Tres Microrrelatos Salvajes: “El Sótano, el Infierno, la Fábrica, y... Una Campaña”

June 30, 2020
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“Todo comenzó un día cualquiera
El Sótano, el Infierno y la Fábrica
La esclavitud antigua y moderna
La discriminación de ayer y de hoy
Esclavistas sin misericordia, sin alma
Microrrelatos salvajes de opresión
Que reflejan el nivel de perversión”


MICRORRELATO UNO: EL SÓTANO


2020, una época de pandemia, un sótano oscuro y frío en un edificio de un Barrio estrato seis de Bogotá, una mujer trabajadora llorando sobre un viejo sofá, unas y unos residentes que duermen tranquilamente entre sus comodidades. Un microrrelato salvaje de esclavitud laboral, encierro, maltrato y discriminación. Así, Edy Fonseca, pasaba los días, su salud se desvanecía, su mirada se perdía ante la indiferencia de las personas que habitan este lugar. En este microrrelato dan ganas de llorar.


Ella, permaneció encerrada en contra de su voluntad, hasta que un día salió en una ambulancia con riesgo de un coma diabético y parálisis facial, una crisis emocional, miedo a la soledad, depresión y tristeza. Tras ser hospitalizada, relató su historia de abandono y trabajo forzado, en la que además, fue despedida, las condiciones a las que fue sometida son de una escalofriante crueldad.


¿Cuánta barbarie puede haber en este microrrelato pandémico? Unas personas “privilegiadas” que resultan ser explotadoras, otras crueles, algunas indiferentes y otras más ensimismadas, sólo hasta que Edy se sintió al borde de la muerte les importó su existencia y no por el valor de su vida sino por el miedo al escarnio público. Ella, es el rostro de muchas mujeres y niñas que sufren esclavitud laboral, trabajo forzado, matrimonio servil y trabajo infantil.


MICRORRELATO DOS: EL INFIERNO


2014, una abogada, una joven indígena embarazada, una promesa de trabajo, un plato roto, unos sueños fragmentados, un encierro forzado, y un nivel inaudito de discriminación. Otro microrrelato salvaje de una esclavista moderna, que se aprovecha de las necesidades de una desesperada mujer que llegó a Bogotá desde Mitú a probar suerte y con la ilusión de trabajar para mantenerse a ella y a su bebé.


Lo que comenzó como un sueño para Erika, terminó en un infierno de 45 días, la mujer indígena fue sometida a esclavitud laboral por una mujer de “ley” que no le pagó un peso por su trabajo y que, además, la mantuvo retenida y bajo llave por haber roto de manera accidental un plato decorativo, que, según la perversa abogada Castiblanco tenía un valor de cinco millones de pesos que la inocente joven debía reponer con el trabajo de veinte meses. ¿Cómo es posible esta barbarie?


La crueldad sin límites de esta abogada fue castigada por una jueza que condenó por primera vez en Colombia el delito de trata de personas en la modalidad de esclavitud doméstica. Este es un acto de justicia para los cientos de microrrelatos salvajes de discriminación que sufren las mujeres que llegan de los campos, las veredas, los resguardos indígenas a un infierno urbano donde reina la indiferencia y se posiciona la esclavitud moderna. 


MICRORRELATO TRES: LA FÁBRICA 


Una fábrica de mentes esclavizadas y cuerpos cansados, “trabajos” de largas jornadas, prisiones de sueños y necesidades. La vida transcurre en las agitadas labores diarias entre las que se desvanecen momentos valiosos de la vida.  Esclavos y esclavas de un sistema frívolo que a veces funciona sin alma, sin remordimiento. “El trabajo” nos pone una etiqueta, quien carece de él es reducido socialmente a la nada, nos obliga a ejercer un papel, que se refuerza con la pregunta: ¿Estudias o trabajas? Fábrica de roles y estereotipos.


¡Oh fábrica malévola!, trampa tan bien hecha en la que caemos inocentes, nos acostumbramos tanto a esta esclavitud que ni tiempo tenemos para nosotros y nosotras, nos olvidamos de las libertades y justificamos estas formas de opresión. El mundo sigue funcionando de la misma manera que ayer: “Una fábrica de esclavas y esclavos, manipulados y manipuladas por hilos invisibles, a todos y todas nos etiquetan, nos clasifican en estratos, nos dividen en privilegios y ausencia de ellos, nos automatiza y desprovee de la capacidad de pensar y en muchas ocasiones de sentir, dejamos de lado lo verdaderamente importante, solo por producir” ¡Oh fábrica maldita¡


Y UNA CAMPAÑA…


El problema de la esclavitud moderna va desde el sistema Kafala, protegido y auspiciado por algunos gobiernos en épocas de bonanza económica en la que permiten la entrada de personas extranjeras en un sistema de “trabajo” que las denigra y las explota. Kafala, se encuentra instalado en todos los países de la región del golfo pérsico (Arabia Saudí, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán, y Qatar), así como en Jordania y Líbano. 


