Los Cementerios de la Vergüenza: El Llanto de Ecce Homo

April 30, 2020
Columna
por:
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Ignacio Amenábar
“Ecce-Homo
Este es el hombre sacrificado
Al que lloraron las mujeres
¡Madre he aquí a tu hijo!Este es el hombre
Que camina hacia la muerte
Dios mío ¿Por qué me has abandonado?
Este es el hombre que se pregunta:
¿Por qué llegamos a ser lo que somos?
¡Perdónalos por que no saben lo que hacen!
Este es el hombre que espera a su madre
Hoy estarás conmigo en el paraíso”

ECCE-HOMO

Esta columna se basa en la expresión latina Ecce Homo que significa “Este es el hombre”, palabras pronunciadas por Poncio Pilato cuando entregó a Jesús a una multitud con sed de sangre, también se basa en algunos parajes de “Ecce Homo. Cómo se llega a ser lo que es”, una de las obras de Nietzsche en la que se declara mensajero del Apocalipsis, igualmente surge del hallazgo de las fosas comunes de los “falsos positivos” en los Jardines del Ecce Homo en Valledupar. Ecce Homo, es una muestra de quienes somos y quienes llegamos a ser: El reflejo de una sociedad que arrebata vidas violentamente y como Poncio Pilato se lava las manos con la indiferencia.


ECCE-HOMO: MADRE HE AQUÍ A TU HIJO

Esta es la historia de Ecce Homo, el hombre sacrificado al que lloraron las mujeres, ¡madre he aquí a tu hijo!, gritaron los cientos de cadáveres que permanecen enterrados en fosas comunes esperando a ser exhumados para darles paz a las mujeres que por tantos años los han buscado y clamado justicia, ellas, son las madres de los mal llamados “falsos positivos”

 

En esta historia de profundo dolor, Ecce Homo, resucitó una década después de que el Ejército Nacional en el Gobierno de la Seguridad Democrática enterró en el olvido a miles de muertos. Su resurrección se debe a las recientes confesiones de un militar ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), que se encargó no sólo de revivir la historia sino de abrir un nuevo capítulo: El macabro descubrimiento de los cementerios de la vergüenza a finales del año 2019. 

 

El primer descubrimiento fue en el camposanto Las Mercedes de Dabeiba, y de otros cementerios como El Presbiteriano, El Salado, Capparuccia, San José de Urama y La Balsita. Otros de estos campos santos son los Jardines del Ecce Homo en Valledupar, según información de la Fiscalía General de la Nación, allí están enterrados entre 450 y 500 jóvenes inocentes asesinados como falsas bajas del Ejército Nacional.

 

ECCE HOMO: DIOS MÍO ¿PORQUÉ ME HAS ABANDONADO?

Ecce Homo, mientras camina hacia la muerte se pregunta: Dios mío ¿Por qué me has abandonado? Este quizás fue el último pensamiento de estos jóvenes secuestrados, torturados, asesinados y desaparecidos por la fuerza pública entre los años 2006 y 2010. Y también el pensamiento constante de sus madres que emprendieron una lucha incansable contra la impunidad de estos crímenes, y la búsqueda de la Verdad,  Justicia y  Reparación.

 

Dios mío ¿Porqué me has abandonado? Se preguntaron estos jóvenes inocentes que fueron separados de sus madres para luego ser asesinados con impactos de proyectil en el pecho, la cara y la cabeza, tal y como consta en las frías confesiones de los militares que participaron de estos hechos.

 

Sus madres, también se lo preguntan ¿Por qué sus hijos fueron abandonados en esos campos santos? ¿Por qué sus vidas fueron arrebatadas con tanta violencia? ¿Por qué tarda tanta la justicia? ¿Por qué se castiga la inocencia? ¿Por qué reina la indiferencia?

 

ECCE HOMO: PERDÓNALOS POR QUE NO SABEN LO QUE HACEN

 ¿Por qué llegamos a ser lo que somos? Una sociedad acostumbrada tanto a la violencia que perdió hasta la capacidad del asombro, los cementerios de los “falsos positivos” son un hallazgo estremecedor que puede quitar hasta la respiración. No es sólo una noticia más, o una frívola estadística, tampoco el acontecimiento de momento, ni la historia que pronto se olvida. Es una huella y una herida profunda en la sociedad colombiana que revela niveles de salvajismo sin límites, violencia desquiciante.

