Las Ex Combatientes: Arrojadas a la Guerra, Comprometidas con la Paz, y Aturdidas por el Acontecer

October 9, 2019
Columna
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“De los brazos de su madre

A los brazos de la Guerra

Solo conoció la violencia

Huesos y olor a muerte

Desde la Trinchera soñó

Con una vida diferente

Amar, respirar con libertad

Arrojarse a la PAZ”

 

ARROJADAS A LA GUERRA

 

La guerra es la expresión más miserable de las relaciones humanas, en ella solo puede aflorar sentimientos como el miedo, la zozobra y el dolor. Muchas de las mujeres que un día hicieron parte de las filas de algún grupo armado, fueron arrojadas a la guerra abruptamente, algunas reclutadas desde niñas, otras no conocieron otra forma de vivir, y otras más cayeron en las redes bélicas huyendo de la violencia de sus propios hogares.

Las combatientes, señaladas de victimarias, también fueron en su mayoría víctimas del conflicto, sufrieron todo tipo de violencias en su esfera psicológica, física y sexual; es aterradoramente fácil juzgar a estas mujeres y estigmatizar su condición, pero debería ser más sencillo comprender que son mujeres madres, hermanas, esposas, que tuvieron que vivir una serie de crueles circunstancias en medio de un escenario hostil. 

En las filas de los grupos armados al margen de la ley, estas mujeres fueron generalmente esclavizadas de forma sexual y doméstica, expuestas al maltrato y obligadas al aborto. Su categorización de victimarias es casi un contrasentido: Ellas no fueron quienes hicieron la guerra, sino quienes la soportaron, en su mayoría los hombres de la guerra fueron y son los protagonistas de toda clase de violaciones a los Derechos Humanos e infracciones al Derecho Internacional Humanitario. 

Sin desconocer la convicción moral y política de algunas mujeres de la guerra, la realidad es que una gran mayoría de ellas ingresaron a las filas a través de engaños y promesas que terminaron atrapandolas sin vuelta atrás. Su arrojamiento fue brutal, una realidad transformada en un entorno selvático circundado de violencia patriarcal. Muchos de estos casos de farianas que sufrieron abusos y abortos obligados se encuentran hoy en la Jurisdicción Especial para la Paz, las narraciones de violaciones a estas mujeres son escalofriantes.

Luego de la firma del acuerdo, las farianas dieron un paso valiente hacia la reincorporación a la vida social, con todo y sus temores, se comprometieron con la Paz. Sin embargo, la sociedad siempre tan manipulable ha vuelto a caer en la trampa de la manipulación discursiva  que conlleva a la estigmatización y la intolerancia, elementos que  obligan al arrojamiento de la guerra.

 

COMPROMETIDAS CON LA PAZ

 

La paz una palabra a veces tan utópica, tan distante, tan política, es un sueño para estas mujeres que hoy dejaron la guerra, salir de ella, es un acto de valentía y compromiso con la paz. Cuánta falta nos hace como sociedad dimensionar el valor de esta decisión que no es nada fácil, teniendo en cuenta los obstáculos para la reincorporación a la vida civil que enfrenta en general la población de ex combatientes: El rechazo social, la estigmatización, la falta de oportunidades, las promesas incumplidas, las amenazas contra su vida y otros hechos de victimización.

Valerosas son estas mujeres que dejaron atrás una vida bélica para empezar a construir relaciones de amor y respeto, y permitirse respirar el aire libremente, amar sin condiciones, decidir sobre su maternidad, transitar a la legalidad, soñar sin restricciones, redescubrir su cuerpo como un territorio de paz, libre de violencia y discriminación. 

Estas mujeres comprometidas con la paz, transformaron su subjetividad política, a partir de luchas y reivindicaciones, ganaron espacios políticos resultado de sus incansables resistencias. Su tránsito a la vida civil, aunque marcado por las dificultades también es un ejemplo de amor por la vida por encima de las heridas físicas y psicológicas de la guerra. 