Además, este fenómeno incluye otras formas como el comercio de niños y niñas en la India y otros países con fines de explotación laboral y sexual, la yihad sexual en Irak y la trata de mujeres en todo el mundo, sin olvidar la endémica esclavitud proletaria y la indignante esclavitud de la “prestación de servicios” utilizada para desaparecer los contratos y garantías laborales.


Todos estos microrrelatos salvajes conllevan a una campaña contra la esclavitud moderna liderada por “Why Foundation” a través de una serie de documentales que inician con “Las Mucamas en el Infierno” un conmovedor y escalofriante relato de la esclavitud moderna en Jordania, Kenia y el Líbano, que retrata el infierno cruzado por la tortura, el abuso, la violación y las jornadas de trabajo de veinte horas que sufrieron mujeres en búsqueda de oportunidades.


Este microrrelato salvaje comienza con la pregunta ¿Hay ofrecen empleadas domésticas internacionales? (…) Necesito una chica, Y sigue con la respuesta: Puede venir a ver el catálogo y elegir alguna chica (…) Estará con usted dos años y tres meses, no descansará ni un día y no puede salir de su casa (…) ¡Quienes ofrecen y usan el “servicio” no son más que mercaderes de muerte!


A través de estos documentales se invita a la reflexión y la sensibilidad social de una realidad que tampoco es ajena a Latinoamérica y Colombia.  Son el crudo reflejo de miles de microrrelatos salvajes de esclavitud, violencia y discriminación, en la que las mujeres y las niñas son las víctimas más visibles, en especial las indígenas, campesinas y afro, en el caso colombiano.


“Si el mundo no nos deja libres y el sistema nos termina arrastrando inevitablemente, seamos libres en nuestro pensamiento, en nuestro interior, en nuestros actos de amor y solidaridad. Seamos libres  en nuestra capacidad de romper las cadenas de la indiferencia y el ensimismamiento. ¡Que NO nos esclavice, la violencia, la envidia, el odio, la ira o la venganza!”.


Aquí puede ver los seis documentales de la campaña contra la esclavitud:


Tres Microrrelatos Salvajes: “El Sótano, el Infierno, la Fábrica, y... Una Campaña”

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May 30, 2020
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“Todo comenzó un día cualquiera
El Sótano, el Infierno y la Fábrica
La esclavitud antigua y moderna
La discriminación de ayer y de hoy
Esclavistas sin misericordia, sin alma
Microrrelatos salvajes de opresión
Que reflejan el nivel de perversión”


MICRORRELATO UNO: EL SÓTANO


2020, una época de pandemia, un sótano oscuro y frío en un edificio de un Barrio estrato seis de Bogotá, una mujer trabajadora llorando sobre un viejo sofá, unas y unos residentes que duermen tranquilamente entre sus comodidades. Un microrrelato salvaje de esclavitud laboral, encierro, maltrato y discriminación. Así, Edy Fonseca, pasaba los días, su salud se desvanecía, su mirada se perdía ante la indiferencia de las personas que habitan este lugar. En este microrrelato dan ganas de llorar.


Ella, permaneció encerrada en contra de su voluntad, hasta que un día salió en una ambulancia con riesgo de un coma diabético y parálisis facial, una crisis emocional, miedo a la soledad, depresión y tristeza. Tras ser hospitalizada, relató su historia de abandono y trabajo forzado, en la que además, fue despedida, las condiciones a las que fue sometida son de una escalofriante crueldad.


¿Cuánta barbarie puede haber en este microrrelato pandémico? Unas personas “privilegiadas” que resultan ser explotadoras, otras crueles, algunas indiferentes y otras más ensimismadas, sólo hasta que Edy se sintió al borde de la muerte les importó su existencia y no por el valor de su vida sino por el miedo al escarnio público. Ella, es el rostro de muchas mujeres y niñas que sufren esclavitud laboral, trabajo forzado, matrimonio servil y trabajo infantil.


MICRORRELATO DOS: EL INFIERNO


2014, una abogada, una joven indígena embarazada, una promesa de trabajo, un plato roto, unos sueños fragmentados, un encierro forzado, y un nivel inaudito de discriminación. Otro microrrelato salvaje de una esclavista moderna, que se aprovecha de las necesidades de una desesperada mujer que llegó a Bogotá desde Mitú a probar suerte y con la ilusión de trabajar para mantenerse a ella y a su bebé.


