Esta Va Para Los Hombres

November 19, 2019
Columna
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Annie Spratt

Desde hace varias décadas, las mujeres hemos venido reflexionando acerca de nuestro rol en la sociedad, sobre el lugar que queremos tomar en el mundo. Hemos cuestionado nuestros derechos – o la inexistencia de ellos- hasta el punto de conquistarlos, mantenerlos y exigir que se garanticen. Claro, con más éxito en unos casos que en otros. Cada generación ha retomado algo de la anterior, se suma a un reclamo y encuentra nuevas batallas que merecen ser luchadas. Muchas de estas causas responden a contextos y necesidades específicas, aunque también una causa ha desencadenado movimientos de mujeres en otro país con la misma causa. Gracias a la tecnología estamos más interconectadas, más cerca y más informadas. 


Cada año las luchas feministas han ido cogiendo fuerza, el sentido de hermandad ha crecido y cada vez más mujeres nos sentimos cómodas reconociéndonos como feministas pese a que no todas entendamos lo mismo por la palabra. Lo que se espera del activismo, si se espera ese activismo o no, y otro sinnúmero de diferencias. Lo importante, y lo que nos une es que somos sensibles a los problemas de las demás, nos indignamos de las situaciones que se ven obligadas a atravesar otras, aunque no nos toquen en carne propia nos tocan el alma y cada fibra. Cada caso, cada sobreviviente, cada injusticia y cada vida: nos importa. Hemos venido trabajando en lo que entendemos por igualdad, la diferencia que existe en contraste con la equidad y hemos venido refinando nuestras exigencias. 


Nos hemos dado a la tarea de replantearnos la maternidad, el matrimonio, nuestras aspiraciones a nivel académico o educativo, así como las laborales. Hemos reflexionado acerca de la feminidad, de lo que nos han dicho que tenemos que ser o como nos tenemos que ver, hemos venido dejando de lado estereotipos físicos… hemos trabajado mucho por ser cada día más libres de eso prejuicios y pre-requisitos ridículos. Aunque no hemos logrado dejar de ser juzgadas, vamos poco a poco tratando de cambiar eso mientras, paralelamente, le vamos quitando importancia y vamos invitando a más y más mujeres a sumarse. A dejar de reproducir violencia e imponer límites sin sentido. 


Por su lado, la comunidad LGTBI o de orientación sexual diversa, también ha tenido innumerables luchas. No solo rompiendo con estereotipos sino también con muchos tabúes impuestos por la sociedad. Han tenido conquistas destacables e inspiradoras, han dado lecciones de humanidad y resiliencia. Ellos también se han cuestionado su lugar en el mundo, exigido sus derechos y de paso han venido tratando de educar a la gente en algo tan básico como el respeto. Han llegado a explicar porqué no encajan en las categorías rígidas tradicionales, porqué no tienen que hacerlo y porqué no es problema de nadie que lo hagan o no. Ya que sus decisiones son tan personales como las de cualquier otra persona y sus derechos ciudadanos no deben ser sujeto de elección popular. 


En resumen, gran parte de la ciudadanía ha reflexionado sobre su existencia. De hecho, estas luchas están asociadas con el ser minorías, e incluso ha habido otros movimientos como afrodescendientes, indígenas, campesinos, etc. que también han salido a las calles a exigir sus derechos y han reinventado sus identidades al mundo de hoy. Podría decirse que lo hemos hecho por necesidad, pero en el caso del feminismo, más allá de eso, como mujeres, independientemente de pertenecer o no a una minoría étnica, somos la mitad de la población mundial. Claramente, minoría no somos. Entonces, la pregunta que me surge es ¿qué han reflexionado los hombres? 


