Onlyfans: El Sistema lo Dibuja Todo de Empoderamiento

May 31, 2022
Columna
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El sistema patriarcal impone desde niñas roles basados en la hipersexualización que deben ser cumplidos para conseguir el éxito. El único fin es complacer al sistema patriarcal, apoyado en el capitalista, y así poder comprar todo, incluso el cuerpo de las mujeres.

Con esto en mente, es la prostitución la más grande y cruel manera de conseguirlo, aunque no la única. En ella la mujer pierde por completo el control de su cuerpo: la violencia que se ejerce por parte del putero es totalmente justificada, y queda plenamente cosificada a un objeto sexual cuya única función es complacer a un hombre.

Llega Internet a nuestras vidas, y, una vez más, el modelo económico liberalista se adapta a otra “nueva” manera de explotación de la mujer, Onlyfans, en la que la falacia de la libre elección, el empoderamiento, la independencia económica que genera y el consentimiento están a la orden del día. Pero lejos de esto, no se trata de hacer poderosa a la mujer, sino del abuso del sistema liberal hacia las mujeres. El cuerpo femenino es utilizado como objeto de consumo y de compraventa. Se aprovecha, al igual que en la prostitución clásica, la precariedad de las creadoras, y se complace así el deseo de los hombres, cosificando los cuerpos de las mujeres, accediendo a ellos de forma fácil, sin ningún tipo de regulación, incluso a los de adolescentes.

También se vende como una alternativa a las mujeres respecto a otros métodos de explotación sexual más denunciados, como Pornhub. En esta plataforma se pueden autogestionar, pero sigue siendo otro método de mercantilización del cuerpo de la mujer.

Las relaciones de poder vuelven a ser obvias, los hombres compran los cuerpos de mujeres con pocos recursos y que se ven, por tanto, obligadas a venderse a la industria.

Además, surge otra idea adulterada, la validación. Se hace creer que mediante la aprobación masculina al consumir los cuerpos femeninos tenemos más valor dentro del sistema social.

Esto no deja de ser otro de los miles de recursos del mercado patriarcal para la explotación de la mujer disfrazado de generosidad y sin ningún tipo de interés.

Los frutos de esta explotación pueden no ser tan visibles o conocidos como en la trata de mujeres, pero la captación de víctimas es muy sencilla para las redes. Las estadísticas de consumo también crecen ya que el acceso a esta forma de consumición de pornografía es muy sencillo, incluso para menores.

No podemos hablar de libertad cuando el cuerpo femenino está en venta para un sistema opresor que solo busca lucrarse con su explotación. Es injusto vender otra forma de opresión como método de empoderamiento cuando solo se está ofreciendo el cuerpo de la mujer como un mero objeto y pura mercancía al servicio de los hombres cosificándolo y sexualizándolo, despojándolas así de toda capacidad para reconocer sus cuerpos, aceptarlos como son, explorar con ellos libremente y poder poner límites y decir “no” a lo que no les gusta sin que nada ni nadie les coarte. La libertad supone reconocer el propio cuerpo con pleno derecho a decidir que hacer con él y con el poder de disfrutarlo sin complacer a nadie más.

Onlyfans: El Sistema lo Dibuja Todo de Empoderamiento

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May 16, 2022

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El sistema patriarcal impone desde niñas roles basados en la hipersexualización que deben ser cumplidos para conseguir el éxito. El único fin es complacer al sistema patriarcal, apoyado en el capitalista, y así poder comprar todo, incluso el cuerpo de las mujeres.

Con esto en mente, es la prostitución la más grande y cruel manera de conseguirlo, aunque no la única. En ella la mujer pierde por completo el control de su cuerpo: la violencia que se ejerce por parte del putero es totalmente justificada, y queda plenamente cosificada a un objeto sexual cuya única función es complacer a un hombre.

Llega Internet a nuestras vidas, y, una vez más, el modelo económico liberalista se adapta a otra “nueva” manera de explotación de la mujer, Onlyfans, en la que la falacia de la libre elección, el empoderamiento, la independencia económica que genera y el consentimiento están a la orden del día. Pero lejos de esto, no se trata de hacer poderosa a la mujer, sino del abuso del sistema liberal hacia las mujeres. El cuerpo femenino es utilizado como objeto de consumo y de compraventa. Se aprovecha, al igual que en la prostitución clásica, la precariedad de las creadoras, y se complace así el deseo de los hombres, cosificando los cuerpos de las mujeres, accediendo a ellos de forma fácil, sin ningún tipo de regulación, incluso a los de adolescentes.

También se vende como una alternativa a las mujeres respecto a otros métodos de explotación sexual más denunciados, como Pornhub. En esta plataforma se pueden autogestionar, pero sigue siendo otro método de mercantilización del cuerpo de la mujer.

Las relaciones de poder vuelven a ser obvias, los hombres compran los cuerpos de mujeres con pocos recursos y que se ven, por tanto, obligadas a venderse a la industria.

Además, surge otra idea adulterada, la validación. Se hace creer que mediante la aprobación masculina al consumir los cuerpos femeninos tenemos más valor dentro del sistema social.

Esto no deja de ser otro de los miles de recursos del mercado patriarcal para la explotación de la mujer disfrazado de generosidad y sin ningún tipo de interés.

Los frutos de esta explotación pueden no ser tan visibles o conocidos como en la trata de mujeres, pero la captación de víctimas es muy sencilla para las redes. Las estadísticas de consumo también crecen ya que el acceso a esta forma de consumición de pornografía es muy sencillo, incluso para menores.

No podemos hablar de libertad cuando el cuerpo femenino está en venta para un sistema opresor que solo busca lucrarse con su explotación. Es injusto vender otra forma de opresión como método de empoderamiento cuando solo se está ofreciendo el cuerpo de la mujer como un mero objeto y pura mercancía al servicio de los hombres cosificándolo y sexualizándolo, despojándolas así de toda capacidad para reconocer sus cuerpos, aceptarlos como son, explorar con ellos libremente y poder poner límites y decir “no” a lo que no les gusta sin que nada ni nadie les coarte. La libertad supone reconocer el propio cuerpo con pleno derecho a decidir que hacer con él y con el poder de disfrutarlo sin complacer a nadie más.

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