 

¡Dios Mío, perdónalos porque no saben lo que hacen!, no saben que la indiferencia también mata, que la frialdad de las confesiones de los victimarios horroriza, no saben que las madres que claman justicia y que han llorado por más de una década su desdicha sólo quieren la atención del Estado y de la sociedad. Hay más de una forma de lavarse las manos como lo hizo Poncio Pilato.

 

!Dios Mío, perdónalos por empuñar un arma contra almas inocentes!, para aquellos que arrebatan vidas estas palabras de Nietzsche de su obra Ecce Homo. cómo se llega a ser lo que se es:


“Yo soy también, necesariamente, el hombre de la fatalidad. Pues cuando la verdad entable lucha con la mentira de milenios tendremos conmociones, un espasmo de terremotos, un desplazamiento de montañas y valles como nunca se había soñado”.


Estas palabras son un vaticinio de las ejecuciones extrajudiciales en Colombia, una verdad que conmociona, que genera espasmos, que estremece de dolor hasta las montañas. Ecce Homo representa la fatalidad de quien muere violentamente y de quien mata.


 ECCE HOMO: HOY ESTARÁS CONMIGO EN EL PARAÍSO

 Algunos de los cadáveres de los falsos positivos descubiertos en las fosas comunes han sido exhumados y entregados a sus familiares, sus madres saben que ellos podrán descansar por fin en el paraíso. En la tierra vivieron un infierno, y ahora sólo merecen tener PAZ.

 

Sus madres saben que de sus hijos sólo quedan sus roídos huesos, esos que hoy le siguen contando al mundo la verdad de un país en el que reina la cultura de la muerte. El paraíso de las Víctimas directas y sus madres no es otro que la Justicia, estos horribles crímenes no pueden quedar en la impunidad. El paraíso de la sociedad es la conciencia social, la empatía con el dolor de las víctimas, y el clamor unísono de la JUSTICIA.

 

En tiempos apocalípticos el paraíso es la bondad del corazón, la desambiguación de la maldad, el desmantelamiento de la indiferencia. 


“Odio las almas estrechas; sin bálsamo ni veneno, hechas sin nada malo, ni nada bueno” Nietzsche


¿FIN? No, un comienzo, SI para la Verdad, Justicia y Reparación.

Leer: Los insoportables Viajes de Caronte, Pasajes Inesperados: Lideresas, Líderes, Indígenas, y un Mar de “Falsos Positivos”

Los Cementerios de la Vergüenza: El Llanto de Ecce Homo

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April 30, 2020
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Ignacio Amenábar
“Ecce-Homo
Este es el hombre sacrificado
Al que lloraron las mujeres
¡Madre he aquí a tu hijo!Este es el hombre
Que camina hacia la muerte
Dios mío ¿Por qué me has abandonado?
Este es el hombre que se pregunta:
¿Por qué llegamos a ser lo que somos?
¡Perdónalos por que no saben lo que hacen!
Este es el hombre que espera a su madre
Hoy estarás conmigo en el paraíso”

ECCE-HOMO

Esta columna se basa en la expresión latina Ecce Homo que significa “Este es el hombre”, palabras pronunciadas por Poncio Pilato cuando entregó a Jesús a una multitud con sed de sangre, también se basa en algunos parajes de “Ecce Homo. Cómo se llega a ser lo que es”, una de las obras de Nietzsche en la que se declara mensajero del Apocalipsis, igualmente surge del hallazgo de las fosas comunes de los “falsos positivos” en los Jardines del Ecce Homo en Valledupar. Ecce Homo, es una muestra de quienes somos y quienes llegamos a ser: El reflejo de una sociedad que arrebata vidas violentamente y como Poncio Pilato se lava las manos con la indiferencia.


ECCE-HOMO: MADRE HE AQUÍ A TU HIJO

Esta es la historia de Ecce Homo, el hombre sacrificado al que lloraron las mujeres, ¡madre he aquí a tu hijo!, gritaron los cientos de cadáveres que permanecen enterrados en fosas comunes esperando a ser exhumados para darles paz a las mujeres que por tantos años los han buscado y clamado justicia, ellas, son las madres de los mal llamados “falsos positivos”

 

En esta historia de profundo dolor, Ecce Homo, resucitó una década después de que el Ejército Nacional en el Gobierno de la Seguridad Democrática enterró en el olvido a miles de muertos. Su resurrección se debe a las recientes confesiones de un militar ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), que se encargó no sólo de revivir la historia sino de abrir un nuevo capítulo: El macabro descubrimiento de los cementerios de la vergüenza a finales del año 2019. 