El camino hacia la paz permitió también la configuración de un feminismo insurgente, que se plasmó de manera transversal en el acuerdo de paz; es de gran valor la mirada feminista de mujeres que por largo tiempo estuvieron sometidas al patriarcalismo de las FARC – EP y que fueron ganando espacios de participación política en el tránsito de la guerra a la paz.

Hoy las ex combatientes, son un símbolo de esperanza, un ejemplo de lucha por salir de la violencia. Ellas, las que un día fueron arrojadas a la guerra hoy abrazan la paz. Sin embargo, en la actualidad estas mujeres corren un grave riesgo en medio de un proceso de paz amenazado por diferentes factores y de una sociedad que está lejos de comprender la grandeza de dar un paso fuera del conflicto armado.

ATURDIDAS POR EL ACONTECER

El proceso de paz representó en su momento una esperanza de cambio que hoy da un giro inesperado, cuando muchos y muchas esperábamos la preparación para todo lo que representa el posconflicto: Reconstrucción del tejido social, reconciliación, oportunidad, desarrollo social, construcción de paz y ciudadanía, disminución de la criminalidad, fuimos sorprendidos y sorprendidas con una guerra latente que regresa con mayor fuerza.

Una guerra que desdibuja el posconflicto y pone en altísimo riesgo a la población de ex combatientes entre ellas las mujeres farianas que le apostaron a la Paz. Esta situación se agrava con el asesinato sistemático de líderes y lideresas sociales, el reclutamiento ilegal para los nuevos grupos armados que se configuran territorialmente y los ataques permanentes al proceso de paz.

Aturdidas y aturdidos por el acontecer amanecieron las mujeres y hombres que salieron de la guerra, ante la noticia de Iván Márquez y Santrich  ex jefes guerrilleros, del regreso a las armas, su anuncio fue un golpe directo al corazón de quienes cambiaron la artillería por un saco de sueños de una vida diferente. Que difícil situación enfrentan los y las ex combatientes, el panorama no puede ser más preocupante: Una sociedad estigmatizadora que tal vez nunca estuvo preparada para la PAZ, el rearme de algunos grupos y la configuración de otros que amenazan los sueños de quienes se despidieron de la guerra, un cúmulo de promesas incumplidas que derivan en el riesgo de victimización y reincidencia de esta población.

En el último informe de alertas tempranas emitido por la Defensoría del Pueblo # 035 de 2019 acerca del riesgo electoral, se alarma al Gobierno Nacional sobre la situación de los y las ex combatientes y el partido de las FARC, hasta el momento y luego de la firma del acuerdo van 149 ex combatientes asesinados y asesinadas. (Esto la cifra que se conoce). No es posible que esta población que dio un gran paso hacia la construcción de la paz, sea en la actualidad blanco de diferentes actores con interés en la continuación de los ciclos de violencia.

Es muy doloroso ver el miedo en los ojos de los y las ex combatientes, su decisión de dejar las armas incomoda a ciertas esferas de poder, situación que amenaza directamente su vida, integridad, seguridad y libertad. La sociedad tan fácilmente manipulable está sufriendo hoy el costo de sus decisiones políticas. El regreso al infierno de la Guerra es inminente, aunque muchos y muchas pretendan señalar que jamás salimos de ella, lo cierto es que hoy agoniza la promesa de paz. Lo único que queda es no abandonar la esperanza y acompañar a quienes con valentía dieron sendos pasos fuera de la guerra. 

Es hora de examinarnos como sociedad, tenemos una deuda pendiente con el mundo ¿Qué nos pasa? Acostumbrados tanto a la violencia que el sueño de paz se desvaneció con facilidad, y lo peor permeados de conflictividad inimaginable, odio, indiferencia, hostilidad, son condiciones que nos hacen culpables de los acontecimientos del momento. Aterra la manera en que socialmente se estigmatiza a los y las excombatientes, la crueldad de los señalamientos, el desconocimiento del valor de estos hombres y mujeres para decirle NO a la guerra. 

