Haití: el Símil de las que Han Tratado de ser Invisibilizadas por el Sistema Neoliberal y Patriarcal

June 9, 2019
Artículo
por:
Foto: Zach Vessels

En América Latina y el Caribe desde hace un buen tiempo se está presenciando un delicado proceso de transformación social, político y económico, especialmente, en algunas naciones de la región las cuales fueron descolonizadas en el siglo XX, que tras haber quedado desestabilizadas política, social, y económicamente y el no haber logrado instaurar Estados sólidos; hoy más que nunca se han visto enormemente perjudicadas y se han profundizado más sus problemáticas, que al pensar en alguna una salida o solución sin grandes consecuencias, se torna difícil de ver alguna. Situaciones como ésta a nivel global y particular en América Latina y el Caribe nos lleva a cuestionarnos y decir: ¿cuál es el camino que se viene para nuestras sociedades de la región?.

Lo anterior, porque a parte de todo nuestro contexto histórico como latinoamérica y el caribe (proceso de colonización, procesos de dictaduras, población indígena, procesos de descolonización, entre otros), hoy en el año 2019 estamos siendo testigos de cómo algunos derechos sociales, políticos y humanos que fueron alcanzados, y obtenidos tras varios mecanismos de luchas están siendo trastocados y transformados perjudicando enormemente a los avances en materia de políticas sociales, derechos humanos, respeto a la diversidad, trabajos en pro de disminuir la desigualdad de género, pobreza y entre tantos otros temas que ha costado trabajar acá en la región del sur y central. Ahora bien, dentro de todo este panorama lo que es más delicado y que gracias a la interconectividad de la que somos parte, nos percatamos que algunas naciones de América Latina y el Caribe todavía ser sujeto de derecho o contar con garantías básicas de subsistencia es un sueño a años luz. Como ejemplo muy general: en algunos países la educación primaria y secundaria es obligatoria, y en otros países como Haití estamos hablando que más del 80% de la población es analfabeta, en algunas naciones estamos discutiendo sobre la legalización del aborto y en Haití todavía es problemática el casamiento de las menores de edad con hombres mayores de edad, así suma y sigue.

En el presente, la preocupación y ayuda a nivel internacional está enfocada en Venezuela, nación que como todos sabemos está viviendo una crisis de proporciones: altos niveles de migración, desnutrición, inflación y violencia producto de las manifestaciones (por mencionar algunas problemáticas), pero lamentablemente Venezuela no es el único país que se encuentra en crisis. Haití, es uno de los países más pobres de América Latina y el Caribe; actualmente es una de las naciones con más bajos niveles en cuanto al ingreso per cápita, cuenta con uno de los niveles de índice de desarrollo humano más bajos poniendo como ejemplo que España cuenta con 0,88 puntos ubicándose en el puesto 26 del ranking y Haití cuenta con un índice de 0,49 puntos ubicándose en el puesto 168 del ranking. A la fecha la esperanza de vida de los habitantes haitianos y haitianas es de 63 años promedio y se ubica como una de las naciones con mayor desigualdad de género ubicándose en el puesto 103 del ranking y desigualdad que se ha ido profundizando desde el terremoto del año 2010. En la misma sintonía, se destaca que el 42% de las familias haitianas es encabeza por una mujer y además la tasa de fertilidad promedio es de 3,1 hijos, y como último dato desde el año 2015 el Congreso Haitiano ha tenido frenado todo posible avance en materias legislativas relacionadas con desigualdad de género.

Tal país está atravesando una de las crisis más complicadas a nivel social, político y económico, hecho que se viene arrastrando hace cuatro décadas y explota por el no cumplimiento de las expectativas generadas por el actual Presidente Jovenel Moises, quien había prometido una superación de las condiciones sociales, políticas y económicas del país, y además se ha visto envuelto en denuncias por corrupción debido a la supuesta malversación de los fondos de la empresa Petrocaribe, acuerdo que se mantiene con Venezuela quien le suministra actualmente petróleo a Haití. Crisis alarmante donde más de la mitad de los habitantes en Haití (actualmente la población es de 10.700.000 de personas), sobrevive con 2 dólares diarios, una tasa de desempleo del 41% y en donde dos tercios de la población tiene empleos informales. País que está presenciado altos niveles de violencia producto de las protestas y represión por parte del Gobierno, en donde sectores religiosos (católicos y protestantes), han solicitado algún corredor de ayuda humanitaria para calmar en algo el conflicto. Hoy Haití se carece de comida, de agua, de medicina (de cada 1000 nacimientos de bebés haitianos o haitianas, 52,2% fallece), pero tristemente Haití no es de la incumbencia de nadie.