 

El primer descubrimiento fue en el camposanto Las Mercedes de Dabeiba, y de otros cementerios como El Presbiteriano, El Salado, Capparuccia, San José de Urama y La Balsita. Otros de estos campos santos son los Jardines del Ecce Homo en Valledupar, según información de la Fiscalía General de la Nación, allí están enterrados entre 450 y 500 jóvenes inocentes asesinados como falsas bajas del Ejército Nacional.

 

ECCE HOMO: DIOS MÍO ¿PORQUÉ ME HAS ABANDONADO?

Ecce Homo, mientras camina hacia la muerte se pregunta: Dios mío ¿Por qué me has abandonado? Este quizás fue el último pensamiento de estos jóvenes secuestrados, torturados, asesinados y desaparecidos por la fuerza pública entre los años 2006 y 2010. Y también el pensamiento constante de sus madres que emprendieron una lucha incansable contra la impunidad de estos crímenes, y la búsqueda de la Verdad,  Justicia y  Reparación.

 

Dios mío ¿Porqué me has abandonado? Se preguntaron estos jóvenes inocentes que fueron separados de sus madres para luego ser asesinados con impactos de proyectil en el pecho, la cara y la cabeza, tal y como consta en las frías confesiones de los militares que participaron de estos hechos.

 

Sus madres, también se lo preguntan ¿Por qué sus hijos fueron abandonados en esos campos santos? ¿Por qué sus vidas fueron arrebatadas con tanta violencia? ¿Por qué tarda tanta la justicia? ¿Por qué se castiga la inocencia? ¿Por qué reina la indiferencia?

 

ECCE HOMO: PERDÓNALOS POR QUE NO SABEN LO QUE HACEN

 ¿Por qué llegamos a ser lo que somos? Una sociedad acostumbrada tanto a la violencia que perdió hasta la capacidad del asombro, los cementerios de los “falsos positivos” son un hallazgo estremecedor que puede quitar hasta la respiración. No es sólo una noticia más, o una frívola estadística, tampoco el acontecimiento de momento, ni la historia que pronto se olvida. Es una huella y una herida profunda en la sociedad colombiana que revela niveles de salvajismo sin límites, violencia desquiciante.

 

¡Dios Mío, perdónalos porque no saben lo que hacen!, no saben que la indiferencia también mata, que la frialdad de las confesiones de los victimarios horroriza, no saben que las madres que claman justicia y que han llorado por más de una década su desdicha sólo quieren la atención del Estado y de la sociedad. Hay más de una forma de lavarse las manos como lo hizo Poncio Pilato.

 

!Dios Mío, perdónalos por empuñar un arma contra almas inocentes!, para aquellos que arrebatan vidas estas palabras de Nietzsche de su obra Ecce Homo. cómo se llega a ser lo que se es:


“Yo soy también, necesariamente, el hombre de la fatalidad. Pues cuando la verdad entable lucha con la mentira de milenios tendremos conmociones, un espasmo de terremotos, un desplazamiento de montañas y valles como nunca se había soñado”.


Estas palabras son un vaticinio de las ejecuciones extrajudiciales en Colombia, una verdad que conmociona, que genera espasmos, que estremece de dolor hasta las montañas. Ecce Homo representa la fatalidad de quien muere violentamente y de quien mata.


 ECCE HOMO: HOY ESTARÁS CONMIGO EN EL PARAÍSO

 Algunos de los cadáveres de los falsos positivos descubiertos en las fosas comunes han sido exhumados y entregados a sus familiares, sus madres saben que ellos podrán descansar por fin en el paraíso. En la tierra vivieron un infierno, y ahora sólo merecen tener PAZ.

 

Sus madres saben que de sus hijos sólo quedan sus roídos huesos, esos que hoy le siguen contando al mundo la verdad de un país en el que reina la cultura de la muerte. El paraíso de las Víctimas directas y sus madres no es otro que la Justicia, estos horribles crímenes no pueden quedar en la impunidad. El paraíso de la sociedad es la conciencia social, la empatía con el dolor de las víctimas, y el clamor unísono de la JUSTICIA.

 

En tiempos apocalípticos el paraíso es la bondad del corazón, la desambiguación de la maldad, el desmantelamiento de la indiferencia. 


“Odio las almas estrechas; sin bálsamo ni veneno, hechas sin nada malo, ni nada bueno” Nietzsche


¿FIN? No, un comienzo, SI para la Verdad, Justicia y Reparación.

Leer: Los insoportables Viajes de Caronte, Pasajes Inesperados: Lideresas, Líderes, Indígenas, y un Mar de “Falsos Positivos”

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