Las Ex Combatientes: Arrojadas a la Guerra, Comprometidas con la Paz, y Aturdidas por el Acontecer

September 30, 2019
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“De los brazos de su madre

A los brazos de la Guerra

Solo conoció la violencia

Huesos y olor a muerte

Desde la Trinchera soñó

Con una vida diferente

Amar, respirar con libertad

Arrojarse a la PAZ”

 

ARROJADAS A LA GUERRA

 

La guerra es la expresión más miserable de las relaciones humanas, en ella solo puede aflorar sentimientos como el miedo, la zozobra y el dolor. Muchas de las mujeres que un día hicieron parte de las filas de algún grupo armado, fueron arrojadas a la guerra abruptamente, algunas reclutadas desde niñas, otras no conocieron otra forma de vivir, y otras más cayeron en las redes bélicas huyendo de la violencia de sus propios hogares.

Las combatientes, señaladas de victimarias, también fueron en su mayoría víctimas del conflicto, sufrieron todo tipo de violencias en su esfera psicológica, física y sexual; es aterradoramente fácil juzgar a estas mujeres y estigmatizar su condición, pero debería ser más sencillo comprender que son mujeres madres, hermanas, esposas, que tuvieron que vivir una serie de crueles circunstancias en medio de un escenario hostil. 

En las filas de los grupos armados al margen de la ley, estas mujeres fueron generalmente esclavizadas de forma sexual y doméstica, expuestas al maltrato y obligadas al aborto. Su categorización de victimarias es casi un contrasentido: Ellas no fueron quienes hicieron la guerra, sino quienes la soportaron, en su mayoría los hombres de la guerra fueron y son los protagonistas de toda clase de violaciones a los Derechos Humanos e infracciones al Derecho Internacional Humanitario. 

Sin desconocer la convicción moral y política de algunas mujeres de la guerra, la realidad es que una gran mayoría de ellas ingresaron a las filas a través de engaños y promesas que terminaron atrapandolas sin vuelta atrás. Su arrojamiento fue brutal, una realidad transformada en un entorno selvático circundado de violencia patriarcal. Muchos de estos casos de farianas que sufrieron abusos y abortos obligados se encuentran hoy en la Jurisdicción Especial para la Paz, las narraciones de violaciones a estas mujeres son escalofriantes.

Luego de la firma del acuerdo, las farianas dieron un paso valiente hacia la reincorporación a la vida social, con todo y sus temores, se comprometieron con la Paz. Sin embargo, la sociedad siempre tan manipulable ha vuelto a caer en la trampa de la manipulación discursiva  que conlleva a la estigmatización y la intolerancia, elementos que  obligan al arrojamiento de la guerra.

 

COMPROMETIDAS CON LA PAZ

 

La paz una palabra a veces tan utópica, tan distante, tan política, es un sueño para estas mujeres que hoy dejaron la guerra, salir de ella, es un acto de valentía y compromiso con la paz. Cuánta falta nos hace como sociedad dimensionar el valor de esta decisión que no es nada fácil, teniendo en cuenta los obstáculos para la reincorporación a la vida civil que enfrenta en general la población de ex combatientes: El rechazo social, la estigmatización, la falta de oportunidades, las promesas incumplidas, las amenazas contra su vida y otros hechos de victimización.

Valerosas son estas mujeres que dejaron atrás una vida bélica para empezar a construir relaciones de amor y respeto, y permitirse respirar el aire libremente, amar sin condiciones, decidir sobre su maternidad, transitar a la legalidad, soñar sin restricciones, redescubrir su cuerpo como un territorio de paz, libre de violencia y discriminación. 

Estas mujeres comprometidas con la paz, transformaron su subjetividad política, a partir de luchas y reivindicaciones, ganaron espacios políticos resultado de sus incansables resistencias. Su tránsito a la vida civil, aunque marcado por las dificultades también es un ejemplo de amor por la vida por encima de las heridas físicas y psicológicas de la guerra. 

