El Diario del Olvido: un Caso de SIDA

July 30, 2020
Columna
por:
No items found.
SIDA VIH
Foto de Hulki Okan Tabak

3 de noviembre de 1981 - A través de la mirada inquietante de aquel niño bajo la sombra del manzano, pude encontrar en el profundo de mi ser aquel sentimiento que no lograba hasta el momento comprender, mamá, en este martes 3 de noviembre he sabido que mi mundo se derrumba, cada sonrisa, cada ilusión, cada sueño, cada amanecer, atardecer y anochecer se esfuman de mis manos como niebla en un frío día de noviembre.

4 de noviembre de 1981 - Mamá, he llegado a mi pequeño refugio llamado hogar, solitario, tan solo con la compañía de mi pequeño Tato, mi fiel y viejo compañero, Tato, mi solitario amigo de cada anochecer. Me mira mamá, me mira como leyendo mis pensamientos, como entendiendo que mi vida se esfuma, como sabiendo que lo dejaré en el olvido, que me iré sin un adiós, que me iré y el me esperará hasta el final de sus días en esa fría puerta gris esperando mi llegada que nunca más sucederá.

6 de noviembre de 1981: Mamá, me hecho revisar aquellas manchas, aquel malestar abdominal y aquella delgadez que tanto me críticas, - No es nada mamá, no molestes - te he dicho cada vez, pero mis pesadas y grandes ropas, mis pesadas y oscuras ojeras, mi clara y turbia palidez solo acentúan tus preocupaciones. Lo siento mamá, no entiendo qué ha pasado, lo siento mamá, no entiendo en que he fallado, lo siento mamá, lo que más me duele es partir tu alma en dos, lo que más me duele es perder tu mirada, tu sonrisa, tus manos, tu aliento, tu pecho inquieto inquebrantable y cálido que me dio la vida y hoy ve cómo esa vida se va perdiendo…

30 de noviembre de 1981: Mamá, hoy no he podido más, mamá, hoy mi cuerpo no resiste más, he llegado al hospital, he caído y he despertado horas después, entre mis nublados pensamientos solo escucho gritos, personas a mi alrededor corriendo, palabras que no entiendo, gran cantidad de doctores y enfermeras, mamá, solo pienso en aquella cálida mañana de octubre cuando sonreíamos juntos en el césped, me acariciabas el pelo y prometías que me cuidarías toda mi vida, mamá hoy te siento a mi lado, hoy mientras veo mi vida partir, te siento en mi regazo, mientras te acaricio el pelo y te prometo que allá, en otro lugar, donde pueda volverte a ver, te protegeré y amare por siempre, mamá lo siento por partir, he descubierto que tengo SIDA, mamá, mi vida se ha ido muy rápido sin tan siquiera despedirme...

Te amo mamá


El VIH/SIDA cobra la vida de muchos jóvenes alrededor del mundo, quebrando sueños y vidas es una constante lucha entre la deshonra y la dignidad, entre la vergüenza y la libertad, entre la vida y la muerte. Alrededor del mundo aproximadamente 38 millones de personas viven con VIH en la actualidad, cifra que ha alcanzado los 75,7 millones de infectados desde el inicio de la epidemia y 32,7 millones de personas han fallecido por esta causa a través de los años¹.

A pesar de ser una enfermedad tan ampliamente conocida en el mundo, sigue generando gran estigma en la sociedad, es difícil comprender la carga no solo física de cada afectado, sino su carga emocional y familiar, no logramos comprender el lugar de esa persona, sus sentimientos, sus pensamientos, su tristeza y desolación. Es importante que a través de esa mirada inquietante de cada uno de nosotros logremos comprender que detrás de toda esa enfermedad, estamos frente a otro ser humano, que necesita de nuestra mano para encontrar la verdadera libertad, espero que esta pequeña carta, este pequeño diario del olvido te recuerde lo que cada persona con VIH/SIDA está sufriendo en este mundo.


Fuente:

¹Estadísticas mundiales sobre el VIH. Hoja informativa – Día mundial del SIDA, 2019. ONUSIDA

El Diario del Olvido: un Caso de SIDA

Columna
por:
No items found.
July 30, 2020

Galería

No items found.
SIDA VIH
Foto de Hulki Okan Tabak

3 de noviembre de 1981 - A través de la mirada inquietante de aquel niño bajo la sombra del manzano, pude encontrar en el profundo de mi ser aquel sentimiento que no lograba hasta el momento comprender, mamá, en este martes 3 de noviembre he sabido que mi mundo se derrumba, cada sonrisa, cada ilusión, cada sueño, cada amanecer, atardecer y anochecer se esfuman de mis manos como niebla en un frío día de noviembre.

