexual si no se expresa, se encierra, como en una olla express y tiende a explotar, lo cual puede ocasionarnos muchos problemas con nuestro entorno, por ejemplo: si una persona que tiene la fantasía de “doble penetración”, en vez de realizar un trío y lastimar emocionalmente a su pareja, podría intentar con un dildo para satisfacerla, al igual una persona que tiene una fantasía con un profesor/a, si no expresa esa fantasía de alguna forma, ya sea hablándola, dibujándola, cantándola, actuándola, se puede manifestar explosiva e impulsivamente ocasionando graves consecuencias, por lo cual sería mejor conseguir trajes y escenificar la escena para que se cumpla la fantasía, al igual si una persona tiene la fantasía de tener relaciones con un sacerdote, una monja o inclusive un niño/a es mejor que esa energía se canalice de forma positiva dentro de un juego controlado y estructurado de roles y disfraces en un lugar apropiado con una persona adulta, a que esa persona siga reprimiendo sus impulsos y esto lo orille a cometer lo inesperado para cumplir su fantasía.

Por eso es importante conocernos, lograr expresar asertivamente nuestras necesidades y poder cumplir nuestras fantasías, sin quebrantar las leyes ni violar los derechos de las demás personas o seres vivos. Así mismo hablar previamente con la pareja sobre nuestros deseos y ver de qué forma se puede llegar a un acuerdo, para que ambas partes resulten satisfechas y no existan rencores.


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