El camino hacia la paz permitió también la configuración de un feminismo insurgente, que se plasmó de manera transversal en el acuerdo de paz; es de gran valor la mirada feminista de mujeres que por largo tiempo estuvieron sometidas al patriarcalismo de las FARC – EP y que fueron ganando espacios de participación política en el tránsito de la guerra a la paz.

Hoy las ex combatientes, son un símbolo de esperanza, un ejemplo de lucha por salir de la violencia. Ellas, las que un día fueron arrojadas a la guerra hoy abrazan la paz. Sin embargo, en la actualidad estas mujeres corren un grave riesgo en medio de un proceso de paz amenazado por diferentes factores y de una sociedad que está lejos de comprender la grandeza de dar un paso fuera del conflicto armado.

ATURDIDAS POR EL ACONTECER

El proceso de paz representó en su momento una esperanza de cambio que hoy da un giro inesperado, cuando muchos y muchas esperábamos la preparación para todo lo que representa el posconflicto: Reconstrucción del tejido social, reconciliación, oportunidad, desarrollo social, construcción de paz y ciudadanía, disminución de la criminalidad, fuimos sorprendidos y sorprendidas con una guerra latente que regresa con mayor fuerza.

Una guerra que desdibuja el posconflicto y pone en altísimo riesgo a la población de ex combatientes entre ellas las mujeres farianas que le apostaron a la Paz. Esta situación se agrava con el asesinato sistemático de líderes y lideresas sociales, el reclutamiento ilegal para los nuevos grupos armados que se configuran territorialmente y los ataques permanentes al proceso de paz.

Aturdidas y aturdidos por el acontecer amanecieron las mujeres y hombres que salieron de la guerra, ante la noticia de Iván Márquez y Santrich  ex jefes guerrilleros, del regreso a las armas, su anuncio fue un golpe directo al corazón de quienes cambiaron la artillería por un saco de sueños de una vida diferente. Que difícil situación enfrentan los y las ex combatientes, el panorama no puede ser más preocupante: Una sociedad estigmatizadora que tal vez nunca estuvo preparada para la PAZ, el rearme de algunos grupos y la configuración de otros que amenazan los sueños de quienes se despidieron de la guerra, un cúmulo de promesas incumplidas que derivan en el riesgo de victimización y reincidencia de esta población.

En el último informe de alertas tempranas emitido por la Defensoría del Pueblo # 035 de 2019 acerca del riesgo electoral, se alarma al Gobierno Nacional sobre la situación de los y las ex combatientes y el partido de las FARC, hasta el momento y luego de la firma del acuerdo van 149 ex combatientes asesinados y asesinadas. (Esto la cifra que se conoce). No es posible que esta población que dio un gran paso hacia la construcción de la paz, sea en la actualidad blanco de diferentes actores con interés en la continuación de los ciclos de violencia.

Es muy doloroso ver el miedo en los ojos de los y las ex combatientes, su decisión de dejar las armas incomoda a ciertas esferas de poder, situación que amenaza directamente su vida, integridad, seguridad y libertad. La sociedad tan fácilmente manipulable está sufriendo hoy el costo de sus decisiones políticas. El regreso al infierno de la Guerra es inminente, aunque muchos y muchas pretendan señalar que jamás salimos de ella, lo cierto es que hoy agoniza la promesa de paz. Lo único que queda es no abandonar la esperanza y acompañar a quienes con valentía dieron sendos pasos fuera de la guerra. 

Es hora de examinarnos como sociedad, tenemos una deuda pendiente con el mundo ¿Qué nos pasa? Acostumbrados tanto a la violencia que el sueño de paz se desvaneció con facilidad, y lo peor permeados de conflictividad inimaginable, odio, indiferencia, hostilidad, son condiciones que nos hacen culpables de los acontecimientos del momento. Aterra la manera en que socialmente se estigmatiza a los y las excombatientes, la crueldad de los señalamientos, el desconocimiento del valor de estos hombres y mujeres para decirle NO a la guerra. 

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