Pero tras mencionar algunos datos de lo que vive actualmente el país: ¿A quién le interesa Haití?, ¿Alguien está organizando algún envío de ayuda humanitaria a la comunidad haitiana?, ¿O es que por el sólo hecho de que algunos organismos internacionales se hayan retirado de la zona, significa que Haití superó su crisis humanitaria?, ¿Haití es sólo un trabajo de los organismos internacionales?.

Haití no cuenta con grandes recursos naturales: petróleo, gas, oro, cobre, litio y de lo que tiene, en la actualidad, están siendo explotados por empresas estadounidenses y canadienses, que debido a la pobre legislación con la que cuenta este país no es mucha la retribución que tiene debido a esta explotación, y tampoco hay un cuidado de las tierras en Haití, ya que cualquiera puede ser dueño de alguna propiedad. Por ende, Haití no es del atractivo de nadie y lamentablemente no está presenciando una dictadura de izquierda, ya que el Presidente actual pertenece a las filas del Partido Haitiano Tét Kale, de centroderecha y defensor del neoliberalismo. Lo que para la comunidad internacional y para las grandes potencias no lo convierte en una amenaza al sistema al cual haya que intervenir, y realizar una cruzada de ayuda humanitaria, algo por lo cual haya que generar presión y que por medio de las relaciones diplomáticas distintos países armen un gran plan. Entonces: ¿Haití no tiene derecho a contar y reclamar sus derechos humanos?, ¿O es culpa de Haití el no contar con un gobierno de izquierda y no ser el centro de la mirada también?, ¿Hoy todo se define en términos de izquierda o derecha?, ¿Y la dignidad que?

Me pasa algo bien particular con Haití, quizás es una sinonimia muy extrema y que para algunas o algunos puede que no tenga el mayor de los sentidos, pero que trataré de explicar bien el porque establezco esta similitud. Para mi Haití en su accionar y forma de hacerse notar es semejanza de la lucha que hemos dado las mujeres. Para mi Haití en su accionar es semejanza de la lucha que hemos dado para vivir tranquilamente desde la diversidad. ¿Por qué lo manifiesto así?: Porque nosotras las mujeres desde distintos frentes y al igual que esta nación, hemos dado una larga lucha para ser consideradas como sujetos de derechos, de ser escuchadas y no ser ampliamente discriminadas por ser mujer o en el caso de Haití por ser un país pobre. Hoy en día esta pelea se ha seguido dando y más fuerte que nunca, para doblar el brazo y dejar en claro que somos libre en pensamiento y acción, y que no debemos crecer bajo ciertas normas políticas, económicas y sociales. Hoy también damos la lucha desde la diversidad y de generar conciencia en las distintas comunidades de que el binarismo no es la única forma de vivir la vida o de experimentarla. Hoy seguimos alzando la voz y tratando de ser parte de distintas instancias, porque si nos callamos y no nos hacemos notar podemos caer en el olvido y volver a décadas atrás en que éramos personas sin derechos.

Hoy Haití, en cierta forma, vive lo mismo. Cada tanto tenemos que volver a buscar el mecanismo para advertir a la comunidad internacional de qué está pasando en este lugar y que como Haití también hay tantos otros países que pueden estar experimentando lo mismo, países que no son considerados como tales y personas que no son tomadas en cuenta en su calidad de humano, porque según esta lógica racional y medible estas sociedades no caben en las lecturas del sistema en el cual estamos inmersos, ya que unas de las soluciones sería empezar a considerar a todas y todos como sujetos de derechos, como humanos.