4 de noviembre de 1981 - Mamá, he llegado a mi pequeño refugio llamado hogar, solitario, tan solo con la compañía de mi pequeño Tato, mi fiel y viejo compañero, Tato, mi solitario amigo de cada anochecer. Me mira mamá, me mira como leyendo mis pensamientos, como entendiendo que mi vida se esfuma, como sabiendo que lo dejaré en el olvido, que me iré sin un adiós, que me iré y el me esperará hasta el final de sus días en esa fría puerta gris esperando mi llegada que nunca más sucederá.

6 de noviembre de 1981: Mamá, me hecho revisar aquellas manchas, aquel malestar abdominal y aquella delgadez que tanto me críticas, - No es nada mamá, no molestes - te he dicho cada vez, pero mis pesadas y grandes ropas, mis pesadas y oscuras ojeras, mi clara y turbia palidez solo acentúan tus preocupaciones. Lo siento mamá, no entiendo qué ha pasado, lo siento mamá, no entiendo en que he fallado, lo siento mamá, lo que más me duele es partir tu alma en dos, lo que más me duele es perder tu mirada, tu sonrisa, tus manos, tu aliento, tu pecho inquieto inquebrantable y cálido que me dio la vida y hoy ve cómo esa vida se va perdiendo…

30 de noviembre de 1981: Mamá, hoy no he podido más, mamá, hoy mi cuerpo no resiste más, he llegado al hospital, he caído y he despertado horas después, entre mis nublados pensamientos solo escucho gritos, personas a mi alrededor corriendo, palabras que no entiendo, gran cantidad de doctores y enfermeras, mamá, solo pienso en aquella cálida mañana de octubre cuando sonreíamos juntos en el césped, me acariciabas el pelo y prometías que me cuidarías toda mi vida, mamá hoy te siento a mi lado, hoy mientras veo mi vida partir, te siento en mi regazo, mientras te acaricio el pelo y te prometo que allá, en otro lugar, donde pueda volverte a ver, te protegeré y amare por siempre, mamá lo siento por partir, he descubierto que tengo SIDA, mamá, mi vida se ha ido muy rápido sin tan siquiera despedirme...

Te amo mamá


El VIH/SIDA cobra la vida de muchos jóvenes alrededor del mundo, quebrando sueños y vidas es una constante lucha entre la deshonra y la dignidad, entre la vergüenza y la libertad, entre la vida y la muerte. Alrededor del mundo aproximadamente 38 millones de personas viven con VIH en la actualidad, cifra que ha alcanzado los 75,7 millones de infectados desde el inicio de la epidemia y 32,7 millones de personas han fallecido por esta causa a través de los años¹.

A pesar de ser una enfermedad tan ampliamente conocida en el mundo, sigue generando gran estigma en la sociedad, es difícil comprender la carga no solo física de cada afectado, sino su carga emocional y familiar, no logramos comprender el lugar de esa persona, sus sentimientos, sus pensamientos, su tristeza y desolación. Es importante que a través de esa mirada inquietante de cada uno de nosotros logremos comprender que detrás de toda esa enfermedad, estamos frente a otro ser humano, que necesita de nuestra mano para encontrar la verdadera libertad, espero que esta pequeña carta, este pequeño diario del olvido te recuerde lo que cada persona con VIH/SIDA está sufriendo en este mundo.


Fuente:

¹Estadísticas mundiales sobre el VIH. Hoja informativa – Día mundial del SIDA, 2019. ONUSIDA

Prohibida su reproducción parcial o total, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su autor y Revista Level.

COPYRIGHT © 2020 RevistaLevel.com.co

Lo mejor de Revista Level enviado a tu email

Inscríbete para obtener los mejores contenidos sobre género, feminismo y comunidad LGBT

¡Gracias por inscribirte!

Te enviaremos a tu correo
nuestras publicaciones.

¡Ups! Algo salió mal, intenta de nuevo.

Al inscribirte a este correo electrónico, aceptas recibir noticias, ofertas e información de Revista Level Human Rights. Haz clic aquí para visitar nuestra Política de Datos. En cada correo electrónico se proporcionan enlaces para cancelar tu suscripción.

Arriba