Si bien es importante que las mujeres nos replanteemos nuestro rol como tal, es fundamental que los hombres también lo hagan. Es determinante que reflexionen qué tipo de ciudadanos son, re-evaluar los estándares de las sociedades machistas y evaluar si quieren reproducir esos modelos de violencia contra la mujer. Al menos, que sean conscientes que esa violencia existe y no es un cuento de las feministas. Los hombres no han tenido la necesidad, pero sí podrían tener el interés de hacer un ejercicio retrospectivo y cuestionar lo que quieren, buscan y hacia dónde van. 


En principio, porque hoy en día viven en sociedades diferentes a las de sus abuelos, entonces, cuando entran a exigir conductas de sus compañeras similares a las que escuchan que tenían sus abuelas se crea un conflicto. Y sin criticar a las abuelas, porque era otra época, las mujeres de hoy no estamos dispuestas a relegarnos al hogar y los niños porque los hombres así lo demandan. Las mujeres que se dedican a sus hijos y sus familias de manera exclusiva lo hacen porque así lo quieren, no porque es para lo que nacieron y/o sirven. En ningún momento eso debería poner a la mujer a merced del hombre como ha venido siendo. De manera que sí, es muy importante que los hombres piensen cuáles son sus expectativas de la vida en pareja, qué tareas pueden tomar en la convivencia, el hogar y la crianza. Qué tipos de padres quieren ser, qué les enseñarían a sus hijos, y sin duda, contribuir a crear un mundo donde les gustaría que sus hijas crecieran. Eso es lo que nosotras hemos venido haciendo, y aunque no ha sido fácil, hemos avanzado hasta el punto donde muchos de ustedes han visto la necesidad de adaptarse. 


¡Los hombres no son ajenos a estas luchas! Como la otra mitad de la población mundial, es un tema que les afecta tanto, como a nosotras sus decisiones y posturas. Los continuos abusos y la violencia contra la mujer nos han abierto los ojos, nos ha hecho más fuertes y, sobre todo, más activas y menos indulgentes. Los hombres han jugado un rol en ejercer violencia y aprovecharse del poder que les otorga la estructura social, cada vez son menos caballeros los que toman esa ventaja, hay que reconocerlo, pero en términos generales las mujeres hemos sufrido, generalmente, a manos suyas. 


Eso solo recalca la urgencia de replantearse la masculinidad, y de paso van a poder entender mejor las luchas del feminismo. Aclaro que esto no es un ataque, es una reflexión que los invita a cuestionarse a sí mismos. Porque si deciden aceptar el ejercicio se van a dar cuenta que no todos piensan igual, que no hay una sola respuesta válida, que se deben respetar diferentes puntos de vista y que hay cientos de terceros que tienen una opinión sobre su opinión. Encontrarán en esta conversación que hay hombres agresivos que sí tratan a las mujeres como menos porque fundamentan su identidad en la fuerza... Y encontrarán que no son preguntas a las que se llega a un consenso de la noche a la mañana. Entenderán por qué no estamos de acuerdo con muchos de sus homólogos masculinos y no se van a ver atrapados en la ola feminista que hasta ahora comienza. Porque como mujeres más críticas buscamos hombres capaces de ser compañeros, no de discurso, sino de acción. Ya no nos conformamos, nos preocupa tanto ser grandes mujeres como estar acompañadas de grandes hombres. Si les interesa el ejercicio pueden empezar por preguntarse: ¿Qué es ser hombre? ¿Cómo se porta un hombre? ¿y todos son así? ¡Ah! Pero ¿el más hombre no es el más “macho”? ¿el más grande y el más peludo? ¿los hombres lloran? ¿no se supone que los hombres tienen que sostener el hogar?  Entonces, ¿por qué cuentan con el sueldo de la esposa para tener mejores condiciones de vida? ¿los hombres son padres cariñosos? ¿con qué se cuestiona la hombría de un hombre? ¿cómo definirían un hombre exitoso? ¿qué es un buen esposo? ¿les afecta que ella gane más que ustedes? ¿debería afectarles? Ahora coméntenlo con un amigo y comparen qué piensan, o si se sienten incómodos de preguntarle esto a otro hombre… ¿de dónde viene esa incomodidad?  