Con tal situación que vive la comunidad haitiana presenciamos cómo la comunidad internacional que sustenta fuertemente la estructura neoliberal y patriarcal selecciona qué acontecimientos son dignos de dar atención y como algunas personas sí pueden ser consideradas como sujetos de derechos.

Tibiamente Haití es mencionado en los distintos medios de comunicación, pocos sabemos qué es lo que pasa realmente en Haití y para enterarnos, y remover en algo a la sociedad, tenemos que volver a recolectar algunos datos estadísticos para impresionar y llamar la atención de qué es lo que sucede para ayudar a que su voz sea escuchada y no se invisibilice a esta nación que está clamando ayuda y ser considerado como tal.

Christine Delphy, parafraseando un poco, ella mencionaba que de la única forma de que nos demos cuenta de la opresión que vivimos personalmente y la que viven otros, es que nosotros mismos hayamos experimentado algo de esa opresión. Quizás eso pasa cuando nos atrevemos a recordar lo que vive Haití y cuando trato de realizar esta similitud con nosotras las mujeres, porque en conjunto y por distintos caminos hemos tenido que estar siempre luchando para ser escuchadas y escuchados, y tratando de explicar al mundo porque nuestras peticiones son de importancia internacional, y del porqué debemos ser considerados cuando la comunidad internacional nos trata de invisibilizar, de hacer callar haciendo creer que nuestro llamado no es de importancia para esta estructura social, económica y política. Nadie dice que nos olvidemos del resto mundo y solo nos aboquemos en lo que que a unas o unos pocos nos parece digno de ser atendido, sino que se trata de ser justos y quizás de ver el trasfondo de lo todo lo que sucede, y comprender que como Haití hay muchos otros casos que merecen ser tratados y discutidos internacionalmente.

Después de escribir una se sigue preguntando: ¿Para quienes son los derechos humanos?, ¿Acaso tienen nombres y apellidos?, ¿Sólo algunos tienen derecho a vivir y seguir soñando una vida digna?. Hemos sido las mujeres, hoy es Haití y mañana ¿qué?

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Referencias bibliográficas

UNICEF

OIT

Haití: el Símil de las que Han Tratado de ser Invisibilizadas por el Sistema Neoliberal y Patriarcal

March 30, 2019
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Foto: Zach Vessels

En América Latina y el Caribe desde hace un buen tiempo se está presenciando un delicado proceso de transformación social, político y económico, especialmente, en algunas naciones de la región las cuales fueron descolonizadas en el siglo XX, que tras haber quedado desestabilizadas política, social, y económicamente y el no haber logrado instaurar Estados sólidos; hoy más que nunca se han visto enormemente perjudicadas y se han profundizado más sus problemáticas, que al pensar en alguna una salida o solución sin grandes consecuencias, se torna difícil de ver alguna. Situaciones como ésta a nivel global y particular en América Latina y el Caribe nos lleva a cuestionarnos y decir: ¿cuál es el camino que se viene para nuestras sociedades de la región?.

Lo anterior, porque a parte de todo nuestro contexto histórico como latinoamérica y el caribe (proceso de colonización, procesos de dictaduras, población indígena, procesos de descolonización, entre otros), hoy en el año 2019 estamos siendo testigos de cómo algunos derechos sociales, políticos y humanos que fueron alcanzados, y obtenidos tras varios mecanismos de luchas están siendo trastocados y transformados perjudicando enormemente a los avances en materia de políticas sociales, derechos humanos, respeto a la diversidad, trabajos en pro de disminuir la desigualdad de género, pobreza y entre tantos otros temas que ha costado trabajar acá en la región del sur y central. Ahora bien, dentro de todo este panorama lo que es más delicado y que gracias a la interconectividad de la que somos parte, nos percatamos que algunas naciones de América Latina y el Caribe todavía ser sujeto de derecho o contar con garantías básicas de subsistencia es un sueño a años luz. Como ejemplo muy general: en algunos países la educación primaria y secundaria es obligatoria, y en otros países como Haití estamos hablando que más del 80% de la población es analfabeta, en algunas naciones estamos discutiendo sobre la legalización del aborto y en Haití todavía es problemática el casamiento de las menores de edad con hombres mayores de edad, así suma y sigue.

