Su Majestad la Intolerancia: Episodios de Narcisistas en Tiempos de Represión

October 30, 2019
Columna
por:
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Jack Sharp

“Se viste con su traje de irracionalidad

No acepta a nadie que no se vista igual

Censura al otro o a la otra con gran facilidad

Su majestad la intolerancia no tiene piedad

¿Cuántos y cuántas narcisistas hay?, que

No toleran de ningún modo la diversidad...

Prefieren matar que aceptar el valor de la otredad”

 

 

PRIMER EPISODIO: “El NARCISISTA INTOLERANTE: DE HITLER A MILOSEVIC Y OTROS INNOMBRABLES” 

La intolerancia es una enfermedad social, cuando ella nació se desataron todo tipo de conflictos mediados por el desconocimiento irracional de la diferencia, su origen puntual es desconocido, incluso es de tipo inmemorial. Sin embargo, la historia de la violencia es contada a través de la figura del narcisista intolerante: Hitler, Mussolini, Stalin, o más recientemente Slobodan Milosevic en Serbia, y, otros innombrables, son personajes con algo en común: exacerbaron el nacionalismo y populismo, a través del discurso de la intolerancia y lo peor llevaron su narcisismo a las tenebrosas limpiezas étnicas y los genocidios. 

Esta expresión tiene origen serbocroata: “etničko čišćenje” en español significa «depuración étnica» y no es otra cosa que la intolerancia hacia quien es diferente en términos de raza o etnia. Que peligroso es el discurso de la intolerancia su nacimiento coincide con el origen del mal, los ambientes represivos y dictatoriales fueron y son una cuna de intolerantes.   

En el caso de Milosevic, conocido como «el carnicero de los Balcanes», y el creador del lema «allá donde hay un solo serbio está Serbia», no hay que olvidar su espeluznante guerra en Bosnia y los tres años de limpieza étnica: Miles de muertos y desaparecidos, resultado de los discursos de la intolerancia.

La intolerancia por la diferencia además de étnica incluye la no aceptación de la diversidad religiosa, cultural, política, o de identidad de género; es una evidente forma de vulneración de Derechos Humanos de los grupos poblacionales diversos, que se traduce en fenómenos como: exterminios sociales, crímenes de odio, violencia exacerbada y asesinatos selectivos hacia quien se considera diferente.

Este panorama histórico no es ajeno de lo que ocurre hoy en el mundo, nos hemos convertido en “la sociedad de la intolerancia” condición generadora de polarización, discriminación, xenofobia, exclusión y estigmatización de quien es “diferente”.  En Colombia, vivimos a diario episodios de intolerancia que incluso terminan en muerte.

EPISODIO DOS: “COLOMBIA: EL REINADO DE LA INTOLERANCIA”

 

De acuerdo al último boletín del Instituto Nacional de Medicina Legal en los dos primeros meses del año 2019, se han contabilizado 34.813 casos violentos no fatales y más de 1.000 muertes violentas, todas a causa de la INTOLERANCIA. Realmente son alarmantes las consecuencias de no tolerar al otro, o a la otra, su forma de pensar, ser, vestir o actuar.

Se volvió normal que en Colombia muera una persona por hacer un reclamo, a diario lo vemos y escuchamos en las noticias, desde los aspectos más cotidianos como la mujer que atropelló al agente de tránsito por imponerle una multa, el joven que muere asesinado por reclamar el pago del pasaje en transmilenio, el hincha herido solo por llevar una camiseta del equipo contrario, el vecino que perdió la vida sólo por pedir que bajen el volumen de la música, la mujer golpeada en el transporte público por evitar un robo, la persona con identidad de género diversa asesinada sólo por tener esta condición.

Los niveles de intolerancia en Colombia, son tan altos que coinciden con la multiplicidad de malestares sociales que nos carcomen a diario: la inequidad, la falta de oportunidades, la impunidad, la corrupción, la misoginia, la homofobia, la polarización política, son de tal magnitud que se optó por su naturalización, lo que fue aprovechado por algún narcisista para exacerbar todas estas condiciones y volverlas incluso una bandera política.

Todos estos casos, son el reflejo de una sociedad atravesada por la violencia estructural, en la que reina su majestad la intolerancia, cuán decepcionado estaría Voltaire el autor del tratado sobre la tolerancia a través del cual defendió la libertad y criticó la violencia y la guerra por motivos de intolerancia y fanatismo, ante la cantidad de casos de violaciones a los Derechos Humanos que se viven a diario en nuestro país por cuenta de la intolerancia.

 

EPISODIO TRES: “¿ACASO NOS HACE FALTA UN TRATADO SOBRE LA TOLERANCIA?”