Esta Va Para Los Hombres

October 30, 2019
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Annie Spratt

Desde hace varias décadas, las mujeres hemos venido reflexionando acerca de nuestro rol en la sociedad, sobre el lugar que queremos tomar en el mundo. Hemos cuestionado nuestros derechos – o la inexistencia de ellos- hasta el punto de conquistarlos, mantenerlos y exigir que se garanticen. Claro, con más éxito en unos casos que en otros. Cada generación ha retomado algo de la anterior, se suma a un reclamo y encuentra nuevas batallas que merecen ser luchadas. Muchas de estas causas responden a contextos y necesidades específicas, aunque también una causa ha desencadenado movimientos de mujeres en otro país con la misma causa. Gracias a la tecnología estamos más interconectadas, más cerca y más informadas. 


Cada año las luchas feministas han ido cogiendo fuerza, el sentido de hermandad ha crecido y cada vez más mujeres nos sentimos cómodas reconociéndonos como feministas pese a que no todas entendamos lo mismo por la palabra. Lo que se espera del activismo, si se espera ese activismo o no, y otro sinnúmero de diferencias. Lo importante, y lo que nos une es que somos sensibles a los problemas de las demás, nos indignamos de las situaciones que se ven obligadas a atravesar otras, aunque no nos toquen en carne propia nos tocan el alma y cada fibra. Cada caso, cada sobreviviente, cada injusticia y cada vida: nos importa. Hemos venido trabajando en lo que entendemos por igualdad, la diferencia que existe en contraste con la equidad y hemos venido refinando nuestras exigencias. 


Nos hemos dado a la tarea de replantearnos la maternidad, el matrimonio, nuestras aspiraciones a nivel académico o educativo, así como las laborales. Hemos reflexionado acerca de la feminidad, de lo que nos han dicho que tenemos que ser o como nos tenemos que ver, hemos venido dejando de lado estereotipos físicos… hemos trabajado mucho por ser cada día más libres de eso prejuicios y pre-requisitos ridículos. Aunque no hemos logrado dejar de ser juzgadas, vamos poco a poco tratando de cambiar eso mientras, paralelamente, le vamos quitando importancia y vamos invitando a más y más mujeres a sumarse. A dejar de reproducir violencia e imponer límites sin sentido. 


Por su lado, la comunidad LGTBI o de orientación sexual diversa, también ha tenido innumerables luchas. No solo rompiendo con estereotipos sino también con muchos tabúes impuestos por la sociedad. Han tenido conquistas destacables e inspiradoras, han dado lecciones de humanidad y resiliencia. Ellos también se han cuestionado su lugar en el mundo, exigido sus derechos y de paso han venido tratando de educar a la gente en algo tan básico como el respeto. Han llegado a explicar porqué no encajan en las categorías rígidas tradicionales, porqué no tienen que hacerlo y porqué no es problema de nadie que lo hagan o no. Ya que sus decisiones son tan personales como las de cualquier otra persona y sus derechos ciudadanos no deben ser sujeto de elección popular. 


En resumen, gran parte de la ciudadanía ha reflexionado sobre su existencia. De hecho, estas luchas están asociadas con el ser minorías, e incluso ha habido otros movimientos como afrodescendientes, indígenas, campesinos, etc. que también han salido a las calles a exigir sus derechos y han reinventado sus identidades al mundo de hoy. Podría decirse que lo hemos hecho por necesidad, pero en el caso del feminismo, más allá de eso, como mujeres, independientemente de pertenecer o no a una minoría étnica, somos la mitad de la población mundial. Claramente, minoría no somos. Entonces, la pregunta que me surge es ¿qué han reflexionado los hombres? 