En el presente, la preocupación y ayuda a nivel internacional está enfocada en Venezuela, nación que como todos sabemos está viviendo una crisis de proporciones: altos niveles de migración, desnutrición, inflación y violencia producto de las manifestaciones (por mencionar algunas problemáticas), pero lamentablemente Venezuela no es el único país que se encuentra en crisis. Haití, es uno de los países más pobres de América Latina y el Caribe; actualmente es una de las naciones con más bajos niveles en cuanto al ingreso per cápita, cuenta con uno de los niveles de índice de desarrollo humano más bajos poniendo como ejemplo que España cuenta con 0,88 puntos ubicándose en el puesto 26 del ranking y Haití cuenta con un índice de 0,49 puntos ubicándose en el puesto 168 del ranking. A la fecha la esperanza de vida de los habitantes haitianos y haitianas es de 63 años promedio y se ubica como una de las naciones con mayor desigualdad de género ubicándose en el puesto 103 del ranking y desigualdad que se ha ido profundizando desde el terremoto del año 2010. En la misma sintonía, se destaca que el 42% de las familias haitianas es encabeza por una mujer y además la tasa de fertilidad promedio es de 3,1 hijos, y como último dato desde el año 2015 el Congreso Haitiano ha tenido frenado todo posible avance en materias legislativas relacionadas con desigualdad de género.

Tal país está atravesando una de las crisis más complicadas a nivel social, político y económico, hecho que se viene arrastrando hace cuatro décadas y explota por el no cumplimiento de las expectativas generadas por el actual Presidente Jovenel Moises, quien había prometido una superación de las condiciones sociales, políticas y económicas del país, y además se ha visto envuelto en denuncias por corrupción debido a la supuesta malversación de los fondos de la empresa Petrocaribe, acuerdo que se mantiene con Venezuela quien le suministra actualmente petróleo a Haití. Crisis alarmante donde más de la mitad de los habitantes en Haití (actualmente la población es de 10.700.000 de personas), sobrevive con 2 dólares diarios, una tasa de desempleo del 41% y en donde dos tercios de la población tiene empleos informales. País que está presenciado altos niveles de violencia producto de las protestas y represión por parte del Gobierno, en donde sectores religiosos (católicos y protestantes), han solicitado algún corredor de ayuda humanitaria para calmar en algo el conflicto. Hoy Haití se carece de comida, de agua, de medicina (de cada 1000 nacimientos de bebés haitianos o haitianas, 52,2% fallece), pero tristemente Haití no es de la incumbencia de nadie.

Pero tras mencionar algunos datos de lo que vive actualmente el país: ¿A quién le interesa Haití?, ¿Alguien está organizando algún envío de ayuda humanitaria a la comunidad haitiana?, ¿O es que por el sólo hecho de que algunos organismos internacionales se hayan retirado de la zona, significa que Haití superó su crisis humanitaria?, ¿Haití es sólo un trabajo de los organismos internacionales?.

Haití no cuenta con grandes recursos naturales: petróleo, gas, oro, cobre, litio y de lo que tiene, en la actualidad, están siendo explotados por empresas estadounidenses y canadienses, que debido a la pobre legislación con la que cuenta este país no es mucha la retribución que tiene debido a esta explotación, y tampoco hay un cuidado de las tierras en Haití, ya que cualquiera puede ser dueño de alguna propiedad. Por ende, Haití no es del atractivo de nadie y lamentablemente no está presenciando una dictadura de izquierda, ya que el Presidente actual pertenece a las filas del Partido Haitiano Tét Kale, de centroderecha y defensor del neoliberalismo. Lo que para la comunidad internacional y para las grandes potencias no lo convierte en una amenaza al sistema al cual haya que intervenir, y realizar una cruzada de ayuda humanitaria, algo por lo cual haya que generar presión y que por medio de las relaciones diplomáticas distintos países armen un gran plan. Entonces: ¿Haití no tiene derecho a contar y reclamar sus derechos humanos?, ¿O es culpa de Haití el no contar con un gobierno de izquierda y no ser el centro de la mirada también?, ¿Hoy todo se define en términos de izquierda o derecha?, ¿Y la dignidad que?