 

En el año de 1763, el tratado sobre la tolerancia de Voltaire invitó a reflexionar sobre la necesidad de la tolerancia en tiempos de violencia: Nadie debe morir a causa de sus ideas, ni nadie debe seguir a narcisistas tan peligrosos que promueven fanatismos irracionales. Hoy, casi cuatro siglos después, la intolerancia mantiene su reinado, situación que deriva en violencia de género, restricciones a la libertad, y polarización política. La intolerancia se convirtió casi en una licencia para excluir y matar.

El reinado de la intolerancia tiene entre sus víctimas a las mujeres sólo por serlo, a la población con identidad de género diversa solo por pertenecer a esta condición, a las minorías étnicas por su color de piel, creencias y costumbres; más grave aún en los últimos tiempos la intolerancia de manera irracional incluye a las personas que ejercen labores sociales, lo que ha desencadenado el asesinato de líderes y lideresas sociales, de manera inexplicable se promovió la intolerancia hacia  los discursos de la paz.

Cuánta falta nos hace en Colombia, seguir un Tratado sobre la Tolerancia, entender la diversidad étnica, cultural, social, política, ponernos en el lugar del otro y de la otra, respetar las diferencias y solucionar los conflictos desde el diálogo. El Tratado sobre la Tolerancia debería incluir cosas tan básicas como evitar odios infundados con expresiones tan simples, pero tan dicientes como “me cae mal” “no lo soporto” “no la soporto” “me fastidia” frases lanzadas a veces sin ni siquiera conocer a determinada persona.

El tratado sobre la tolerancia también nos debería enseñar a no tolerar lo intolerable como la discriminación, la exclusión, el bullying, las injusticias sociales, la violencia de género, el ensimismamiento, tolerar estos fenómenos es una forma de contribuir a los niveles de intolerancia. Decirle a una persona sea tolerante o siga un tratado sobre la tolerancia es casi tan absurdo como decir “no se suene con el mantel” una de las frases icónicas de Jaime Garzón. Ojalá llegue el día en que no se haga un llamado a la tolerancia.

Ver: el discurso de los Derechos Humanos y la Equidad de Género en la Sociedad del Ensimismamiento: Una mirada crítica al mundo interior

 

Reflexionemos: Construir paz, comienza en nosotros y nosotras, si todos y todas fuéramos más tolerantes, seguro sumaríamos acciones para combatir la violación de los Derechos Humanos. Es hora de acabar con la barbarie de una sociedad violenta, intolerante y ensimismada. Es hora de auto examinar nuestras formas de relación y aprender a vivir en paz.

Su Majestad la Intolerancia: Episodios de Narcisistas en Tiempos de Represión

October 30, 2019
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Jack Sharp

“Se viste con su traje de irracionalidad

No acepta a nadie que no se vista igual

Censura al otro o a la otra con gran facilidad

Su majestad la intolerancia no tiene piedad

¿Cuántos y cuántas narcisistas hay?, que

No toleran de ningún modo la diversidad...

Prefieren matar que aceptar el valor de la otredad”

 

 

PRIMER EPISODIO: “El NARCISISTA INTOLERANTE: DE HITLER A MILOSEVIC Y OTROS INNOMBRABLES” 

La intolerancia es una enfermedad social, cuando ella nació se desataron todo tipo de conflictos mediados por el desconocimiento irracional de la diferencia, su origen puntual es desconocido, incluso es de tipo inmemorial. Sin embargo, la historia de la violencia es contada a través de la figura del narcisista intolerante: Hitler, Mussolini, Stalin, o más recientemente Slobodan Milosevic en Serbia, y, otros innombrables, son personajes con algo en común: exacerbaron el nacionalismo y populismo, a través del discurso de la intolerancia y lo peor llevaron su narcisismo a las tenebrosas limpiezas étnicas y los genocidios. 

Esta expresión tiene origen serbocroata: “etničko čišćenje” en español significa «depuración étnica» y no es otra cosa que la intolerancia hacia quien es diferente en términos de raza o etnia. Que peligroso es el discurso de la intolerancia su nacimiento coincide con el origen del mal, los ambientes represivos y dictatoriales fueron y son una cuna de intolerantes.   

En el caso de Milosevic, conocido como «el carnicero de los Balcanes», y el creador del lema «allá donde hay un solo serbio está Serbia», no hay que olvidar su espeluznante guerra en Bosnia y los tres años de limpieza étnica: Miles de muertos y desaparecidos, resultado de los discursos de la intolerancia.

La intolerancia por la diferencia además de étnica incluye la no aceptación de la diversidad religiosa, cultural, política, o de identidad de género; es una evidente forma de vulneración de Derechos Humanos de los grupos poblacionales diversos, que se traduce en fenómenos como: exterminios sociales, crímenes de odio, violencia exacerbada y asesinatos selectivos hacia quien se considera diferente.