Si bien es importante que las mujeres nos replanteemos nuestro rol como tal, es fundamental que los hombres también lo hagan. Es determinante que reflexionen qué tipo de ciudadanos son, re-evaluar los estándares de las sociedades machistas y evaluar si quieren reproducir esos modelos de violencia contra la mujer. Al menos, que sean conscientes que esa violencia existe y no es un cuento de las feministas. Los hombres no han tenido la necesidad, pero sí podrían tener el interés de hacer un ejercicio retrospectivo y cuestionar lo que quieren, buscan y hacia dónde van. 


En principio, porque hoy en día viven en sociedades diferentes a las de sus abuelos, entonces, cuando entran a exigir conductas de sus compañeras similares a las que escuchan que tenían sus abuelas se crea un conflicto. Y sin criticar a las abuelas, porque era otra época, las mujeres de hoy no estamos dispuestas a relegarnos al hogar y los niños porque los hombres así lo demandan. Las mujeres que se dedican a sus hijos y sus familias de manera exclusiva lo hacen porque así lo quieren, no porque es para lo que nacieron y/o sirven. En ningún momento eso debería poner a la mujer a merced del hombre como ha venido siendo. De manera que sí, es muy importante que los hombres piensen cuáles son sus expectativas de la vida en pareja, qué tareas pueden tomar en la convivencia, el hogar y la crianza. Qué tipos de padres quieren ser, qué les enseñarían a sus hijos, y sin duda, contribuir a crear un mundo donde les gustaría que sus hijas crecieran. Eso es lo que nosotras hemos venido haciendo, y aunque no ha sido fácil, hemos avanzado hasta el punto donde muchos de ustedes han visto la necesidad de adaptarse. 


¡Los hombres no son ajenos a estas luchas! Como la otra mitad de la población mundial, es un tema que les afecta tanto, como a nosotras sus decisiones y posturas. Los continuos abusos y la violencia contra la mujer nos han abierto los ojos, nos ha hecho más fuertes y, sobre todo, más activas y menos indulgentes. Los hombres han jugado un rol en ejercer violencia y aprovecharse del poder que les otorga la estructura social, cada vez son menos caballeros los que toman esa ventaja, hay que reconocerlo, pero en términos generales las mujeres hemos sufrido, generalmente, a manos suyas. 


Eso solo recalca la urgencia de replantearse la masculinidad, y de paso van a poder entender mejor las luchas del feminismo. Aclaro que esto no es un ataque, es una reflexión que los invita a cuestionarse a sí mismos. Porque si deciden aceptar el ejercicio se van a dar cuenta que no todos piensan igual, que no hay una sola respuesta válida, que se deben respetar diferentes puntos de vista y que hay cientos de terceros que tienen una opinión sobre su opinión. Encontrarán en esta conversación que hay hombres agresivos que sí tratan a las mujeres como menos porque fundamentan su identidad en la fuerza... Y encontrarán que no son preguntas a las que se llega a un consenso de la noche a la mañana. Entenderán por qué no estamos de acuerdo con muchos de sus homólogos masculinos y no se van a ver atrapados en la ola feminista que hasta ahora comienza. Porque como mujeres más críticas buscamos hombres capaces de ser compañeros, no de discurso, sino de acción. Ya no nos conformamos, nos preocupa tanto ser grandes mujeres como estar acompañadas de grandes hombres. Si les interesa el ejercicio pueden empezar por preguntarse: ¿Qué es ser hombre? ¿Cómo se porta un hombre? ¿y todos son así? ¡Ah! Pero ¿el más hombre no es el más “macho”? ¿el más grande y el más peludo? ¿los hombres lloran? ¿no se supone que los hombres tienen que sostener el hogar?  Entonces, ¿por qué cuentan con el sueldo de la esposa para tener mejores condiciones de vida? ¿los hombres son padres cariñosos? ¿con qué se cuestiona la hombría de un hombre? ¿cómo definirían un hombre exitoso? ¿qué es un buen esposo? ¿les afecta que ella gane más que ustedes? ¿debería afectarles? Ahora coméntenlo con un amigo y comparen qué piensan, o si se sienten incómodos de preguntarle esto a otro hombre… ¿de dónde viene esa incomodidad?  


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