Me pasa algo bien particular con Haití, quizás es una sinonimia muy extrema y que para algunas o algunos puede que no tenga el mayor de los sentidos, pero que trataré de explicar bien el porque establezco esta similitud. Para mi Haití en su accionar y forma de hacerse notar es semejanza de la lucha que hemos dado las mujeres. Para mi Haití en su accionar es semejanza de la lucha que hemos dado para vivir tranquilamente desde la diversidad. ¿Por qué lo manifiesto así?: Porque nosotras las mujeres desde distintos frentes y al igual que esta nación, hemos dado una larga lucha para ser consideradas como sujetos de derechos, de ser escuchadas y no ser ampliamente discriminadas por ser mujer o en el caso de Haití por ser un país pobre. Hoy en día esta pelea se ha seguido dando y más fuerte que nunca, para doblar el brazo y dejar en claro que somos libre en pensamiento y acción, y que no debemos crecer bajo ciertas normas políticas, económicas y sociales. Hoy también damos la lucha desde la diversidad y de generar conciencia en las distintas comunidades de que el binarismo no es la única forma de vivir la vida o de experimentarla. Hoy seguimos alzando la voz y tratando de ser parte de distintas instancias, porque si nos callamos y no nos hacemos notar podemos caer en el olvido y volver a décadas atrás en que éramos personas sin derechos.

Hoy Haití, en cierta forma, vive lo mismo. Cada tanto tenemos que volver a buscar el mecanismo para advertir a la comunidad internacional de qué está pasando en este lugar y que como Haití también hay tantos otros países que pueden estar experimentando lo mismo, países que no son considerados como tales y personas que no son tomadas en cuenta en su calidad de humano, porque según esta lógica racional y medible estas sociedades no caben en las lecturas del sistema en el cual estamos inmersos, ya que unas de las soluciones sería empezar a considerar a todas y todos como sujetos de derechos, como humanos.

Con tal situación que vive la comunidad haitiana presenciamos cómo la comunidad internacional que sustenta fuertemente la estructura neoliberal y patriarcal selecciona qué acontecimientos son dignos de dar atención y como algunas personas sí pueden ser consideradas como sujetos de derechos.

Tibiamente Haití es mencionado en los distintos medios de comunicación, pocos sabemos qué es lo que pasa realmente en Haití y para enterarnos, y remover en algo a la sociedad, tenemos que volver a recolectar algunos datos estadísticos para impresionar y llamar la atención de qué es lo que sucede para ayudar a que su voz sea escuchada y no se invisibilice a esta nación que está clamando ayuda y ser considerado como tal.

Christine Delphy, parafraseando un poco, ella mencionaba que de la única forma de que nos demos cuenta de la opresión que vivimos personalmente y la que viven otros, es que nosotros mismos hayamos experimentado algo de esa opresión. Quizás eso pasa cuando nos atrevemos a recordar lo que vive Haití y cuando trato de realizar esta similitud con nosotras las mujeres, porque en conjunto y por distintos caminos hemos tenido que estar siempre luchando para ser escuchadas y escuchados, y tratando de explicar al mundo porque nuestras peticiones son de importancia internacional, y del porqué debemos ser considerados cuando la comunidad internacional nos trata de invisibilizar, de hacer callar haciendo creer que nuestro llamado no es de importancia para esta estructura social, económica y política. Nadie dice que nos olvidemos del resto mundo y solo nos aboquemos en lo que que a unas o unos pocos nos parece digno de ser atendido, sino que se trata de ser justos y quizás de ver el trasfondo de lo todo lo que sucede, y comprender que como Haití hay muchos otros casos que merecen ser tratados y discutidos internacionalmente.

Después de escribir una se sigue preguntando: ¿Para quienes son los derechos humanos?, ¿Acaso tienen nombres y apellidos?, ¿Sólo algunos tienen derecho a vivir y seguir soñando una vida digna?. Hemos sido las mujeres, hoy es Haití y mañana ¿qué?

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Referencias bibliográficas

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OIT

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