Lo que comenzó como un sueño para Erika, terminó en un infierno de 45 días, la mujer indígena fue sometida a esclavitud laboral por una mujer de “ley” que no le pagó un peso por su trabajo y que, además, la mantuvo retenida y bajo llave por haber roto de manera accidental un plato decorativo, que, según la perversa abogada Castiblanco tenía un valor de cinco millones de pesos que la inocente joven debía reponer con el trabajo de veinte meses. ¿Cómo es posible esta barbarie?


La crueldad sin límites de esta abogada fue castigada por una jueza que condenó por primera vez en Colombia el delito de trata de personas en la modalidad de esclavitud doméstica. Este es un acto de justicia para los cientos de microrrelatos salvajes de discriminación que sufren las mujeres que llegan de los campos, las veredas, los resguardos indígenas a un infierno urbano donde reina la indiferencia y se posiciona la esclavitud moderna. 


MICRORRELATO TRES: LA FÁBRICA 


Una fábrica de mentes esclavizadas y cuerpos cansados, “trabajos” de largas jornadas, prisiones de sueños y necesidades. La vida transcurre en las agitadas labores diarias entre las que se desvanecen momentos valiosos de la vida.  Esclavos y esclavas de un sistema frívolo que a veces funciona sin alma, sin remordimiento. “El trabajo” nos pone una etiqueta, quien carece de él es reducido socialmente a la nada, nos obliga a ejercer un papel, que se refuerza con la pregunta: ¿Estudias o trabajas? Fábrica de roles y estereotipos.


¡Oh fábrica malévola!, trampa tan bien hecha en la que caemos inocentes, nos acostumbramos tanto a esta esclavitud que ni tiempo tenemos para nosotros y nosotras, nos olvidamos de las libertades y justificamos estas formas de opresión. El mundo sigue funcionando de la misma manera que ayer: “Una fábrica de esclavas y esclavos, manipulados y manipuladas por hilos invisibles, a todos y todas nos etiquetan, nos clasifican en estratos, nos dividen en privilegios y ausencia de ellos, nos automatiza y desprovee de la capacidad de pensar y en muchas ocasiones de sentir, dejamos de lado lo verdaderamente importante, solo por producir” ¡Oh fábrica maldita¡


Y UNA CAMPAÑA…


El problema de la esclavitud moderna va desde el sistema Kafala, protegido y auspiciado por algunos gobiernos en épocas de bonanza económica en la que permiten la entrada de personas extranjeras en un sistema de “trabajo” que las denigra y las explota. Kafala, se encuentra instalado en todos los países de la región del golfo pérsico (Arabia Saudí, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán, y Qatar), así como en Jordania y Líbano. 


Además, este fenómeno incluye otras formas como el comercio de niños y niñas en la India y otros países con fines de explotación laboral y sexual, la yihad sexual en Irak y la trata de mujeres en todo el mundo, sin olvidar la endémica esclavitud proletaria y la indignante esclavitud de la “prestación de servicios” utilizada para desaparecer los contratos y garantías laborales.


Todos estos microrrelatos salvajes conllevan a una campaña contra la esclavitud moderna liderada por “Why Foundation” a través de una serie de documentales que inician con “Las Mucamas en el Infierno” un conmovedor y escalofriante relato de la esclavitud moderna en Jordania, Kenia y el Líbano, que retrata el infierno cruzado por la tortura, el abuso, la violación y las jornadas de trabajo de veinte horas que sufrieron mujeres en búsqueda de oportunidades.


Este microrrelato salvaje comienza con la pregunta ¿Hay ofrecen empleadas domésticas internacionales? (…) Necesito una chica, Y sigue con la respuesta: Puede venir a ver el catálogo y elegir alguna chica (…) Estará con usted dos años y tres meses, no descansará ni un día y no puede salir de su casa (…) ¡Quienes ofrecen y usan el “servicio” no son más que mercaderes de muerte!


A través de estos documentales se invita a la reflexión y la sensibilidad social de una realidad que tampoco es ajena a Latinoamérica y Colombia.  Son el crudo reflejo de miles de microrrelatos salvajes de esclavitud, violencia y discriminación, en la que las mujeres y las niñas son las víctimas más visibles, en especial las indígenas, campesinas y afro, en el caso colombiano.


“Si el mundo no nos deja libres y el sistema nos termina arrastrando inevitablemente, seamos libres en nuestro pensamiento, en nuestro interior, en nuestros actos de amor y solidaridad. Seamos libres  en nuestra capacidad de romper las cadenas de la indiferencia y el ensimismamiento. ¡Que NO nos esclavice, la violencia, la envidia, el odio, la ira o la venganza!”.


Aquí puede ver los seis documentales de la campaña contra la esclavitud:


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