Este panorama histórico no es ajeno de lo que ocurre hoy en el mundo, nos hemos convertido en “la sociedad de la intolerancia” condición generadora de polarización, discriminación, xenofobia, exclusión y estigmatización de quien es “diferente”.  En Colombia, vivimos a diario episodios de intolerancia que incluso terminan en muerte.

EPISODIO DOS: “COLOMBIA: EL REINADO DE LA INTOLERANCIA”

 

De acuerdo al último boletín del Instituto Nacional de Medicina Legal en los dos primeros meses del año 2019, se han contabilizado 34.813 casos violentos no fatales y más de 1.000 muertes violentas, todas a causa de la INTOLERANCIA. Realmente son alarmantes las consecuencias de no tolerar al otro, o a la otra, su forma de pensar, ser, vestir o actuar.

Se volvió normal que en Colombia muera una persona por hacer un reclamo, a diario lo vemos y escuchamos en las noticias, desde los aspectos más cotidianos como la mujer que atropelló al agente de tránsito por imponerle una multa, el joven que muere asesinado por reclamar el pago del pasaje en transmilenio, el hincha herido solo por llevar una camiseta del equipo contrario, el vecino que perdió la vida sólo por pedir que bajen el volumen de la música, la mujer golpeada en el transporte público por evitar un robo, la persona con identidad de género diversa asesinada sólo por tener esta condición.

Los niveles de intolerancia en Colombia, son tan altos que coinciden con la multiplicidad de malestares sociales que nos carcomen a diario: la inequidad, la falta de oportunidades, la impunidad, la corrupción, la misoginia, la homofobia, la polarización política, son de tal magnitud que se optó por su naturalización, lo que fue aprovechado por algún narcisista para exacerbar todas estas condiciones y volverlas incluso una bandera política.

Todos estos casos, son el reflejo de una sociedad atravesada por la violencia estructural, en la que reina su majestad la intolerancia, cuán decepcionado estaría Voltaire el autor del tratado sobre la tolerancia a través del cual defendió la libertad y criticó la violencia y la guerra por motivos de intolerancia y fanatismo, ante la cantidad de casos de violaciones a los Derechos Humanos que se viven a diario en nuestro país por cuenta de la intolerancia.

 

EPISODIO TRES: “¿ACASO NOS HACE FALTA UN TRATADO SOBRE LA TOLERANCIA?”

 

En el año de 1763, el tratado sobre la tolerancia de Voltaire invitó a reflexionar sobre la necesidad de la tolerancia en tiempos de violencia: Nadie debe morir a causa de sus ideas, ni nadie debe seguir a narcisistas tan peligrosos que promueven fanatismos irracionales. Hoy, casi cuatro siglos después, la intolerancia mantiene su reinado, situación que deriva en violencia de género, restricciones a la libertad, y polarización política. La intolerancia se convirtió casi en una licencia para excluir y matar.

El reinado de la intolerancia tiene entre sus víctimas a las mujeres sólo por serlo, a la población con identidad de género diversa solo por pertenecer a esta condición, a las minorías étnicas por su color de piel, creencias y costumbres; más grave aún en los últimos tiempos la intolerancia de manera irracional incluye a las personas que ejercen labores sociales, lo que ha desencadenado el asesinato de líderes y lideresas sociales, de manera inexplicable se promovió la intolerancia hacia  los discursos de la paz.

Cuánta falta nos hace en Colombia, seguir un Tratado sobre la Tolerancia, entender la diversidad étnica, cultural, social, política, ponernos en el lugar del otro y de la otra, respetar las diferencias y solucionar los conflictos desde el diálogo. El Tratado sobre la Tolerancia debería incluir cosas tan básicas como evitar odios infundados con expresiones tan simples, pero tan dicientes como “me cae mal” “no lo soporto” “no la soporto” “me fastidia” frases lanzadas a veces sin ni siquiera conocer a determinada persona.

El tratado sobre la tolerancia también nos debería enseñar a no tolerar lo intolerable como la discriminación, la exclusión, el bullying, las injusticias sociales, la violencia de género, el ensimismamiento, tolerar estos fenómenos es una forma de contribuir a los niveles de intolerancia. Decirle a una persona sea tolerante o siga un tratado sobre la tolerancia es casi tan absurdo como decir “no se suene con el mantel” una de las frases icónicas de Jaime Garzón. Ojalá llegue el día en que no se haga un llamado a la tolerancia.

Ver: el discurso de los Derechos Humanos y la Equidad de Género en la Sociedad del Ensimismamiento: Una mirada crítica al mundo interior

 

Reflexionemos: Construir paz, comienza en nosotros y nosotras, si todos y todas fuéramos más tolerantes, seguro sumaríamos acciones para combatir la violación de los Derechos Humanos. Es hora de acabar con la barbarie de una sociedad violenta, intolerante y ensimismada. Es hora de auto examinar nuestras formas de relación y aprender a vivir en paz.

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