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Begoña Arostegui

Hace diez años me contacto, hoy al fin podemos hacer visible el texto que guardé. He colocado el nombre materno de su abuela porque aún quiere que alguien comprenda que no ha pasado, que no solo es una transcripción en otra lengua. El siguiente testimonio no fue editado, con la finalidad de respetar a quien lo proporcionó. 

A nadie le gusta contar cómo fue que la bisabuela, la abuela o la madre fueron entregadas porque lo que pasa en casa queda en casa. Lema que aún recuerdo, pero ahora no practico. Le contaré como fue que llegué hasta aquí.

No pregunté. Me dijo ve a ponerte el vestido, así que lo hice. Sobre un tapete había unos zapatos, me puse ése par. Escuché cuando mi madre dijo: Le va ir bien. Ya vestida caminé hacia la entrada de la puerta, me senté en una silla, después un hombre entro, levanto la silla. Un señor tocó la trompeta, otro le pego a un tambor. Entendí que iba a la fiesta.

Entré a otra casa, me dejaron a un lado de la puerta, me entregaron un collar de flores, el cual me puse, después me ofrecieron un tamal de frijol y un vaso de aguardiente. La abuela y mi madre habían acordado la boda. Tenía 11 años, él tenía 15 años.

En casa no había que comer. Cuidaba a mis hermanos. No tenía para ir a la escuela. Por eso me entregó. Mi esposo no me quería, tampoco yo. Mi suegra me regañaba por todo. Creyeron que estaría mejor, cual, fue peor.
  Ana Hernández

Así compartió su experiencia. Aquel tiempo parece algo lejano a éste, pero ¿qué pasa cuando pregunta en casa cómo fue que la abuela, la bisabuela o la tatarabuela contrajeron nupcias?

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Begoña Arostegui

Hace diez años me contacto, hoy al fin podemos hacer visible el texto que guardé. He colocado el nombre materno de su abuela porque aún quiere que alguien comprenda que no ha pasado, que no solo es una transcripción en otra lengua. El siguiente testimonio no fue editado, con la finalidad de respetar a quien lo proporcionó. 

A nadie le gusta contar cómo fue que la bisabuela, la abuela o la madre fueron entregadas porque lo que pasa en casa queda en casa. Lema que aún recuerdo, pero ahora no practico. Le contaré como fue que llegué hasta aquí.

No pregunté. Me dijo ve a ponerte el vestido, así que lo hice. Sobre un tapete había unos zapatos, me puse ése par. Escuché cuando mi madre dijo: Le va ir bien. Ya vestida caminé hacia la entrada de la puerta, me senté en una silla, después un hombre entro, levanto la silla. Un señor tocó la trompeta, otro le pego a un tambor. Entendí que iba a la fiesta.

Entré a otra casa, me dejaron a un lado de la puerta, me entregaron un collar de flores, el cual me puse, después me ofrecieron un tamal de frijol y un vaso de aguardiente. La abuela y mi madre habían acordado la boda. Tenía 11 años, él tenía 15 años.

En casa no había que comer. Cuidaba a mis hermanos. No tenía para ir a la escuela. Por eso me entregó. Mi esposo no me quería, tampoco yo. Mi suegra me regañaba por todo. Creyeron que estaría mejor, cual, fue peor.
  Ana Hernández

Así compartió su experiencia. Aquel tiempo parece algo lejano a éste, pero ¿qué pasa cuando pregunta en casa cómo fue que la abuela, la bisabuela o la tatarabuela contrajeron nupcias?

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